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Una Evita Perón catalana

De activista presente en toda protesta a alcaldesa de Barcelona, Ada Colau se convirtió en un fenómeno político español, con elevada popularidad.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona (Foto: EFE)

Hace pocos años solía disfrazarse como "Supervivienda", un personaje de máscara y capa amarilla que protestaba contra los desalojos. Hoy es una de las principales figuras de la izquierda española, en un panorama político agitado por la caída del bipartidismo tradicional y el auge del independentismo regional.

El diario El Mundo habla de ella como la Evita Perón catalana. Y si bien su origen como activista y su actuación como dirigente difieren de la trayectoria de María Eva Duarte, la comparación tiene su peso político. Se trata de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona desde el año pasado.

"La economía es un depredador, y la política, una presa. Si los tiburones se comen todo el pescado, se quedan sin alimento. Deben empezar a darse cuenta de que la presa necesita estar viva, aunque sea sólo para alimentarlos. Ada Colau es ejemplo de esa parte de la política que no se dejó devorar por el depredador", afirmó el exministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis, quien asegura que la dirigente catalana puede ser una pieza clave en un nuevo movimiento europeo de izquierda.

Activista.

Más allá de las alternativas políticas catalanas, españolas y europeas, la historia de Colau la convierte en todo un personaje, ya desde los tiempos en que su fama no trascendía más allá de algunos barrios de Barcelona.

Nacida en 1974 en Barcelona, se crió en el barrio de El Guinardó como hija de padres separados: él, publicista, ella, pequeña comerciante. Estudió Filosofía en la Universidad de Barcelona, pero no culminó la carrera, y realizó un curso en Milán gracias a una beca. Cuando era apenas adolescente se sumó a las protestas contra la Guerra del Golfo, allá por 1991.

Luego se pasó al movimiento okupa, o sea, un grupo de personas que se instala en terrenos desocupados para cultivarlos o casas vacías para usarlas como vivienda o centro social. Y desde entonces estuvo presente en toda movilización que ella entendió justa. Eso no le quitó tiempo para trabajar en televisión: hizo un breve papel en la serie humorística Dos + Una.

También se ganó la vida con empleos tan variados como el de encuestadora, azafata, profesora o animadora de fiestas infantiles, hasta disfrazada de Papá Noel.

La crisis inmobiliaria que vivió España a partir de 2008, tras la explosión de la llamada burbuja inmobiliaria, llevó a Ada a participar en la organización de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, conocida por su sigla PAH, que reunió a personas con dificultades para pagar su hipoteca y a quienes estaban en proceso de desalojo de su vivienda, lo que en España se conoce como desahucio.

Precisamente, una de las campañas más conocidas de la PAH se llamó "Stop desahucios". Y en esas campañas, Colau logró notoriedad mediática como vocera de la organización, gracias a una expresividad tal vez consecuencia de su experiencia como actriz.

Candidata.

Las movilizaciones sociales la fueron acercando a la política. En 2014, junto a otros activistas, fundó un partido político, Guanyem Barcelona, con el objetivo de "construir una candidatura de confluencia" de grupos de izquierda con vistas a las elecciones municipales de la capital catalana del 24 de mayo de 2015. Finalmente, se formó la coalición Barcelona en Comú ("Barcelona en Común"), que integraba diversos grupos, como los verdes catalanes, Esquerra Unida y el emergente partido Podemos. Y Colau fue designada para encabeza la lista.

Algunos integrantes de la coalición admitieron que la expectativa no era ganar esa primera elección, sino acumular experiencia en las cuestiones municipales para futuros comicios. Los resultados sobrepasaron los cálculos y Barcelona en Comú resultó el grupo más votado, con algo más del 25 por ciento. No obtuvo mayoría absoluta, pero a través de acuerdos con otros sectores el 13 de junio de 2015 Colau se convirtió en alcaldesa de Barcelona.

Alcaldesa.

El paso de la protesta callejera a los despachos de gobierno fue demasiado grande como para que pasara inadvertido. Cada medida, cada acto de la alcaldesa pasó a estar bajo los focos. Fue noticia cuando anunció que limitaría su salario a 2.200 euros mensuales, pero que destinaría una parte a un fondo social solidario. La transparencia es uno de sus proclamados objetivos, ante una ciudadanía hastiada de la corrupción de la "casta" política.

Muchos observaron el detalle de que a poco de asumir viajó en el subte a frenar un desahucio en un barrio, pero a los pocos días empezó a manejarse con el coche oficial de la alcaldía. Y por no frenar todos los desahucios recibió críticas de la propia PAH. También le señalaron que nombró a su pareja Adrià Alemany como responsable de relaciones políticas e institucionales de Barcelona en Comú, y aunque su sueldo se lo paga el partido, los opositores señalan que los partidos viven de las subvenciones estatales.

Otra decisión cuestionada fue la cancelación de la candidatura de Barcelona para los Juegos Olímpicos de Invierno, argumentando que serían muy costosos. Además, ordenó retirar el busto del rey Juan Carlos de la sala de reuniones del Ayuntamiento ante la ira de los monárquicos, ya molestos con el anuncio de que se cambiarían nombres de calles ante la "sobredimensión simbólica" de la monarquía en la ciudad, o sea demasiadas vías con nombres de reyes y reinas.

Y hubo un pequeño terremoto cuando circularon fotos de la jefa de comunicación municipal, Águeda Bañón (que se define como "artista post porno") orinando en la calle como un "acto feminista".

Sin embargo, su popularidad sigue creciendo. Para las elecciones generales de diciembre pasado respaldó a Podemos, con un gesto simbólico: apareció en el último lugar de la lista. Suficiente, según los analistas, para que el partido se convirtiera en el más votado en Cataluña. Se especula que en el futuro próximo Colau podría liderar una nueva fuerza de izquierda. "Es necesario articular de manera permanente una confluencia de partidos y movimientos de izquierda sobre la base de la reivindicación de los derechos sociales y del derecho a decidir", dice ella.

En un tema candente como el del independentismo catalán, no se pronuncia categóricamente: "No soy independentista. Ni catalana ni española", afirma, pero apoya "el derecho a decidir" de los catalanes. Los analistas señalan que logró atraer votos tanto del sector catalanista como a la izquierda no nacionalista.

"Tiene mucho de Evita Perón y se equivocan quienes creen que será un fenómeno pasajero", comentó un político socialista al diario El Mundo.

ACTIVISTA SIEMPRE MOVILIZADA.

Con máscara y capa, lista para evitar los desalojos.

Los temas que siempre movilizaron a Ada Colau fueron los vinculados a la vivienda. Así, junto a otros activistas, ella comenzó a disfrazarse de "Supervivienda", una especie de superheroína que aparecía para interrumpir los actos callejeros de los diversos partidos políticos para las elecciones municipales de 2007 y presentar así sus reclamos.

Los activistas usaban trajes negros y amarillos, con antifaz y capa amarilla, y siempre con la "V" de vivienda y el número 47, el artículo de la Constitución española que consagra el derecho a una vivienda digna. En YouTube pueden encontrarse algunos videos con esas singulares expresiones políticas.

"Hay que dejar a la vivienda fuera del mercado porque, como la educación y la salud, son derechos fundamentales", era una de las consignas que levantaban Colau y sus compañeros.

Otro que se vestía de "Supervivienda" era Adrià Alemany, un economista barcelonés que había trabajado como mozo en Irlanda y regresaba a su tierra para buscar trabajo. Y en una de esas protestas se conocieron con Ada y formaron pareja (hoy tienen un hijo en común, Luca).

"Con V de Vivienda

pusimos esta problemática en la agenda política. Miles de personas participamos en estas protestas ciudadanas y lo hicimos con mucho orgullo", recordó Colau cuando ya era candidata a la alcaldía de Barcelona.

Curiosamente, las apariciones de "Supervivienda" en 2007 interrumpieron actos de candidatos que con el tiempo se convirtieron en sus aliados políticos para las elecciones municipales del año pasado.

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