MARTÍN FABLET
Si quedaba algún material para utilizar en la confección de un portátil, este tenía que ser el bambú. La compañía taiwanesa Asustek Computer es la responsable de poner en el mercado el novedoso Acus Eco Book.
Dice ser el primer ordenador ecológico. Según la compañía, es poco probable que el uso de bambú, una planta abundante, flexible, duradera y de rápido crecimiento, dañe el medio ambiente. De todas maneras, seguramente talen unas cuantas hectáreas de cañaverales y además los cementos utilizadas en el laminado, y los aditivos para dar forma y resistencia al material, contienen toxinas. Toda la carcaza de este precioso portátil es de bambú laminado; por supuesto disponible en diferentes tonalidades y texturas.
El producto se encuentra todavía en fase de prueba y los ingenieros algo escépticos se preguntan si el bambú es un material adecuado para los portátiles; ya que han de ser capaces de sobrevivir en condiciones extremas y dejar salir, al mismo tiempo, el calor de los microprocesadores y de la pantalla. El temor de los ingenieros está dado por la posibilidad de que estos ordenadores sufran de autocombustión. Parece bastante obvio.
Este pseudo Eco-Book constituye una nueva estrategia de una compañía que ya fabrica cosas raras. Portátiles forrados en cuero de ternero guacho, o en piel de caimán para ejecutivos de alto poder adquisitivo. Sin dudas esta empresa tiene un concepto sui generis de lo que es ecológico.
Esta desesperada conciencia ecológica a veces resulta un tanto absurda. Es cierto que las carcazas plásticas contienen toxinas como el cloruro de poli vinilo (el viejo y querido PVC), pero la principal amenaza para el medio ambiente esta en el plomo de los monitores convencionales de tubo. Por suerte cada vez son menos gracias a los chatos LCD. Algunos fabricantes de accesorios y carcazas para portátiles como Targus, han lanzado su linea Groove, confeccionada en plástico reciclable. Además un hardware sin níquel y materiales que no contienen PVC.
Por demás interesante resulta el compromiso asumido por Dell, dispuesto a donar parte del dinero obtenido de sus ventas al programa "Plant a tree for me" (Planta un árbol por mi). Este acuerdo permite a sus clientes hacer donaciones y así plantar arbolitos a modo de compensación. Realmente muy tierno. No es que me parezcan hipócritas estas estrategias. Es que desde siempre todos estos monstruos multinacionales hablan de querer hacer lo necesario para mitigar el impacto medioambiental de su corrosivo paso por este planeta. Aunque, en el momento de tener que aceptar los costes reales (guita en serio). Ahí se hacen los burros como nunca, y nos tiran estas mediditas para llenar el ojo. En una de esas, o a lo mejor, sea una sutil forma de tomarnos por tontos.