Comportamiento

Cómo funcionan las emociones

Lisa Feldman era estudiante cuando dudó de las teorías clásicas sobre las sensaciones. Se puso a investigar, creó su propia visión y se hizo referente.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Lo que importa no es dónde están las emociones sino cómo se construyen.

Las emociones están de moda", dice Lisa Feldman desde Massachusetts. "Es peligroso porque hay muchas personas que aún tienen un entendimiento muy primitivo de las emociones, viéndolas como si fueran una esencia ubicada en un lugar de nuestro cerebro. Y no es así como funciona", advierte.

Doctora en Psicología Clínica y profesora titular de la Universidad de Northeastern en Boston, Feldman es considerada hoy una de las principales expertas norteamericanas en emociones. Autora del libro What is an emotion? (¿Qué es una emoción?), la especialista ha llamado la atención por sus textos académicos y sus ensayos en el diario The New York Times, en los que cuestiona la teoría básica sobre las emociones que ha reinado hasta ahora.

Durante más de doscientos años, explica Feldman, psicólogos y científicos han basado el estudio de las emociones humanas en lo que ella llama "la teoría clásica", según la cual cada emoción está asociada con una red o circuito neurológico específico, que se activa en nuestro cerebro cada vez que esa emoción aparece. Luego, esos circuitos gatillarían una serie de respuestas corporales —movimientos faciales, gestos, tono de voz, ritmo cardíaco, respiración—que serían universales. Los científicos, insiste Feldman, llevan siglos intentando descifrar este rompecabezas para saber dónde se ubican las emociones, cuán rápido late nuestro corazón cuando nos enojamos, sentimos tristeza o alegría, o cuál es el ritmo de nuestra respiración cuando nos da miedo o angustia. Pero, según ella, han estado haciendo la pregunta equivocada. Lo que importa, dice, no es dónde están las emociones, sino cómo se construyen.

Feldman comenzó a dudar de la teoría clásica de las emociones cuando estaba en primer año de Psicología en la Universidad de Waterloo, en Canadá. Intentaba replicar un experimento sobre la autoestima y notó que las personas tenían dificultades para identificar si lo que sentían era depresión o ansiedad, dos cosas totalmente diferentes. Esa confusión le llamó la atención. Entonces, comenzó a estudiar la literatura sobre el tema, desde Darwin en adelante.

"Tenía esta idea muy simple: quería encontrar índices objetivos de cuándo las personas están ansiosas y de cuándo están depresivas. Luego quería medirlos para explicarles qué emoción estaba experimentando la gente. Cuando eso no funcionó, recordé que en todas las clases de introducción a la psicología enseñan que hay una expresión facial para cada emoción y pensé que quizás esa era la forma de saber cómo las personas se sentían", cuenta Feldman.

Pero pronto, se dio cuenta de que, al medir movimientos faciales, "no hay ninguna evidencia concreta de que estén asociados con las distintas emociones". Siguió tratando de entender. "Pensé: Bueno, todos saben que cada emoción tiene su propio ritmo cardíaco, entonces me puse a estudiar la literatura al respecto y tampoco encontré ningún patrón. Finalmente, busqué información en los circuitos neuronales porque por mucho tiempo todos han creído que cada emoción tiene su propio grupo de neuronas. Y, finalmente, me di cuenta de que todo lo que se ha dicho sobre las emociones es básicamente un mito. A ese punto, ya estaba escéptica".

La experta siguió estudiando el tema y llegó a una conclusión: "Las emociones, como cualquier otro estado mental, ya sean recuerdos o percepción, son en realidad un intento de nuestro cerebro por descifrar lo que le pasa a nuestro cuerpo. Así como los sentidos permiten interpretar el mundo, las emociones permiten identificar qué le pasa a nuestro cuerpo en relación con el entorno en determinada situación y por qué le pasa eso, explica Lisa. Las emociones son, a fin de cuentas, información.

La especialista está actualmente terminando un nuevo libro llamado How emotions are made: the new science of the mind and brain (Cómo se hacen las emociones: la nueva ciencia de la mente y el cerebro), en el que explica su mirada sobre el tema. A partir de su investigación y para ponerles fin a los "mitos" que existían, Feldman fundó su propia teoría, que llama "el modelo de acción conceptual de las emociones" y que ha ido afinando con el tiempo.

Según Feldman, todos los estados mentales, incluyendo las emociones, se forman a través de la interacción de cuatro sistemas centrales en el cerebro: el lenguaje, la conceptualización, el control ejecutivo (es decir, la habilidad para poner atención y priorizar una acción sobre la otra) y lo que ella llama el "core affect" (algo como el núcleo de los afectos), que corresponde a la experiencia que viene de las sensaciones corporales. Estos cuatro sistemas funcionan como ingredientes básicos de una receta: al combinarlos de cierta manera, interpretan las sensaciones como recuerdos, pensamientos, creencias, y también emociones. En breve, podría decirse que la emoción aparece cuando una persona usa sus propios conocimientos para categorizar su estado afectivo.

"El cerebro siempre está funcionando, siempre trabaja anticipando lo que va a pasar en base a la experiencia pasada. Trata de darles sentido a los cambios sensoriales que ocurren en el cuerpo y, a veces, los interpreta como una emoción", dice. Y da da un ejemplo concreto: "Cuando tu corazón se acelera tu cerebro tiene que descifrar por qué le ocurre eso: ¿Es porque tomaste café, porque subiste corriendo las escaleras o porque estás enojado o emocionado? Tu corazón puede aumentar su ritmo cardíaco por muchos motivos y tu cerebro tiene que adivinar cuál es ese motivo basado en experiencias pasadas. Tu cerebro le da sentido a tu cuerpo en su relación con el mundo. No es que haya un patrón que se descifre en una emoción, cada emoción tiene toda una multiplicidad de patrones propios".

Hay más ejemplos para ilustrar su teoría: cuando una persona es agredida verbalmente, dice, el sonido de la voz del agresor puede provocarle una aceleración de los latidos cardíacos, un aumento en la temperatura corporal o un nudo en la garganta. El cerebro, explica Feldman, toma esas sensaciones y según el contexto en que se dan las interpreta como miedo. Pero puesta en la misma situación, otra persona puede tener sensaciones corporales totalmente diferentes (una baja en su temperatura corporal, agudización de los sentidos, o crispación de los músculos), sin embargo el cerebro también sabrá descifrarlo como miedo. "Por lo tanto, no hay un patrón para el miedo o para el enojo o para la alegría. Cada emoción tiene una multiplicidad de patrones y tu cuerpo se acomoda para llevar a cabo la acción (gritar, golpear, llorar) que, según tu cerebro, es la mejor para esa situación, basándose en experiencias pasadas", explica.

Para la profesora presentar esta nueva teoría ha sido un camino difícil, en primer lugar porque la percepción que tenemos sobre nuestro cuerpo en relación con las emociones tiende a ser más cercana a la teoría clásica que a la suya, que es, según ella, mucho más compleja."Experimentamos las emociones como bombas en nuestro cerebro que nos inundan sin nuestro permiso, en contra de nuestra voluntad, y toman el control de nuestros pensamientos y acciones. La percepción que nuestros sentidos nos dan del mundo no revela cómo es realmente". *EL MERCURIO/GDA

¿Quién es la reina?

El nuevo libro de Lisa Feldman estará disponible en las librerías norteamericanas a comienzos del 2017. Ahí, además de explicar su teoría, revelará los últimos hallazgos de los estudios que ha realizado en el Interdisciplinary Affective Science Laboratory (laboratorio interdisciplinario de ciencia afectiva), del cual es directora, y donde todo un equipo busca responder a interrogantes como ¿Son las emociones reacciones automáticas?; ¿la racionalidad controla la emoción?; o ¿cómo la emoción afecta las enfermedades?

En ese laboratorio, se han estudiado a más de 22 mil personas de entre los 18 y los 85 años.

Desde ya, Feldman comparte algunos de sus descubrimientos. Según ella, la racionalidad no reina por sobre la emoción ni funciona separada de ella. "Las redes neuronales que trabajan en el raciocinio también participan en las redes de la emocionalidad. Por milenios las personas han creído que la percepción, la cognición y la emoción tienen naturalezas muy diferentes. Que distintas partes del cerebro se encargan de distintas cosas. No hay que pensar en las redes neuronales como órganos separados, sino como en los ingredientes de una receta. Las redes que tu cerebro utiliza para resolver un problema matemático son las mismas que utiliza para construir una emoción, para ver una película o leer un libro", explica la experta.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)