¡Gran Hermano "go home"!

MARTÍN FABLET

Esta banda de muchachitos que integra la casa del Big Brother argentino, es acaso representativa de lo que es nuestra juventud? Si esto es así, estamos en el horno. Me resulta triste ver a estos paladines de una cultura terraja y mercantilizada a grado extremo. Todo esto potenciado por un Gran Hermano que pretende valorizar o incentivar astucias cruentas que permitan el éxito y alentando recursos que poco tienen de Fair Play con un único fin, dejar fuera de carrera a los otros. A pesar de todo esto, no creo que nos estemos perdiendo de presenciar estrategias propias de Maquiavelo, son sólo unos pobres chicos dispuestos a todo; y lo que puede estar dispuesto a hacer una persona del montón, a lo mejor no resulta entretenido. Desde que empezó esta maldición sin escapatoria, consiguió generar infinidad de escándalos y muchísimos puntos de rating.

Es verdaderamente increíble que con tantas horas de convivencia no surja una conversación interesante, una postura ingeniosa, alguien que pueda destacarse de la mediocridad. Pero al parecer de eso se trata.

No sólo son berretas los participantes sino que también aquellos que lucran con su exposición: los llamados opinólogos. Una caterva de charlatanes con programa propio, intentando develar las supuestas estrategias.

Programas argentinos como Bendita TV y Los profesionales de siempre, ambos de Canal 9, sugieren falta de transparencia por parte de los productores y participantes. La idea es, según ellos, la de estirar la duración del bodrio, haciendo entrar echados, generando suspicacias entre los pibes y prohibiendo a los rajados visitar ciertos programas. Viviana Canosa una de las proscritas (la colorada de Los profesionales de siempre) se mandó una digna del Truman Show. Se subió al helicóptero de Canal 9 y sobrevoló la famosa casa. En el aire registró como estos pobres chicos eran supuestamente obligados a entrar a la casa manteniéndolos fuera del alcance de las perversas cámaras de la competencia (el video está en YouTube). El entusiasmo de Canosa era similar al de un corresponsal de guerra sobrevolando Bagdad. La idea era lanzar unos volantes invitando a Diego (el participante conocido por su pasado delictivo) a su programa. Gracias a la aventurilla Los profesionales de siempre tuvo un rating muy alto. Desde Telefé nada se dijo del incidente. Aunque Rial (archienemigo de Canosa) en su Intrusos criticó la aventura y dudó que Canosa estuviese en el helicóptero.

¿Por qué seguimos de cerca ese experimento tan aburrido? ¿Acaso no sería mejor si sus participantes fueran más cultos e inteligentes? ¿Se generarían situaciones más interesantes? A lo mejor no.

Con el comienzo de los clásicos porteños de la pantalla chica como Mañanas informales, Duro de domar y Resumen de medios, pude escuchar algo un poquitito más inteligente y viniendo de una rubia aunque teñida, parecía insólito. Mariana Fabiani en rol de invitada de Mañanas informales, ensayaba una teoría por demás interesante. "A veces", decía la blonda, "ver que otra gente tiene una vida más triste, desordenada o menos exitosa que la propia, funciona como consuelo. Y el consuelo puede generar adicción. Al menos uno que viene en un paquete atractivo como el de este reality".

Por ahí puede haber una puntita que nos permita entender el éxito del show. De todas formas, mucho me falta por comprender, a lo mejor algún analista Gestáltico ensaya una hipótesis de porqué somos capaces de perder tanto tiempo en algo que verdaderamente nos fastidia.

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