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Cumpleaños virtuales en tiempos de coronavirus: las historias de Manu y Josefina

Manu y Josefina no se conocen pero tienen algo en común: cumplieron años cuando el Covid-19 ya había llegado al país. Sobre cómo seguir en contacto y hacer que todo sea mejor.

Manu cumplió 5 y lo festejó por videollamada
Manu cumplió 5 y lo festejó por videollamada

Hace 16 días todo cambió. De pronto teníamos entre nosotros a un virus más poderoso que cualquier otro, un virus que parecía que nunca nos iba a llegar. De pronto todo en el país empezó a parar, se suspendió el Montevideo Rock y los espectáculos en general, se cerraron museos, teatros, oficinas, comercios y otros espacios para evitar que la gente se junte. Porque, ya lo ha dicho el gobierno, ya lo han dicho los médicos, ya lo ha dicho la Organización Mundial de la Salud: la única forma de evitar que el coronavirus Covid-19 deje de propagarse es el aislamiento, es quedarse en casa, es evitar el contacto entre nosotros. De pronto todo dejó de ser como era y el único escape posible empezó a ser, para los que podemos, nuestro hogar.

Tuvimos que empezar a pensar en cómo estar juntos aún cuando estemos separados y tuvimos que inventar estrategias para que todo esto se parezca a todo aquello que éramos hace 16 días. O incluso para mejorar lo que éramos.

De a poco nos volvimos más creativos y empezamos a encontrarle la vuelta a esta realidad medio de ciencia ficción que estamos viviendo: videollamadas, juegos, encuentros a través de pantallas, clases online gratis, cursos de todo tipo. Y también de cumpleaños.

Manu y Josefina cumplieron 5 años en marzo. No se conocen pero tienen algo en común: una familia creativa y llena de ganas de hacerlos pasar un momento diferente, de intentar que nada de lo que está pasando impidiera que sus cumpleaños fuesen especiales, de hacer que todo sea lo más lindo posible.

Estas son las historias de sus cumpleaños, unas historias que sirven para entender que aún cuando estamos lejos y separados, podemos estar más juntos que nunca.

Todas las pantallas 

Estaba todo planeado: el día de su cumpleaños Manu lo iba a festejar en el colegio con sus amigos y el fin de semana iban a hacer una reunión en casa con su familia, como venían haciendo todos los años. Pero de golpe el gobierno pidió que estuviéramos en casa y que evitáramos reunirnos. El cumpleaños de Manu es el 17 de marzo y el coronavirus ya había llegado a Uruguay.

Clara y Martín, sus padres, querían encontrar una alternativa para que Manu pudiese festejar su cumpleaños igual. Hablaron con él y le explicaron que por un tiempo no iban a poder salir de casa, que tenían que cuidarse y cuidar a los demás.

Los dos estaban acostumbrados al teletrabajo y son usuarios frecuentes de Zoom, una de las aplicaciones para reuniones online de la que tanto se ha hablado en estos días. Aunque nunca habían pensado que alguna vez iban a festejar el cumpleaños de su hijo por Zoom, decidieron intentarlo.

Martín le mandó un mail a toda la familia y a los amigos de la familia invitándolos al cumpleaños de Manu. Las indicaciones eran sencillas: a las cuatro y media de la tarde se tenían que conectar a Zoom y estar del otro lado para acompañarlo. Clara fue más allá y envió el mismo mail a todos los padres de los amigos del colegio de Manu.

El martes 17 de marzo Manu cumplió 5 años. A las cuatro y media de la tarde Clara, Martín, Manu y su abuela se sentaron en el estar de su casa y prendieron las dos computadoras. De a poco empezaron a aparecer todos: la familia, los amigos, los compañeros del colegio y así hasta que eran 40 personas conectadas. De a poco todo empezó a ser diferente. Manu no podía estar jugando con sus amigos pero sí podía verlos, hablar con ellos, reírse con ellos. Una hora después pusieron seis cupcakes, cinco con velitas y uno con un volcán. Una hora después le cantaron, todos, el feliz cumpleaños.

“Yo creo que esto en cierta forma fue un alivio, porque no sé qué tan dramático hubiera sido para él, pero a nosotros nos daba mucha ilusión que tuviera un festejo y de alguna forma esa videollamada cumplió ese objetivo y creó una instancia que queda asociada a un lindo recuerdo. Eso era para nosotros lo importante, no queríamos que pasara como un día más y que después mirara para atrás y pensara que este había sido el año en el que no había podido festejar su cumpleaños”, cuenta Martín.

Esa noche Manu habló con una de sus tías que vive en Estados Unidos y le contó ilusionado que había festejado su cumpleaños con todos sus amigos.

La sorpresa

Josefina cumplió 5 y recibió una sorpresa especial
Josefina cumplió 5 y recibió una sorpresa especial

El sábado 21 de marzo Josefina se despertó con un desayuno sorpresa. Jugó con sus padres, Ximena y Roberto, y su hermana, María Paz, hizo videollamadas con sus tíos, primos y sus abuelos. También la llamaron algunos de sus amigos del colegio. Y recibió muchos audios y mensajes. Ese día cumplió 5 años y no pudo festejarlo como quería.

Una semana antes había empezado la situación de emergencia sanitaria en Uruguay y sus padres decidieron cancelar los festejos del cumpleaños de Josefina: el sábado iba a ser en su casa con su familia y el domingo, por primera vez, iba a festejar con sus amigos del colegio en un salón.

Al principio, contó Ximena, su mamá, le costó entender por qué no iba a poder hacerlo. Creía, Josefina, que si no festejaba no iba a cumplir 5 y ella quería cumplirlos.

Sobre el mediodía desde la calle empezó a sonar Sofía, de Álvaro Soler, la canción preferida de Josefina. Un auto estacionó frente a su edificio y desde un parlante empezaron a llamarla y a decirle feliz cumpleaños, mientras una torta gigante bailaba en la puerta del edificio.

Josefina, María Paz y sus padres bajaron y se quedaron mirando. Estaban cerca, pero lo suficiente como para protegerse.

Entonces del parlante empezó a salir la voz de sus tíos y primos que viven en el interior del país y por un ratito todos estuvieron juntos y los autos tocaron bocina y el feliz cumpleaños de Josefina sonó tan fuerte que los vecinos de otros edificios se asomaron al balcón para cantar con ellos. La idea fue de sus tíos y primos. Josefina se quedó parada de la mano de sus padres, con una sonrisa a medias, sin entender demasiado qué era lo que estaba pasando y contenta porque aunque no había sido como lo habían planeado, había sido un festejo especial y diferente.

Cuando entraron los vecinos del edificio había puesto carteles en el ascensor saludándola. Después decoraron la casa con la Princesa Aurora y soplaron las velitas con una torta que Josefina había hecho con su mamá.

Josefina sabe que no pudo festejar su cumpleaños como lo había planeado porque lo mejor es quedarse en su casa. También sabe que esto no es para siempre y que cuando todo termine va a hacer la fiesta que tanto quería.

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