Nombres del Domingo

Costner, maduro y seductor

A los 60 y tras varios fracasos de taquilla, el actor de Danza con lobos vuelve para recuperar su lugar de privilegio en la pantalla grande.

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En este 2015 ya logró dos protagónicos, uno como entrenador y otro como abuelo.

Kevin Costner supo tenerlo todo. Facha, éxito y dinero. Claro que eso fue hace ya muchos años, allá por los ‘90, cuando con Danza con lobos ganó siete premios Oscar, incluyendo el de director y productor. Cuando se decía que era uno de los hombres más poderosos de Hollywood. Cuando formaba parte de la tríada de oro junto a Mel Gibson y Bruce Willis. Y cuando, como la suerte atrae a la suerte, en poco tiempo su carrera sumó el súper éxito Robin Hood, el éxito JFK y el megaéxito El guardaespaldas, en dupla con Whitney Houston. Una buena racha que se coronó con Un mundo perfecto, bajo las órdenes de un grande como Clint Eastwood. Pero en poco tiempo esa seguidilla de logros se frenó, y la caída fue tan rápida y estrepitosa como lo había sido el ascenso. Algunos fracasos con la crítica y muchos en la taquilla deterioraron su buena fama y autoestima. Pero no terminaron con la calidad y grandeza de un actor como Costner que, en este 2015, a los 60, supo volver a sus orígenes y lucirse como antaño en la pantalla grande. En lo que va del año recibió dos premios a su trayectoria y protagonizó dos estrenos: McFarland, donde volvió al cine deportivo y compartió pantalla con la generación más joven, y Black or White (aún no estrenada en Uruguay), en la que hace, nada más ni nada menos, que de abuelo.

"¡Lo he interpretado de una manera muy seria y profesional!", dijo el actor, serio y de pocas palabras, sobre su más reciente papel en una entrevista telefónica con El País de Madrid. Y así, casi sin darse cuenta, deslizó dos de los puntales sobre los que se forjaron más de tres décadas de carrera y medio centenar de películas: componer personajes tan serios como sinceros. Galán de ojos verdes, ha hecho alguna comedia romántica, pero pensar en su trayectoria es sinónimo de westerns (Silverado, Danza con lobos) y películas centradas en deportes norteamericanos (El campo de los sueños, La bella y el campeón y más tarde Tin Cup y Enamorado). "Es un actor ideal de westerns en un mundo sin westerns o, mejor dicho, casi sin espectadores que puedan valorar la grandeza del género y de este actor", escribió La Nación a propósito de su regreso a la pantalla. El estrecho vínculo que su imagen genera con el béisbol tampoco le resulta ajena a Costner, aunque se deslinda de toda responsabilidad. "No es una decisión que haga a propósito cuando elijo los papeles", dijo en una reciente entrevista. Padre de siete hijos de tres madres distintas, los menores (de 4, 5 y 7 años) nunca habían ido a ver una película suya al cine. "Ahora con McFarland podemos ir todos juntos a verla", señaló.

Más allá de las diferencias, ambos estrenos tienen que ver con la realidad. En McFarland, basada en una historia real ocurrida en los años 80 en Estados Unidos, Costner es Jim White, un entrenador de carreras cross country que llega como profesor de gimnasia a un colegio secundario de inmigrantes mexicanos. En Black or White, donde dos abuelos luchan por la custodia de su nieta, la tensión racial es parte del argumento. "Son muy reales los problemas que atraviesa esa familia y son los problemas de mucha gente en mi país", dijo el actor, quien además de protagonizar el film puso de su bolsillo más de nueve millones de dólares para financiar el proyecto. Se estrenó en enero en Estados Unidos y durante las 15 semanas que estuvo en cartel recaudó más de 21 millones de dólares.

Ganador de dos Oscar, dos Globos de Oro y un Emmy, el quiebre en su carrera fue con Waterworld (1995), fatídica no tanto por los resultados artísticos sino por los problemas actor-director durante el rodaje, un presupuesto excesivo y su mediático primer divorcio tras 16 años de matrimonio. Luego llegó The Postman, su segunda película como director, y después el rechazo del papel en Avión presidencial, escrito para él, pero que terminó haciendo Harrison Ford. Ese film resultó un éxito y terminó de alejar la suerte de Costner, quien se ha negado a rodar una secuela de cualquiera de sus películas exitosas.

De todos modos, el actor siempre tuvo la habilidad de diversificar su carrera. Lidera un grupo de música country-rock, Kevin Costner & Modern West, en el que canta y toca la guitarra. También es propietario de Water Planet Engineering, una empresa dedicada a separar el agua del petróleo en la que ha invertido millones de dólares. Con ella, por ejemplo, ayudó a limpiar el vertido de crudo de 2010 en el Golfo de México. Y por si fuera poco, gestiona un parque temático en Dakota del Sur que recrea la historia de los bisontes.

Aunque pasó algunos años sin filmar, proyectos no le faltan. Entre sus planes a futuro figura dirigir un western y terminar de escribir su novela The Explorers Guild, un relato de aventuras que seguramente acabará siendo un guión. Igual que le ocurre con las mujeres, ha dicho que si una historia le gusta, no pone atención si es para cine o para televisión. "Hago lo que me gusta", confesó a La Nación. "Sería lindo también ser popular, pero soy quien soy".

En busca de sus sueños.

Su dedicación al cine de deporte no es casual. En su juventud Kevin Costner se destacó en béisbol, básquetbol y fútbol americano. Sin embargo, en la universidad eligió el marketing, carrera que luego abandonó para seguir su sueño de ser actor. Desde 2004 está casado con la modelo Christine Baumgartner, con quien tiene tres hijos. Sus hijos mayores son de su primer matrimonio y de una breve relación con Bridget Rooney.

ALTOS Y BAJOS EN SU CARRERA.

Danza con lobos.

La película, dirigida y protagonizada por Costner, recibió siete premios Oscar. Basada en la novela homónima de Michael Blake, la historia transcurre durante la Guerra de Secesión. Es quizá el mayor hito de su carrera.

JFK.

La primera reacción de Costner fue rechazar el papel que luego tanta fama le trajo. Su agente lo convenció de aceptar. Dirigida por Oliver Stone, el film examina los eventos que llevaron al asesinato del presidente John F. Kennedy.

Waterworld.

Gran película de aventuras para algunos, obra fatídica para otros, este film marca el comienzo del declive de Costner. Aquí interpreta a Marinero, un humano que posee branquias para poder respirar bajo el agua.

McFarland.

Con esta película vuelve a una de sus especialidades: combinar cine y deporte. Basada en una historia real y dirigida por el neozelandés Niki Caro, el film también aborda las diferencias raciales en un país con alta inmigración.

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