NOMBRES DEL DOMINGO

Filosofía Pep: de respeto y obsesión

El entrenador más exitoso de los últimos tiempos tiene la misión de hacer grande en Europa al Manchester City, utilizando la receta que ya fue aplicada en Barcelona, donde es un semidios, y en Alemania.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
A los juveniles de su equipo le pidió no usar botines coloridos (Foto: EFE)

Calzado negro. Eso es lo que ha pedido Josep Guardiola, Pep, que usen los jugadores de las divisiones inferiores del club del cuál es director técnico, el Manchester City de Inglaterra. Sí, como los botines de antes. La idea es que mantengan "los pies sobre la tierra", sean humildes y que no busquen, aún juveniles, el modelo llamativo o el contrato exclusivo con alguna marca deportiva, cuando no han demostrado aún nada en el planeta fútbol. Filosofía Pep.

"Mi único mérito es amar lo que hago". Al recibir la Medalla de Honor del Parlament de Catalunya, 2011.

Si Johan Cruyff convirtió a Barcelona en los 90 en un dream team, Pep (45), que jugó en ese cuadro, transformó al Barca de un equipo de fútbol a uno de Play Station. Los blaugranas que él dirigió, entre 2008 y 2012, ganaron todo lo habido para ganar y se convirtieron, según varios, en el mejor equipo de fútbol de todos los tiempos. Repitió éxitos en el Bayern Múnich alemán y desde mediados de año está en el City inglés. Es uno de los entrenadores más cotizados del planeta y está dispuesto a hacer escuela, más allá de lo que pase en el verde césped.

"Hay que pasar el balón, sí, pero con intención, con intencionalidad. Pasarlo para cargar un lado, para atraer y para resolver por el opuesto; atraer al contrario para que deje libre el costado débil y entonces eso, resolver por el lado opuesto. Nuestro juego debe ser eso y no el tiki-taka". Publicado en el libro Herr Pep, 2013.

Entre las normas que le impone a sus dirigidos está la prohibición de usar el smartphone durante los entrenamientos. El argentino Pablo Zabaleta, marcador lateral, dijo la semana pasada al canal televisivo deportivo TyC Sports que Guardiola les corta el wifi. "Aparte de que nuestro vestuario está abajo y tenemos poca cobertura, estamos incomunicados. No nos conecta ni siquiera el 3G", dijo. Además, hace que los jugadores del plantel —plagado de estrellas como el belga Vincent Kompany, el marfileño Yaya Touré y el argentino Kun Agüero— desayunen y almuercen todos juntos luego de las prácticas.

"El secreto de un buen equipo es el orden. Todos deben saber lo que tienen que hacer".

Motivador y obsesivo con su trabajo, ex jugador también de éxito en el Barcelona, casado con tres hijos y afín al independentismo catalán, su historia grande como entrenador comenzó en mayo de 2008, con un año en el filial como toda experiencia. La historia de éxitos es conocida: tres ligas, dos copas, dos champions y dos mundiales de clubes con el Barca; tres ligas, dos copas y un mundial de clubes con el Bayern. El periodista Pablo Orosa lo definió en la revista Achtung Magazine como "la persecución infinita de la perfección", como el hombre que le "devolvió el balón a los futbolistas" con un estilo definido por "once jugadores en constante movimiento dibujando sobre el campo constantes triángulos" para "mover el balón de portería a portería a partir del juego de posesión".

"No me gusta cuando mis rivales tienen el balón. Quiero el balón para mi equipo". Al asumir en el Bayern, 2013.

Claro que nada es absoluto. A pesar de la contundencia de los números, Pep tiene contra. En el Barcelona fue acusado de excesivo lirismo y de ser extremadamente complaciente con su estrella máxima, Lio Messi, en detrimento de otros valiosos jugadores del equipo, como Samuel Etoo o Zlatan Ibrahimovic. Vale decir que, en todo caso, la jugada le salió bien. Y pese a ser el habitual vencedor en las contiendas contra su "archienemigo" José Mourinho (quien fuera técnico del Real Madrid y hoy lo es del Manchester United, clásico rival del City), hay una especie de consenso tácito de que como entrenador está un peldaño más abajo que el portugués. Pero no solo eso. "Mourinho parece más arrogante que Pep Guardiola, pero que es justamente lo contrario", dijo Mircea Lucesku, histórico entrenador rumano del Shakhtar Donetsk ucraniano. El brasileño Vanderlei Luxemburgo, exseleccionador de su país y con pasado en el banco del Real Madrid, dijo que Guardiola era más marketing que otra cosa. Le reconoció sus logros en el Barcelona pero minimizó su estadía alemana: "Se prepara durante un año, aprende el idioma y no puede realizar el mismo trabajo. El entrenador anterior a él, de 70 años, ganó la triple corona. Y Guardiola no. Y tenía mejor elenco de jugadores y una mayor inversión. (...) Para demostrar que es el mejor, tendrá que ganar en el Manchester City, Bayern...".

"En el proceso siempre hay muchas dudas, muchísimas, lo único que vale la pena es la convicción de tener una idea". En su biografía Otra forma de ganar, 2013.

Pero no haber ganado la Champions con el Bayern no le significó a Guardiola perder el respeto de sus dirigidos durante su periplo alemán. El volante español Xabi Alonso fue uno de ellos. Con pasado en el Madrid, tendría motivos para mirarlo de reojo. Sin embargo, lo alabó sin dudar: "Lo que tiene Pep es un talento innato para entender el fútbol y luego hacer que les llegue a los jugadores. Le gusta tener el balón, ser valiente, y eso lo siente. La despedida que tuvo en el Bayern fue muy emotiva y sentida por toda la gente". Ahora en Inglaterra, su equipo lidera la Premier. Con un técnico obsesivo de la pelota y orgulloso de su filosofía, los citizens sueñan con conquistar Europa. Tienen con qué y con quién.

"Lo más maravilloso de mi profesión es imaginar el partido que va a suceder mañana. Con los jugadores que yo tengo, con esas herramientas que tengo, con el contrario, que se lo que hace, soñar qué va a pasar". 2012, donde sea.

UN LLAMADO QUE SORPRENDIÓ AL "LOCO"

Allá por 2006, Pep Guardiola terminó su carrera en el Dorados de Sinaloa, un club de México. Ahí compartió plantel con el uruguayo Sebastián Abreu. Y ambos tuvieron una muy buena relación.

El Loco le contó a Marca una anécdota ocurrida durante su breve pasaje en el Beitar Jerusalén, en 2008. Pep recién había asumido como técnico en el Barcelona. "Yo estaba en Israel jugando, en la previa de Champions contra el Wisla de Cracovia. El que pasaba iba luego contra el Barca. Un día recibo un llamado a mi número de Israel, que tenía muy poca gente. ¡Y era el marroquí! Sí, nosotros le llamábamos así en México por el aspecto de su barba y su pelo. Aún hoy lo llamo así. Él se muere de la risa. Bueno, pues me llama el marroquí y me empieza a consultar sobre cómo jugaban los polacos: si eran lentos, si los delanteros rompían, si hacían presión alta... Cuando colgué el teléfono, comprendí que Pep iba a ser un gran técnico. ¡Con el equipo que tenía y estaba encima de los polacos!".

EXITOSO TAMBIÉN EN LA CANCHA

Su éxito como entrenador sepultó un pasado glorioso: el suyo como futbolista. Considerado el cerebro dentro de la cancha del Barcelona de Cruyff, de pantalón corto ganó seis campeonatos españoles, dos Copas del Rey y una Copa de Europa (hoy Champions). Llegó a la selección española, con la que ganó el oro olímpico en Barcelona 92, participó en un mundial (EE.UU. 94) y en una eurocopa.

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