COMPORTAMIENTO

Cómo funciona el plan piloto de Instagram para ocultar los "Me gusta"

Tiene el objetivo de preservar la salud mental de los usuarios más jóvenes. Los "likes" tendrán que ser chequeados en otra página. 

Instagram y su plan piloto para ocultar los me gusta
Instagram y su plan piloto para ocultar los me gusta. Foto: Reuters

Parece difícil sustraerse al inocente impulso de poner un “Me gusta” a esa foto. Sin embargo, en el mundo de las redes hace tiempo que se perdió la inocencia. Instagram decidió esta semana ocultar esas muestras de preferencia. La idea tras la iniciativa es preservar la salud mental de sus jóvenes usuarios. Una medida que, por ahora, alcanza a un conjunto de grandes países con millones de usuarios como programa piloto con vistas a extenderse al resto en breve.

La red cuenta con algo más de 1.000 millones de usuarios en todo el mundo, muy abajo en la tabla de las redes sociales que preside, sin discusión, Facebook. A diferencia de las otras redes, Instagram se basa en la difusión de imágenes —fotos y videos— que suben sus usuarios.

Con la nueva medida, quienes suban una imagen y pretendan saber cuánta aprobación han logrado entre sus seguidores, deberán ir a otra página para ver la cantidad de “likes” sumados.

Australia, Italia, Irlanda, Japón, Brasil y Nueva Zelanda son los países donde se va a probar esta nueva política, que ya se empezó a aplicarse en Canadá desde mayo pasado.

“Queremos que Instagram sea un lugar de expresión personal donde la gente se sienta cómoda”, dijo a CNN En Español la directora de Facebook para Australia y Nueva Zelanda, Mia Garlick. “Esperamos que esta decisión quite presión sobre el hecho de cuántos ‘likes’ se van a recibir, para que la gente se concentre en compartir las cosas que quiere”, señaló la ejecutiva.

Una medida que parece enmarcarse en una serie de ensayos que tanto Instagram como la compañía madre (Facebook) vienen desarrollando en los últimos tiempos para proteger a sus usuarios.

Contra las adicciones 

Esta en apariencia inocente conducta, al volverse repetititva, termina configurando una adicción, sobre todo en personalidades jóvenes. “A mí me parece una buena medida”, asegura el psicólogo experto en redes y nuevas tecnologías Roberto Balaguer, autor del libro Vivir en la nube. Adolescencia en tiempos digitales. Balaguer recuerda que compañías como Facebook han estado desde hace tiempo en un proceso de investigación con la meta de mejorar en este sentido.

“Están en un proceso de retroceso frente a ciertas alertas que seguramente están observando, y que quizás ni siquiera estamos percibiendo. Esto claramente es una marcha atrás en ciertas políticas empresariales más duras, lo cual es bienvenido. Porque me parece que libera de esa carga tan importante que tiene de la aceptación social y cómo ese componente se vuelve muy adictivo”, señala.

El mecanismo de la adicción que se desata con el uso de las nuevas tecnologías, sobre todo en los jóvenes, ha sido un fenómeno muy estudiado por el psicólogo. “De alguna forma, opera como un reforzamiento de la autoestima, algo que me está documentando, me está cuantificando cuánto valgo en lo que yo digo y publico”, explica a Revista Domingo.

Un ciclo perverso que en las personalidades inseguras lleva a la obsesión. El chequeo constante de los “Me gusta” puede llevar a una personalidad frágil a hundirse en una profunda depresión si la cantidad de “likes” está por debajo de sus expectativas.

“En determinadas edades y determinadas personalidades, la costumbre de chequear los ‘likes’ hace que estén pendientes de forma constante. Pero en realidad es una conducta que nos atañe a todos, sólo que para algunos tiene más fuerza que para otros”, comenta.

Para el psicólogo, es necesario que el usuario de la red social haga un proceso complejo, en el que debe separar las cosas que legítimamente quiere compartir con su círculo de amistades, de la búsqueda de validación social.

Si bien Instagram todavía está en una fase de experimentación respecto de esta medida en los mencionados países, es posible que quede firme en poco tiempo.

“No me animaría a decir que con esto se soluciona al problema. Pero agrega un nivel de complejidad más, un paso más que por lo menos desestimula el estar permanentemente chequeando eso. Entonces: no es la solución pero va en camino mucho mejor que las anteriores”, concluye el experto. La dependencia de esta validación ha ocasionado estragos y hay casos bien emblemáticos. Tal vez el de Selena Gomez sea uno de ellos.

Decisión drástica

La cantante y actriz llegó a tener 152 millones de seguidores en Instagram. Pero hace pocos días y luego de padecer una fuerte depresión, la exitosa artista decidió borrar la aplicación de su celular.

“Antes usaba muchísimo Instagram, pero se ha convertido en algo realmente perjudicial para la gente joven y para mí también. Dedicar tanto tiempo a mirar los comentarios y dejar que te influyan”, dijo Selena Gomez en una reciente entrevista durante la presentación de su nueva película. “Me estaba afectando. Me hacía sentir deprimida y mal conmigo misma. Veía mi cuerpo de manera diferente”, añadió.

La forma que encontró la artista de terminar con esa dependencia tóxica fue eliminar la aplicación de su aparato y recurrir al de otra persona cuando tiene la necesidad de compartir algo en la red.

“Es una plataforma útil, pero me asusta cuando ves que los niños y las niñas no saben lo que está pasando en el mundo real”, comentó. Y agregó que, a su juicio, Instagram termina convirtiéndose en una plataforma “peligrosa”.

No se trata de una mera extravagancia de la artista. En 2017 un informe de la Sociedad Real de Salud Pública (Royal Society for Public Health) de Reino Unido calificó a Instagram como la peor red social para la salud mental de jóvenes usuarios en el país.

La notoria marcha atrás de Gomez debería dar paso a una profunda reflexión sobre el papel de las redes sociales. El valor de la privacidad, la responsabilidad en el ejercicio de la libertad de expresión, el uso de estas plataformas como instrumentos del acoso moral a terceros, son sólo algunos de los temas que emergen en una improvisada lista para el debate.

“La información que circula en las redes nos puede resultar de interés y utilidad para esas mismas cuestiones, solo que en entornos algo distintos de aquel de la sabana (alude a la región y el comportamiento de tribus que allí residen que refirió en un párrafo anterior). Y una vez más, aquellos que lograron sobrevivir fueron quienes supieron escuchar historias ajenas, aprender de ellas y obrar en consecuencia”, señala Balaguer en su libro.

"Peligrosa para la gente joven"
Selena Gómez. Foto: AFP

La cantante y actriz Selena Gomez decidió abandonar Instagram luego de pasar por un ciclo de profunda depresión. La artista declaró estar convencida de que esta red “se ha convertido en algo realmente perjudicial para la gente joven y para mí también”. Selena Gomez destacó como rasgo negativo de la red la forma en que le hacía observar su propio cuerpo. Un rasgo que en los adolescentes pueden llegar a adquirir ribetes de exacerbado narcicismo o pueden llevarlos a ser presas del bullying entre sus pares.

Prohíben venta de alcohol y tabaco
Facebook prohíbe venta de alcohol y tabaco

Esta semana, Facebook dio a conocer una medida mediante la cual comenzaría a restringir la venta de alcohol y tabaco. Esta nueva política prohibirá todas las ventas privadas, intercambios, transferencias y regalos de productos de alcohol y tabaco en Facebook e Instagram, según informó un portavoz de la compañía a la cadena CNN esta semana. Cualquier marca que publique contenido relacionado con la venta o transferencia de estos productos deberá restringir ese contenido a adultos mayores de 18 años, se informó.

La adicción a Internet es una realidad 

“Técnicamente la adicción a Internet no existe, porque lo que genera adicción no es la Red en sí misma, sino los distintos entornos que la conforman. Este es un punto de comienzo fundamental que vale la pena seguir aclarando una vez tras otra. Muchas veces se tiende a pensar que las relaciones adictivas se dan solo con sustancias, pero sin embargo en el caso de Internet se da con una actividad, tal como sucede con otro tipo de actividades, como por ejemplo el juego patológico. Se puede establecer con los distintos entornos de la Red una relación adictiva, de dependencia, de la cual se hace difícil desprenderse”, explica el psicólogo y magíster en Educación, consultor y director del programa “Link.spc”, especializado en adolescentes y nuevas tecnologías, Roberto Balaguer, en su libro Vivir en la nube. Adolescencia en tiempos digitales (Aguilar, 2017).

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