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La gran voz del Norte

El presente de Björk habla de disco nuevo, disputa por su hija y una muestra retrospectiva. Es tan variado como su trayectoria.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Björk puso a Islandia en el mundo de la música moderna.

Islandia es una isla ubicada bien al norte de Europa, mucho más cerca de Groenlandia que de las Islas Británicas o la Península Escandinava. Tierra colonizada por noruegos y vikingos, tiene extrañamente un clima más templado que el que ameritaría su ubicación en el mapa: la mínima media es de 2,6 grados Celsius, nada mal para estar en el límite entre el Océano Atlántico y el Glaciar Ártico. Es un pequeño país de 132.125 kilómetros cuadrados, con apenas 331 mil habitantes, un PIB nominal per cápita que supo ser el séptimo del mundo allá por 2008, una creencia muy arraigada en los elfos y una embajadora musical a nivel mundial: Björk.

Björk Gumundsdóttir (49) comenzó su carrera musical en Reikiavik, su ciudad natal y capital del país, cuando apenas tenía once años. Pronto fue evidente que su terruño le quedaba chico. Multiinstrumentista, rupturista, visual, absolutamente ecléctica y con un sentido de lo estético que apuntaba a impactar, conquistó su tierra primero, Europa después y luego el mundo. Björk, que muchas veces ha mostrado un temperamento apasionado y dulce, también tiene un carácter explosivo y volátil. Eso le ha ayudado a desarrollar su carrera, pero también le ha traído más de un dolor de cabeza.

De hecho, en estos días, ella no solo es noticia por la edición de su último disco, Vunicultura (2015), que es algo así como una vuelta al minimalismo, ya que su muy particular voz está solo acompañada por beats y cuerdas. Pero si esa extraña calma refleja su nueva placa, su octavo álbum solista y el primero en cuatro años, su vida particular muestra turbulencias.

Actualmente, Björk está en un litigio judicial con su expareja, el realizador audiovisual Matthew Barney. El motivo del conflicto es la tenencia de Isadora, la hija de ambos, de 12 años. Según el artista, la cantante está teniendo una actitud "acaparadora" con la niña, quien al parecer está de acuerdo con su padre con la idea de la custodia compartida. Según el portal Page Six, la islandesa exige tener más tiempo con la pequeña.

"Efectivamente, (ella) está sacrificando el bienestar emocional de Doa (Isadora) en favor de sus propios deseos egoístas. Sus propios pensamientos egocéntricos, surgen, en parte, de su creencia de como madre de Doa ella tiene muchos más derechos que yo como padre. Y, en parte, por su insistencia en que yo soy el único culpable de la ruptura de nuestra relación", dijo Barney.

A su vez, esa ruptura había sido el episodio más doloroso que nunca había vivido Björk, según le confesó a la revista digital Pitchfork. Fue un vínculo que hizo que una chica con el corazón caliente, pese a venir de la tierra del hielo, cambiara todo por irse a vivir a Nueva York.

De alguna manera, los dos episodios que están marcando estos tiempos en su vida están ligados. Vunicultura, según reseñó el diario El País de Madrid, "confiesa la devastación y detalla la lucha por mantener a su familia intacta", contando "la historia de la resurrección de ese corazón, un viaje de reencuentro consigo misma".

Björk tiene otro hijo, Sindri, que está cerca de cumplir los 29 años. Es periodista y es fruto de la relación de la cantante con ór Eldon, guitarrista de la banda que ambos formaban, Sugarcubes. Ahí donde la historia musical de esta mujer tan intrigante comenzó a tomar forma.

Orígenes.

Nacer en Islandia ya de por sí representa un exotismo. Ni que hablar alcanzar la trascendencia mundial desde ahí y vender unos veinte millones de discos en todo el orbe. Sus padres, el electricista Gumundur Gunnarson y la ecologista Hildur Rúna Hauksdóttir, eran dos activistas políticos que se separaron cuando Björk apenas era una bebé. Ese episodio familiar terminó repercutiendo en su carrera, ya que su mamá volvió a casarse con quien es conocido como el "Eric Clapton islandés": Svvar Árnason, guitarrista del grupo Pops.

Su padrastro, entonces, fue quien la alentó a ingresar al mundo musical. Se interesó en la música punk y participó de varias grabaciones locales. En 1977, antes de cumplir los doce años, grabó su primer disco, Björk, compuesto básicamente por revisiones de The Beatles (el fabuloso Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band fue una referencia fundamental) y de Stevie Wonder. Ya tenía una buena voz y un background musical precoz producto de horas escuchando discos de rock, soul, jazz y folk.

Pese a que desde niña había deslumbrado con su voz —siendo seleccionada en varios festivales infantiles— su primer puesto "oficial" en el rock fue el de baterista, en un grupo punk llamada Spit and Snot (escupidas y mocos). Le siguieron Exodus y Jam 18. Se graduó de pianista y siguió probando suerte en bandas como Tipi Tikarras y KULK. Grabaron discos y se animaron a cruzar las fronteras de una isla casi polar. Claro que hubo un ligero cambio de planes: Björk y Eldon, dos compañeros de la agrupación que estaban saliendo juntos, quedaron embarazados. KULK debió aflojar el ritmo y ahí nación otra banda: Sugarcubes.

Los años de Sugarcubes fueron de 1986 a 1992, donde lograron buen suceso en Gran Bretaña y Estados Unidos, las dos Mecas de la industria musical anglosajona. Su estilo era surrealista y extravagante, algo que Björk llevó al paroxismo años después. Claro que las tensiones internas terminaron torpedeando su carrera. La pareja que dio origen a la banda se separó No contento con eso, Eldon comenzó a salir con la tecladista. El clima íntimo comenzaba a cortarse con un cuchillo. Ambos terminan abandonando el grupo. En 1993, la islandesa más famosa del mundo arranca su etapa solista.

Visual.

Ecléctica en lo musical, dueña de una voz privilegiada, camaleónica y extravagante a la hora de vestir, Björk se transformó en un ícono artístico que superó en mucho a lo estrictamente musical. Se ha vestido de chamán, de geisha, de cisne y con alas de madera y plumas de avestruz. Dueña de una extraña belleza, su sensualidad —plasmada en videos como It's so quiet (1995) o Hunter (1997)— muchas veces queda supeditada a los efectos visuales de sus clips promocionales. Su primer disco como solista, sin contar el de 1977 siendo una niña, se llamó Debut, y ya en 1993 daba señales de su impronta en temas como Venus as a boy y Human behavior.

Björk ha reconocido, en una entrevista publicada este año en La Nación de Buenos Aires, lo duro y humillante que fue para ella, como mujer, hacerse camino en un mundo de hombres, aún en sociedades tan reconocidamente abiertas como la islandesa o la londinense. "Quiero apoyar a las jóvenes veinteañeras que hacen música y decirles que no son puras imaginaciones de ellas, que efectivamente es todo muy difícil. Que a los tipos les alcanza con decir las cosas una vez, pero nosotras tenemos que repetirlas otras cinco veces. Después de diez años de ser la única mujer en una banda de hombres aprendí, por las malas, que si quería imponer mis ideas tenía que lograr que pareciera que se les había ocurrido a ellos, los hombres. Tenía que hacerme la tonta y simplemente hacer todo con cinco veces más ganas y energía, para que las cosas salieran". Y eso que en su país natal, agregó en la misma entrevista, el concepto de igualdad de géneros ha estado históricamente mucho más arraigado que en otras partes del mundo. "Pertenezco a una generación de Islandia en la que no existe la misoginia, y creo que eso es algo de lo que no he hablado lo suficiente. Allá somos todos iguales.Tenemos problemas, como los salarios inferiores de las mujeres, pero apenas.Y tuvimos a la primera presidenta mujer y la primera primer ministro, y esas cosas no son coincidencia".

Más que una cantante Björk ha demostrado ser una artista visual. Al tiempo que lanza su último disco, expone en el Museo de Arte Moderno (Moma) de Nueva York, su ciudad de adopción, donde vive en un elevadísimo penthouse con vista al río Hudson, una retrospectiva de imágenes que abarcan los 22 años iniciados cuando su debut discográfico, incluyendo portadas, vestuarios y videoclips. Un espectáculo para todos los sentidos.

En todo caso, el disco Vulnicultura vuelve a mostrar su intención transgresora. La portada la muestra, en un traje negro, con un enorme tajo en la mitad del pecho. ¿Qué mejor forma tendría una artista tan visual y rupturista como Björk para reflejar una ruptura sentimental? Desde el dolor y los sentimientos vuelve a conectar con su público. Y deja los elementos más ríspidos para los tribunales.

UNA CARRERA LLENA DE GALARDONES

- Björk Gumundsdóttir nació en Reikiavik, la capital de Islandia, el 21 de noviembre de 1965.

- Luego de participar en varias bandas —siendo KULK y The Sugarcubes las más populares—, Björk comenzó su carrera solista en 1993. Desde entonces ha editado ocho discos en esa condición.

- Ha vendido más de veinte millones de discos en todo el mundo y ha sido nominada a 14 premios Grammy.

- Ella también tuvo una experiencia como actriz. Fue protagonista de Dancer in the Dark, la película de 2000 de Lars von Trier. Su actuación fue tan buena como para ganar la Palma de Oro a la Mejor actriz del Festival de Cannes. También fue nominada al Globo de Oro, pero no lo obtuvo.

- Otras de sus distinciones han sido cuatro Premios Britt, cuatro MTV Video Music Awards, tres UK Video Music Awards, una Orden Nacional al Mérito de Francia y un Premio de Música Polar de la Real Academia Sueca de Música.

- Según la revista Rolling Stone, ocupa el 60° lugar en los 100 mejor artistas de todos los tiempos.

- Según la cadena musical VH1, está en el puesto 29 entre las mujeres más importantes en la historia de la música. Y de acuerdo con la MTV, la suya es la octava entre las mejores 22 voces de la historia.

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