JAIME CLARA

"La cultura es mucho más que libros, cine y teatro"

Decidió ser periodista a los ocho años. Hoy es referente del periodismo cultural, al frente del programa Sábado Sarandí. Pero no todo es radio: también hace tevé, dibuja y escribe.

Jaime Clara, periodista y escritor
Jaime Clara, periodista y escritor. Foto: Francisco Flores

"Casos, cosas, de todo un poco presentado por postre Chajá, el postre que gusta más". Así se llamó el primer espacio que tuvo en la radio para salir al aire. Era en la ciudad de San José, donde nació, y Jaime Clara tenía 10 años. Allí, en la mitad del programa El largo musical de la tarde, Jaime se sentaba frente al micrófono para contar noticias "curiosas". Sin embargo, él ya había decidido que quería ser periodista dos años antes.

Todas las tardes, mientras los adultos dormían la siesta, Jaime se quedaba oyendo la radio. Su padre lo había acostumbrado a eso y a dormirse con su compañía. "Yo me dormía escuchando palabras, no música. Después mi padre iba y me la apagaba. Eso es algo que sigo haciendo hasta hoy". Todas las tardes, mientras los adultos dormían la siesta, Jaime llamaba a la radio para responder las preguntas que hacían a modo de juego a los oyentes. Y siempre perdía. Un día, a los ocho años, llamó, respondió y ganó una torta. Al otro día, agarró su bicicleta y atravesó la ciudad para ir a buscar su premio.

No sabe exactamente el día, pero sí recuerda que era verano, que fue en febrero. Ese febrero hace ya 44 años entró por primera vez a una radio, la CW41 Broadcasting San José. "Fui a las dos de la tarde, cuando empezaba el programa. La radio en ese momento era un viejo molino, con dos ambientes que eran los estudios. Tenían unos ventanales muy grandes entonces desde afuera podías ver todo, la consola, una mesa con los platos, los discos que usaban en las tandas, todo. Yo llegué, me dieron el vale de la torta y me quedé sentado en unos bancos que daban a los estudios. Ocho años tenía".

Ese día, los directores del programa, un matrimonio de maestros que conocía a su familia, lo invitó a pasar a los estudios y le propusieron atender el teléfono al que llamaba la gente para responder las preguntas. Ese día, con ocho años, Jaime Clara decidió que quería ser periodista.

Hoy, a los 52 años, se siente un privilegiado: "Lo elegí de niño y es de lo que vivo, es lo que soy, me ha ido bien. Trabajar de lo que a uno le gusta es un privilegio, pero si no lo podés hacer, tenés que encontrarle el gusto a hacer algo en el día que lo puedas disfrutar, si no te hace mal".

Aunque hace televisión, dibuja y escribe, su lugar es y siempre fue la radio. Allí está al frente, desde hace 16 años, del programa Sábado Sarandí y además comparte con Sergio Puglia la conducción de Al pan pan. "Mi base de operación es la radio y Sábado Sarandí. Todo lo que me rodea es parte de la misma pasión por la radio, pero no deja de ser accesorio".

Un largo camino.

Jaime se pasaba tardes enteras en los estudios de la radio, mirando y aprendiendo todo. "Cuando tenía 10 u 11 años, me dejaron usar la mesa y ser operador, porque yo ya sabía cómo funcionaba". En 1979, a los 15 años, su familia se mudó a Montevideo. Durante la semana, Jaime iba al Liceo 8 y los fines de semana volvía a San José para trabajar en la radio. Por entonces, ya era operador y tenía su propio espacio, Panorama, el programa distinto de la radio de San José; recababa información en los diferentes ambientes culturales de Montevideo, como los teatros, a los que iba y se quedaba después de las funciones para poder charlar con los actores.

"En ese momento yo no tenía ningún tipo de formación política, ni nada similar, me gustaba la radio y nada más. Yo compraba los discos de Rumbo, de Larbanois y Carrero, pero porque eran los que se vendían en las disquerías. Sin embargo, un día, por algún tipo de presión de la Policía de San José, me sacan el programa, por pasar, sic, música aberrante y tendenciosa", cuenta. Inmediatamente se incorporó, gracias a dos periodistas maragatos que trabajaban allí, a la radio Centenario, en donde pudo hacer Panorama por un año y medio, cuando, una vez más, lo censuraron por leer un comunicado del PIT. En 1983 ingresó al Instituto de Filosofía, Ciencias y Letras (hoy Universidad Católica) para estudiar Comunicación. Cuando estaba en el segundo año de la carrera, le surgió la posibilidad de trabajar como encargado de comunicación de la Cooperativas Agrarias Federadas (CAF). Con ellos estuvo por diez años.

Resulta difícil pensar a Jaime Clara por fuera de Sábado Sarandí, programa de periodismo cultural que lo ha convertido en un referente en el tema. Su vínculo con radio Sarandí surgió hace más de tres décadas y aún se mantiene. "María del Carmen Núñez era locutora de Sarandí y yo la tenía como profesora. Cuando Rubén Castillo se va de la radio le piden a ella que arme un programa durante el verano y lo hace con cinco alumnos. Dentro de ese grupo estaba yo. Para mí estar ahí era la gloria, era como jugar en el Maracaná". En 1996, empezó a trabajar como productor del programa En vivo y en directo. Desde entonces, nunca se fue de la radio.

Una forma de mirar.

No sabe muy bien por qué derivó en la cultura, por qué, de hacer por 10 años periodismo agropecuario —como ocurrió mientras trabajaba con CAF— terminó en un programa cultural de siete horas los sábados por la mañana. Cree que se dio de forma natural, o que inevitablemente iba a terminar allí: "Desde chico tuve una familia que me alentó a leer. Yo jugaba con los libros de mi casa mientras escuchaba la radio. En San José había pocas actividades culturales, pero yo siempre estaba en ellas o cercano. Cuando me vine a Montevideo fue como una explosión, pasaba en el teatro, y siempre andaba con mi grabador para todos lados".

El 8 de diciembre de 2001, contra todos los pronósticos, salió al aire el primer programa de Sábado Sarandí. "A la radio a priori no le interesaba tener este programa, pero como era marginal, el sábado de mañana, siete horas, en vez de pasar grabaciones, no les costaba nada darme el espacio. Claro, después el programa entró a sumar, a tener espacios. Hay muchos prejuicios con respecto a la cultura, pero queda demostrado que si generás una propuesta que tenga interés, funciona".

Los oyentes de Sábado Sarandí saben con qué se van a encontrar. Saben que ese es un programa para escuchar, para analizar y para entender la cultura. Pero eso, dice Jaime, no se dio de un día para otro: "Hay que tener paciencia para formar la audiencia. La ansiedad a veces atenta contra la permanencia de los productos culturales, ya sea un programa, una obra de teatro, una película. Siempre hay que darle tiempo".

— ¿Qué entendés por cultura?

—Hay muchas definiciones, pero para mí tiene que ver con el desarrollo de las sensibilidades, de generar conocimiento. Por eso trato de que el programa sea lo más abierto posible, tratando de superar los prejuicios y entendiendo que la cultura es mucho más que cine, teatro y libros. Siempre se puede tener una mirada desde la cultura sobre cualquier aspecto de la vida.

No todo ha sido radio en la vida de Jaime. En su juventud, empezó a escribir poemas que no se animaba a mostrar a nadie y que luego publicó en Buenos Aires. Después quiso contar una experiencia personal y lo hizo en forma de cuentos que luego se transformaron en un libro —La terrible presión de la nada— y en otro — Medias verdades. Mucho después, un día surgió la posibilidad de hacer televisión y nació Por amor al arte, en Nuevo Siglo, que conduce junto a Malena Rodríguez; también fue parte de El Observador TV, en otra oportunidad lo llamaron desde Canal 12 para integrarse al equipo de Desayunos informales y luego para hacerle la suplencia a Victoria Rodríguez en Esta boca es mía. "Yo siento que se me convoca desde lo que soy, es decir, como periodista que viene del palo de la cultura y se ha hecho un espacio. Y a eso lo agradezco pila. Tantas veces decimos que no hay espacio para la cultura, por eso me parece importante estar ahí y ocupar esos lugares porque sino vamos a estar eternamente llorando porque la cultura no tiene espacios. No, señores, si hacés las cosas responsablemente, con ganas y con pasión, se puede. Hay que tener paciencia, porque no es fácil".

Dibujos en las redes.

Empezó a dibujar intentando copiar las caricaturas de una revista, Festival, que salía con El País. "Después de eso empecé a copiar las caricaturas de un semanario que salía que se llamaba Todo Fútbol. Y un día descubrí las caricaturas de Arotxa".

Así fue cómo decidió inscribirse en el taller de Guillermo Fernández, para especializarse en caricaturas. "Es lo único que me importa, sea política o cultural", dice.

Desde que conoció el iPad, dibuja allí. "La última exposición que hice fue solo de dibujos hechos en el iPad, que me cambió la vida porque ya no me tengo que instalar en algún lado a dibujar, sino que lo puedo hacer en cualquier momento".

Ahora, se "auto impuso" dibujar una por día y las comparte en las redes sociales, donde tiene varios miles de seguidores. Dice que los comentarios en las redes ya no le afectan pero que a veces, duelen. "A veces hago una caricatura y creen que la hago para pegarle a alguien y la verdad es que ya le dediqué mucho a la política, ya no me interesa. Me duele cuando me adjudican intenciones, eso sí. Me molesta cuando se parte de la mentira, pero bueno, a esta altura del partido el único examen que tengo que rendir es con la audiencia que me escucha en serio".

SUS COSAS

UNA COMPOSICIÓN. Como ese lugar al que siempre se vuelve, aunque tiene un amplio espectro musical, Jaime Clara dice que cada vez que necesita despejarse o tomar una decisión importante, escucha Rhapsody in Blue, de George Gershwin, que mezcla música clásica y jazz.

UN LIBRO. "No necesariamente son mis autores preferidos, pero siempre regalo los mismos libros para un cumpleaños, porque han ocupado un lugar importante en mi vida como lector", cuenta. Los títulos son La insoportable levedad del ser, de Kundera, Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, y La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.

SU REFERENTE. Jaime dice que a nivel periodístico hay muchos nombres que fueron y son modelos a seguir para su carrera. Entre ellos Homero Alsina Thevenet, fundador de El País Cultural y crítico de cine, Jorge Abbondanza, pintor, crítico de arte y periodista en El País y Enrique Mrak, periodista, actor, e investigador.

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