EL MERCURIO | JACINTO ANTÓN
La arqueología en Egipto es trabajo minucioso, sudor, paciencia y atención a los detalles aparentemente más nimios. Sin embargo, también está hecha de oro, leyenda, suerte y extraordinarios hallazgos. Miles de profesionales, egipcios y de muchos otros países, trabajan sobre el terreno en el país del Nilo y en los laboratorios, museos y bibliotecas de todo el mundo para ir desovillando la enrevesada madeja de la gran civilización faraónica.
Su labor abarca todo el espectro de la vida en el antiguo Egipto, incluidos los aspectos más humildes, y en numerosos terrenos se están haciendo descubrimientos de importancia. No obstante, el estimulante momento presente lo marcan de manera especial tres reinas, y de las más grandes, auténticos íconos: Hatshepsut, Nefertiti y Cleopatra.
Las tres han sido -y parece que lo seguirían siendo- noticia en los últimos tiempos, y con sus nombres insignes, como lo hizo y no ha dejado de hacerlo The golden boy, el chico de oro, Tutankamón, arrastran la mirada del público hacia Egipto con su soberano brillo.
A las tres reinas perdidas, pues de ninguna se tenía el cuerpo, la poderosa gran faraona Hatshepsut (que vivió hace unos 3.500 años), la bella esposa del faraón hereje Nefertiti (hace unos 2.300 años) y la seductora e intrigante Cleopatra (la más jovencita: 2.050 años) se las ha buscado insistentemente desde la infancia de la egiptología.
La actual conjunción de sus nombres se debe a que una al menos parece haber sido por fin hallada, Hatshepsut, algunos creen que también otra, Nefertiti, y hay pistas que conducen a creer que Cleopatra -la más perdida de todas- está asimismo a tiro.
La momia de Hatshepsut fue presentada por todo lo alto el pasado junio por el gran responsable de las antigüedades faraónicas de Egipto, Zahi Hawass, omnipresente en cualquier actividad arqueológica y cuyo nombre está vinculado también a la pesquisa sobre las otras dos reinas. El hallazgo no se produjo en un contexto de tumba perdida, pico y pala, sino en los almacenes del viejo Museo Egipcio de El Cairo, en cuyas no menos polvorientas reservas seguramente hay más para excavar que en algunas necrópolis. El descubrimiento de la momia de Hatshepsut es de hecho una reidentificación. Esto puede sorprender, pero está sucediendo cada vez más a menudo, a medida que la panoplia científica ofrece más y mejores medios de análisis -como la tomografía, que desenvuelve virtualmente las momias-, que los materiales de la antigüedad son reconsiderados y recalificados, con grandes sorpresas.
ANCIANA Y GORDA. La que ha sido identificada como Hatshepsut -algunos estudiosos habían adelantado la posibilidad- era hasta ahora la momia anónima, aunque con el brazo izquierdo doblado sobre el pecho, como solía enterrarse a las reinas, de una mujer anciana y gorda hallada por Carter en una pequeña tumba sin inscripciones (KV 60) del Valle de los Reyes en 1903. Junto a esa momia había otra: la de la nodriza de la propia Hatshepsut, Sitre In. Las recientes imágenes de la rutilante presentación pública de la momia de la reina la han mostrado calva, pero había tenido el pelo largo, que apareció suelto debajo de la cabeza cuando se encontró el cuerpo a principios de siglo. La clave definitiva en la identificación, de tintes policíaco-forenses, fue un fragmento de muela hallado en una caja con el sello de Hatshepsut que contenía otros restos de la reina, como el hígado momificado. Dicho fragmento molar encaja, por lo visto, en la boca de la ajada soberana.
¿Se tiene pues a la gran mujer, quizá la más poderosa de la antigüedad, que reinó como faraón con atavío masculino, hizo la guerra, edificó el templo de Deir el Bahari, renovó cultos y disponía de guepardos como mascotas? "Sí, se puede decir que tenemos otra momia real identificada", señala el británico Barry Kemp, uno de los más prestigiosos egiptólogos del mundo, autor del canónico "El antiguo Egipto". "En estos casos nunca estás absolutamente seguro, resulta muy difícil, pero la de Hatshepsut es una identificación más segura, incluso, que la de otras momias reales".
Kemp, que señala la dificultad de obtener ADN de los cuerpos embalsamados, que suele estar muy contaminado, recuerda que la peripecia de esas momias de la realeza, con saqueos de sus tumbas, traslados a lo largo de los siglos por los sacerdotes para su preservación, revendado y reaprovechamiento de sarcófagos, convirtió en un juego de pistas, enrevesado pero apasionante, a la identificación.
MISTERIOSA NEFERTITI. El caso de la supuesta momia de Nefertiti es parecido al de la de Hatshepsut, aunque más discutible. La estudiosa británica Joann Fletcher asegura desde 2003 que la gran esposa de Akenatón es una momia que también había sido descubierta anteriormente, en 1898, en la tumba de Amenofis II en el Valle de los Reyes (KV 35). Esa tumba fue convertida en la antigüedad en un escondite de momias de la realeza rescatadas de sus propios sepulcros. Había una docena de reyes y en una pequeña cámara -donde siguen depositadas- aparecieron tres momias anónimas y desnudas, una de las cuales, con la que se habían ensañado los saqueadores, Fletcher considera, basándose en diversas pruebas bastante circunstanciales, que es la de Nefertiti. "No estoy convencido", dice Kemp, "pero la investigación es interesante; hay que seguir haciendo pruebas, de momento, considerar que se trata de Nefertiti es un acto de fe".
Kemp recuerda que en Egipto hay muchas reinas que son "candidatas potenciales" a ese cuerpo.
Hawass se puso furioso con la identificación lanzada a bombo y platillo por Fletcher, que considera errónea. De hecho, varios estudiosos opinan que la tumba de Nefertiti está aún por encontrarse. La reina -cuyo famoso busto policromado es también noticia por la nueva reclamación de Egipto para que Alemania lo devuelva- es un personaje clave de la época de Amarna, una de las más convulsas y trascendentales de la historia de Egipto. El hallazgo de su cuerpo podría arrojar luz sobre su desaparición repentina de la historia, uno de los grandes enigmas del Antiguo Egipto. ¿Fue repudiada Nefertiti por Akhenatón? ¿Murió alejada del poder? ¿O subió ella misma al trono bajo el nombre de Smenkere, el sucesor de su marido? "Simplemente no lo sabemos, no hay datos", reflexiona Kemp. "Soy escéptico con la teoría de que se convirtió en faraón".
PERDIDA CLEOPATRA. De la tercera reina, Cleopatra, el propio Hawass anunció que cree haber encontrado la tumba en la que fueron depositados ella y Marco Antonio, en el área del templo de Taposiris Magna, en el delta, a 45 kilómetros al Oeste de Alejandría. Una moneda y una estatua probarían que se trata del sepulcro. Las investigaciones se reanudarán en octubre, hasta entonces sólo queda confiar en el olfato de Hawass, que es mucho.
La localización que propone Hawass parece un poco lejana, pues la tradición quiere que la tumba de Cleopatra, esté en la misma Alejandría, en la zona de los palacios y el viejo Mouseion en la que se encontraban las tumbas de los demás Ptolomeos, y posiblemente también la perdida tumba de Alejandro Magno. Encontrar la momia de Cleopatra, algo con lo que de momento sólo se puede soñar, serviría para arrojar luz sobre el enigma de su muerte (la leyenda del áspid), por no hablar de su nariz.
Para leer
"Hatshepsut, la reina misteriosa", Christine Desroches (Edhasa, 2004). "El enigma de Nefertiti", Joann Fletcher (Crítica, 2005). "Reinas de Egipto", Teresa Bedman (Oberón, 2003). "La vida en el Antiguo Egipto", Antonio Pérez Largacha (Alianza, 2004). "Egipto", Jan Assmann (Abada, 2005). "Egipto faraónico", Jesús Urruela (Salamanca, 2006).
poderosas e intrigantes
NEFERTITI. Esposa de Amenofis IV, uno de de los faraones más enigmáticos de Egipto, quien gobernó aproximadamente entre el 1353 y 1338 AC. Realizó gran reforma religiosa y estableció un culto monoteísta. Cambió su nombre por Ajenatón y trasladó la capital a Tell-el-Amarna. Nefertiti, dueña de una gran belleza, posiblemente tenía dotes políticos porque su figura alcanzó niveles sobresalientes y en ocasiones aparece en igualdad con su marido. En el año 14 se pierde registro. ¿Muerte o asesinato repentino, cambio de nombre o de rol político, retiro de la esfera pública?
HATSHEPSUT. Reina faraón de la dinastía XVIII, fue una de las mujeres más poderosas del Antiguo Egipto. Su reinado se extendió entre 1479 y 1458 AC. Hija de Tutmosis I, esposa de su hermanastro Tutmosis II, quien murió tras un corto reinado, la reina asumió una larga regencia de su sobrino, el pequeño Tutmosis III. Su reinado fue en general pacífico y floreciente.
CLEOPATRA. Heredó el trono alrededor de los 17 años (51 A.C), junto a su hermano, quien luego la expulsa, aunque por poco tiempo, ya que Cleopatra recibe el apoyo de Julio César. Tras la muerte de César, vuelve a Egipto y recibe la visita de Marco Antonio. Se enamoran, tiene hijos y llevan una vida de lujos. La llegada de Octavio, rival de Marco Antonio, significa el suicidio de éste y luego de Cleopatra: la leyenda dice que mordida por un áspid.