Beber demasiado puede achicar el cerebro y provocar deterioro mental.
Eso concluyó la investigadora Carol Ann Paul, del Wellesley Collage, en Boston, al escanear 1.800 cerebros de personas que tenían por hábito consumir más de 14 tragos por semana. Los resultados no fueron alentadores: su volumen cerebral era 1,6% menor que los abstemios. Además, el efecto era mucho más pronunciado entre las mujeres.
Una persona que ingiere entre 12 y 15 vasos de alcohol por semana se la ubica en condición de riesgo.
El análisis consistió en dividir al grupo en abstemios, ex bebedores y bebedores de consumo bajo, moderado y alto, con miras a medir el volumen cerebral en relación al tamaño del cráneo.