COMPORTAMIENTO

¿La felicidad se puede comprar?

Usar el dinero en experiencias o haciendo regalos, lograr lazos fuertes y buscar un propósito en la vida son parte de la fórmula para llegar a la vejez sintiéndose más feliz.

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Las "buenas" relaciones nos mantienen sanos y felices, dicen los expertos.

La felicidad se ha vuelto un tema de estudio científico. Una nueva investigación del University College de Londres (UCL) descubrió que la igualdad juega un rol clave. Para la investigación, se le pidió a un grupo de voluntarios que hiciera apuestas: las personas que ganaban eran más felices cuando quienes acababan de conocer también ganaban, más que si solo ellos lo hacían. Lo mismo sucedía cuando perdían.

Culpabilidad y envidia serían parte de la ecuación. "En promedio, somos menos felices si los otros reciben más o menos que nosotros", explica el doctor Robb Rutledge, del Instituto de Neurología del UCL.

Pero este no es el único estudio sobre felicidad. Los científicos llevan años intentando desentrañar su fórmula y las charlas sobre cómo lograrlo son un fenómeno. "La sorprendente ciencia de la felicidad", de Dan Gilbert, psicólogo de la Universidad de Harvard, por ejemplo, está entre las 15 más vistas de la historia de las charlas TED. En ella Gilbert explica que, salvo excepciones, tres meses después de un hecho que parecía negativo —un ascenso que no se logró, una relación que fracasó—, no hay impactos reales en el nivel de felicidad. "Los seres humanos infravaloran su propia resiliencia: no se dan cuenta de lo fácil que será cambiar su visión del mundo si ocurre algo malo", dijo al diario El País de Madrid. Incluso, explicó, "el 75% de las personas vuelven a ser felices en los dos años posteriores al peor trauma que te puedas imaginar".

Calidad por cantidad

Otro factor que ha comprobado es que la felicidad sí puede comprarse, pero que es mucho más sencillo cuando se tiene menos dinero. Una persona pobre necesita muy poco dinero extra para sentirse feliz, una persona millonaria, en cambio, necesita una cantidad muchísimo mayor.

En un estudio realizado por Michael Norton, psicólogo y profesor en Harvard Business School, se le entregó dinero a universitarios, con el compromiso de que lo gastaran ese mismo día. Algunos tenían que gastarlo en ellos mismos, otros, en alguien más.

"Nuestros datos sugieren que en vez de comprar posesiones materiales para uno mismo, gastar en otros tiene dos beneficios: nos hace sentir que logramos un impacto positivo, y también nos hace sentir una conexión social con otros. Ambos efectos parecen llevar a una mayor felicidad cuando se es generoso", dice Norton a El Mercurio.

Para el doctor Daniel Martínez, psiquiatra y director del Instituto del Bienestar de Chile, es cierto que el dinero influye, pero admite que cómo se gasta es clave. "El dinero que genera más bienestar y felicidad es el que utilizo para darles a otros, que comparto con otros, o con el que se compran experiencias más que objetos. Los objetos tienen una adaptación hedónica, después de un tiempo te adaptas al objeto y necesitas un nuevo objeto para sentirte gratificado". En cambio, agrega, "las experiencias se recuerdan toda la vida, son como un álbum de fotos".

El estudio más prolongado que se ha hecho sobre la felicidad lleva 78 años analizando a un grupo de hombres de Boston, EE.UU. Y la principal conclusión, según explica Robert Waldinger, psiquiatra y actual director del experimento, es que son las buenas relaciones las que nos mantienen felices y sanos.

"No es el número de amigos, o si estás o no en una relación, es la calidad de tus relaciones (...). A los 50 años se puede predecir qué tan feliz será un octogenario. No es por su nivel de colesterol, es según qué tan satisfecho está con sus relaciones". Y eso no es todo, los más felices cuando tienen 80 dicen que cuando sienten dolor físico, su felicidad no se ve alterada. Los que están en una relación negativa, en cambio, cuando tienen dolor, lo sienten agrandado por su dolor emocional.

Con él coincide el doctor Martínez. "Todos los estudios dicen que el principal determinante de la felicidad son las relaciones. Es la capacidad de construir vínculos positivos y saludables". Eso sí, también recuerda que hay otros factores, como el involucramiento. "Es decir, encontrar las cosas que te hagan sentido, porque cuando se está altamente involucrado, disfrutas con lo que haces".

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