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Damas de las pistas

Varias chicas se animaron a competir en una categoría oficial uruguaya. Y se ríen de los chistes de mujeres al volante.

Cecilia Morales, Carolina Cánepa y Gabriela Dourado (Foto: Darwin Borrelli)
Cecilia Morales, Carolina Cánepa y Gabriela Dourado (Foto: Darwin Borrelli)
Carolina Cánepa corre y también es dirigente de AUVO. (Foto: Darwin Borrelli)
Carolina Cánepa corre y también es dirigente de AUVO. (Foto: Darwin Borrelli)
Carolina Larratea, la primera mujer que le ganó a los hombres en el Uruguay (Foto: Freddy Fernández Carranza)
Carolina Larratea, la primera mujer que le ganó a los hombres en el Uruguay (Foto: Freddy Fernández Carranza)
Cánepa y Morales asisten a la reunión de pilotos previa a las prácticas (Foto: Darwin Borrelli)
Cánepa y Morales asisten a la reunión de pilotos previa a las prácticas (Foto: Darwin Borrelli)
Las suecas Ewy Rosqvist y Ursula Wirth ganaron el Gran Premio Argentino de Turismo en 1962.
Las suecas Ewy Rosqvist y Ursula Wirth ganaron el Gran Premio Argentino de Turismo en 1962.
Danica Patrick llegó al podio de las 500 Millas de Indianápolis.
Danica Patrick llegó al podio de las 500 Millas de Indianápolis.
La italiana María Grazia Lombardi corrió en la Fórmula 1.
La italiana María Grazia Lombardi corrió en la Fórmula 1.

LUIS PRATS

La estruendosa melodía de los motores comienza a apagarse en El Pinar. Los autos regresan a boxes. Y sus pilotos al mundo más pausado de todos los días. Cuando se quitan los cascos, aparecen algunas melenas: se trata de chicas. Hasta ese momento, en la pista, nada diferenciaba a hombres y mujeres.

Sin embargo, el automovilismo deportivo fue tradicionalmente una actividad masculina, que concedía a ellas un mero papel decorativo, por ejemplo como promotoras comerciales. En Uruguay, un grupo de chicas decidió romper ese molde y se animó a subirse a los coches y apretar el acelerador. Una categoría, la Sonic Racing Cup, lanzada en 2013 pensando en pilotos novatos, les abrió las puertas de una competencia mixta.

Todas soñaban desde niñas con correr autos y aceptaron el reto. Algunas ya les ganaron a los hombres. Y hoy se ríen de los viejos chistes sobre las mujeres al volante. Esta es la historia —rápida— de esas damas de las pistas.

La primera ganadora.

Carolina Larratea tiene un orgullo: es la primera mujer que ganó una carrera mixta en el automovilismo uruguayo. Y una bronca: una gripe no le permitió correr, por primera vez, el domingo 24, con lo cual perdió posiciones en la tabla del campeonato. Aunque ya conquistó las dos ediciones de la Copa de Damas.

Riverense, de 31 años, forma parte de una familia tuerca. En la frontera son propietarios de Larratea Neumáticos, donde ella cumple tareas administrativas. Desde siempre en la mesa familiar se habló de coches. Cuando emitían una carrera por televisión todos se enganchaban. Y fue natural entonces que también ella se interesara en los fierros.

"Papá empezó corriendo, luego le pasó el auto a mi hermano Fabricio. Y cuando salió la categoría de principiantes, la Sonic, empecé a correr yo", cuenta. Su ídolo es su hermano, pero si se trata de una referente femenina, destaca a la brasileña Cristina Rosito, de larga trayectoria internacional.

Cuando se estrenó la Sonic, nunca se había subido a un auto de carrera, ni siquiera a un kart. "Debo agradecerle a Fernando (Dacal). Si no fuera por él todavía estaría con las ganas de correr", asegura.

La primera competencia fue en El Pinar. "Estaba muy nerviosa. Mi padre se reía: Ahora te quiero ver, guapa, a la hora de la largada con todos los autos al lado tuyo, me decía. Pero cuando se larga se acaban todos los nervios y ya solo querés ir para adelante", afirma.

En la segunda fecha, bajo lluvia, volcó el domingo de mañana, antes de la prueba. Pudieron arreglar el auto, llegó a largar, pero siguieron los problemas y debió abandonar. "No tuve miedo. Tenía que subirme al coche para no sentir miedo. Son cosas que pasan pero es un auto muy seguro. Es muy difícil que te pase algo", explica.

"Cuando debuté, era la única mujer en la categoría. Todo muy bien. El problema es cuando empezás a andar para adelante, te quieren dar por la cabeza. Cuando vas última todos son tus amigos, te saludan y te abrazan. Si les empezás a ganar ya no les gusta tanto. Mi hermano, por ejemplo, siempre dice que no le gustaría perder con una mujer", comenta. Y no le importan los estereotipos: "Los que dicen que la mujer maneja mal se ve que nunca anduvieron conmigo. Y por la calle manejo muy tranquila. Nada que ver con mi hermano", dice y se ríe.

¿Y qué representa el automovilismo? "Diversión hay, obvio, pero yo voy a las carreras no a divertirme sino a ganar. Y cuando no lo consigo salgo muy caliente, muy brava, del auto. Mi objetivo es el campeonato 2016. El año pasado estuvimos muy cerca. Me faltaron solo tres puntos. Y este año vamos con todo para traer el campeonato para Rivera", anuncia.

En 2016 estaba tercera en el puntaje cuando su ausencia en la última carrera le costó bajar al quinto puesto. Pero mantiene sus esperanzas, ya que en las fechas finales el reglamento establece un play off que vuelve a emparejar las posibilidades.

Desde el campo.

A diferencia de muchos de sus colegas, Cecilia Ceci Morales llegó a las competencias sin vínculos con empresas del mundo automotor. Esta contadora de 30 años (le falta la tesis para lograr un MBA) nació en Tala hace 30 años. Y vivió allí, en una zona rural, hasta los 18.

Claro que todos en su familia eran fanáticos de los autos. Y su padre la llevaba hasta los caminos vecinales cercanos a su casa para ver el Campeonato Nacional de rally, que todavía sigue pasando por allí.

"Era el acontecimiento deportivo del año en la zona. Yo miraba con tremenda admiración los autos de carrera y me imaginaba que algún día podía estar adentro de uno. Mi familia lo supo siempre y también mi pareja, así que no hubo sorpresas", relata.

A través de conocidos y amigos vinculados a las carreras apareció la oportunidad de la Sonic. "En mi familia me decían que quizás no me iba a gustar, que un auto de carrera no tenía nada que ver con los autos de calle, que eran incómodos, ruidosos. Pienso que en el fondo tenían la esperanza de que no me gustara... Pero me encantó y supe que quería seguir practicando", dice.

Empezó en 2014 en la categoría, aunque ese año ni en 2015 pudo hacer la temporada completa. "Ahora aspiro a competir todo el año. Pero la búsqueda de sponsors se hace cuesta arriba y condiciona el presupuesto", explica. "Mis mejores actuaciones fueron este año, porque noto una evolución, un crecimiento. Me faltaría esa cuota de suerte para ganar", asegura.

La primera carrera fue en el Polideportivo de Mercedes, "un autódromo precioso pero muy difícil", advierte. "Fue una experiencia difícil. Estaba muy nerviosa y además nunca había podido practicar en esa pista. Fue duro pero lo tomé como un aprendizaje, para disfrutar. Es una consigna: disfrutar del deporte. No siento miedo. Si hay condiciones bravas de pista, con lluvia por ejemplo, estoy un poco más en guardia. Miedo no, sí respeto", afirma.

De la primera vez que sus padres fueron al autódromo a verla competir guarda un recuerdo risueño. "Mi madre estaba nerviosa, con todos sus miedos por lo que le podía pasar a su hija única. Yo trataba de quitarle el pánico: Mamá, esto es muy seguro, está todo controlado. En ese momento estaba corriendo la categoría de Escarabajos, que es muy competitiva, y justo volcó un auto cerca de boxes. Tuvo que venir la ambulancia, aunque por suerte al piloto no le pasó nada. Lo curioso fue la cara de mi madre. Yo tratando de transmitirle un poco de tranquilidad y viene a pasar eso...", evoca.

Cecilia asegura que correr por deporte la ha vuelto más consciente para manejar por la calle. "Por supuesto que me gusta una marcha ágil, pero soy muy respetuosa de las normas de tránsito. El automovilismo deportivo te enseña a conocer los riesgos potenciales de un vehículo, ya sea para los demás o de uno mismo. Entonces reservo ese manejo más arriesgado para la pista, que es su ámbito. Soy bastante prudente", enfatiza.

En la directiva.

Además de correr, Carolina Cánepa  es pionera en otro aspecto: es la primera mujer que integra la directiva de la Asociación Uruguaya de Volantes (Auvo). El presidente de la institución, Julio Berges, la convocó para que aportara como contadora sus conocimientos en la materia. Lleva poco más de un mes en el cargo.

Nació en Montevideo hace 29 años y vive un poco en la capital y otro poco en Pando, sede de la firma automotora familiar. Su hermano Martín tiene una importante trayectoria nacional y sudamericana, y llegó a correr en rally con su padre como copiloto. "Aprendí a manejar a los 12 o 13 años. Me enseñaron mi padre y mi padrino, Fosco Tino Rossi. Y mi hermano alguna cosa también aportó. Pero en la calle solo manejé a los 18: saqué la libreta el día de mi cumpleaños", recuerda.

A los 16 corrió en karting, aunque después, con la facultad, se le hizo imposible. Más adelante pensó en hacer rally, pero justo apareció la Sonic. Dacal siempre fue amigo de los Cánepa, por lo cual ella hizo la prueba, le gustó y quedó.

Debutó a mediados de 2013 en El Pinar. "Estaba más que nada ansiosa, porque estaba cumpliendo un sueño. Y lo disfruté muchísimo. Terminé quinta o sexta, si no recuerdo mal. Luego empezaron las ambiciones por querer mejorar los resultados. Hasta ese día solamente corriendo ya era feliz", sostiene.

Carolina asegura que sus colegas hombres la recibieron muy bien. "Tenemos excelente relación. En la categoría el clima es muy, muy amigable, y así fue de entrada. Con algunos que ya no están corriendo hoy nos seguimos viendo", cuenta. Aunque aclara: "Hay una excelente relación pero personalmente tengo la teoría de que a ningún hombre le gusta que le gane una mujer, por el mundo machista en que vivimos. Y de la misma manera, adaptadas nosotras al mundo en que vivimos, a mí me gusta competir con los hombres y ganarles", afirma.

Lo consiguió en noviembre pasado, cuando se impuso en Rivera. "No me voy a olvidar nunca más", asegura. Un poco antes, en setiembre, había logrado su primer podio: fue tercera en el Gran Premio Gonchi Rodríguez, una carrera bajo lluvia, muy peleada, en El Pinar. "Ese resultado fue muy importante para mí", sostiene.

Sin embargo, han sido más los golpes duros que los triunfos, admite. "Tuve un vuelco fuerte, otro que fue más leve pero vuelco también, golpes laterales de todo tipo. Por suerte nunca me lastimé. Me observaron los médicos y siempre estuvo todo bien. Los autos son muy, muy seguros. No me dio miedo en la carrera siguiente. En el momento indigna porque una espera todo el mes para llegar a la carrera. Es una competencia de media hora que se puede terminar en un instante", indica.

Justamente, le ocurrió eso en la última prueba: chocó con Cecilia Morales en la vuelta de presentación y ninguna pudo largar. Asegura que en el futuro ambas se reirán de esa situación, pero en el momento la bronca fue considerable.

También hizo dos ensayos con un coche de Fórmula 4 Sudamericana. "Me encantó, pero el fórmula es bastante más exigente, sobre todo a nivel físico, y necesitaría otra preparación. Me gustaría sentirme más fuerte para poder empezar. En algún momento lo haré... Capaz que dentro de dos meses estoy ahí", asegura.

El debut.

"Hoy debuta otra chica", avisaron en El Pinar el día de la producción de las fotos para esta nota. Cuando estaba por empezar la reunión de los pilotos previa a las prácticas, apareció Gabriela Dourado, muy apurada, luego de completar los numerosos trámites previos. Incluso cuando ya estaba lista en el auto para salir a la pista tuvo que regresar para presentar un papel más. Y por fin pudo pisar a fondo el acelerador y recorrer el circuito.

"Todo fue muy a las corridas para llegar a ese fin de semana, pero valió la pena porque lo disfrutamos. Estaba nerviosa, obviamente, con toda esa adrenalina que genera salir a pista. Pero fue una experiencia buenísima", cuenta. Tiene 26 años, es de Malvín y también es contadora.

La posibilidad de correr surgió a través de uno de los patrocinantes de la Sonic, vinculado además a la automotora de la familia de Gabriela. En poco tiempo se resolvió todo. Estuvo en las prácticas con Dacal: "Fue súper paciente, me explicó todo", cuenta. También le prestó el mameluco; más las botitas que le dio Carolina Cánepa y el casco de un amigo ya estuvo lista.

"Fue la primera vez que corría con otros autos. Había estado girando en la pista, pero sola o con algún otro auto, nunca con varios. Y lo supe manejar. Llegué al final de la carrera, que era mi objetivo principal. Pude mejorar mis tiempos, que era otro objetivo. Y aprender, porque así se hacen las cosas, de a poco", comenta.

"En un momento, durante la carrera pasé a alguien y me dio una sensación rara. Después los nervios empezaron a jugar. Me dio miedo que me chocaran y no me preocupé más por mi posición. Los otros competidores se jugaban algo más importante que yo, que solo iba a divertirme. Quizás eso fue lo bueno, poder disfrutarlo con otra soltura", añade.

Cuando le llegó la invitación, Dourado no lo pensó dos veces: le gustan los deportes extremos y practica surf. Quedó muy satisfecha con la buena onda que encontró en todos sus colegas, que le dieron consejos y la alentaron. No tiene claro si la experiencia se repetirá, pero si fuera por ella, volvería a hacerlo.

"Siempre había tenido la curiosidad de saber qué se sentía al correr autos, pero nunca había tenido la oportunidad —asegura—. A veces está el miedo a animarse. No es tan escalofriante… A las chicas que les gusta el automovilismo se los recomiendo 200 por ciento".

Fernando Dacal, el responsable de abrirle un espacio a ellas.

El ámbito de las chicas que corren es la Sonic Racing Cup, una categoría monomarca creada en 2013 por el piloto Fernando Dacal, de larga y destacada actuación en competencias de turismo.

La organización aporta los coches Chevrolet Sonic, más la preparación mecánica y un curso de pilotaje —a cargo del propio Dacal— porque en muchos casos se trata de pilotos novatos. "Le damos todo a la persona que se sube al auto. No tiene que ocuparse de nada, solo ir con la indumentaria de carrera", explica. Los pilotos alquilan su auto y disponen de algunos sectores para colocar carteles de sus sponsors.

Otra idea de Dacal fue crear, dentro de la categoría, una Copa de Damas, novedad absoluta en el automovilismo uruguayo. "Abrimos un espacio para que las chicas se desarrollen como pilotos porque en determinados momentos hubo algunas con inquietudes de participar en carreras. Como es una categoría no profesional, era el momento indicado para darles el espacio", dice.

Las damas también van por el título general. De hecho, el año pasado, al llegar la última carrera, tanto Larratea como Cánepa tenían posibilidades de alcanzarlo. Después se sumó Morales. En los primeros tiempos también corrieron Florencia Sanguinetti (sobrina de Dacal) y las modelos Patricia Wolf y Martina Graf. Y para la próxima competencia, el 23 de agosto, se sumará Estefanía Rey.

"No es habitual en ninguna parte que corran mujeres entre hombres. Cada vez más la mujer va ganando su espacio. En este ambiente del automovilismo, tal vez un poco machista, es difícil que una mujer se pueda integrar, pero con este formato de competencia, donde no hay que lidiar con mecánicos o ir a un taller, ellas pueden realizar la actividad de forma más tranquila. Nuestra expectativa es seguir con la categoría y hacerla crecer", afirma Dacal.

Asi marcha el campeonato.

El puntero de la Sonic Racing Cup 2016 es Luis Fabini, quien tras la disputa de las primeras cinco fechas suma 116 puntos. Fue justamente el ganador de la prueba disputada en El Pinar el domingo 24 de julio. Camilo Arizaga está segundo con 103 y Juan Pablo Fabini tercero con 81. De las chicas, la mejor ubicada en la tabla es Carolina Larratea, quinta con 77. Cecilia Morales suma 31, Carolina Cánepa 10 y Gabriela Dourado 8.

Cuando dos suecas le ganaron a todos los pilotos argentinos.

El impacto fue grande en el automovilismo argentino, uno de los más importantes de América. Ya pasaron más de 50 años, pero en sus registros quedó para siempre señalado "el día que las suecas le ganaron a los hombres". En noviembre de 1962, Ewy Rosqvist, como piloto, y Ursula Wirth, como copiloto, se impusieron en el VI Gran Premio Argentino de Turismo, con su Mercedes Benz 220 SE. Al cabo de seis etapas y 4.626 kilómetros, vencieron la categoría general por tres horas y ocho minutos. Y en su categoría le sacaron 12 horas al segundo.

Además de su rápido y pulcro manejo, las chicas impresionaron por su coquetería, pues se pintaban los labios al completar cada etapa.

Después del triunfo fueron noticia en todo el mundo. En las entrevistas, sin embargo, restaron importancia al hecho de haber superado a sus rivales masculinos. "En una carrera, el sexo no cuenta. Cuentan la máquina, la suerte y... el secreto", dijeron. Y el secreto, agregaron, era "aprovecharse de la suerte y usarla al máximo, cuidando a la máquina".

En los 65 años de historia de la Fórmula 1, hubo apenas cinco mujeres al volante. Solamente dos pudieron clasificarse a carreras. Y la única que logró puntaje fue la italiana Maria Grazia Lella Lombardi, que obtuvo medio punto en el Gran Premio de España de 1975 (la carrera se suspendió por un accidente y como ella estaba sexta, recibió la mitad de lo que le hubiera correspondido si la prueba se hubiera completado). Más allá de eso, Lombardi tuvo una larga trayectoria en el automovilismo, sobre todo en Italia.

Las 500 Millas de Indianápolis, la prueba reina en Estados Unidos, tuvo nueve participantes mujeres. La más destacada (mencionada también por sus colegas uruguayas) es Danica Patrick, que se subió al podio como tercera en 2009 y llegó a ganar una carrera de la categoría en Japón. Hoy compite en la Nascar.

Posiblemente, el rally sea la especialidad donde han corrido más mujeres. La única que ganó carreras por el Mundial fue la francesa Michèle Mouton. Otra francesa, Hélène van Zuylen, es considerada la primera de todas, por su participación en la París-Amsterdam-París de 1898.

LA CATEGORÍA.

Eximidos de la mecánica.

A mediados de 2013, cuando se lanzó la Sonic Racing Cup, sus responsables destacaron que la categoría apuntaba a formar nuevos pilotos y encontrar valores para el automovilismo nacional. Por eso, las competencias están abiertas a pilotos no profesionales con el sueño de correr, aunque se les exige un curso previo de manejo deportivo cuya duración depende de las habilidades de cada aspirante.

Todos utilizan el mismo medio mecánico, el modelo Sonic de Chevrolet. Estos coches poseen

tecnología de competición de última generación, con motor 1,6 de 16 válvulas y 140 HP para unos escasos 900 kilos de peso. La transmisión es manual, de cinco velocidades. El sistema de frenos hidráulicos es "Fly-Off" Dot 5 y la dirección es electro-hidráulica.

Los pilotos tampoco deben preocuparse por la atención mecánica de los autos, que corre por cuenta de la organización. Las mujeres que corren admitieron que todavía la mecánica no es lo suyo, aunque ya comienzan a identificar los problemas como para alertar a los especialistas.

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