SALUD

Un cosquilleo muy molesto

El síndrome de las piernas inquietas es una patología del sueño que genera angustia y puede dificultar la vida social. Para los pacientes es toda una tortura.

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En su mayoría es de origen genético, pero puede deberse a otros factores

"Ya me vinieron las corrientes", le comentaba Rosario a su amiga Bárbara. Ambas padecían la misma enfermedad, sin saber que se trataba precisamente de un síndrome, el de las piernas inquietas, y que es una patología del sueño. Cuando la situación se tornaba insoportable, recurrían a pastillas para dormir, como única solución. Con el tiempo, Rosario comenzó a sufrir de insomnio y durante el día era incapaz de estar bien despierta. Consultó por estos últimos síntomas, descubriendo finalmente que sus "corrientes" en las piernas no eran otra cosa que este molesto síndrome de piernas inquietas o, como muchos también lo llaman, "piernas locas".

El principal síntoma es un desagradable cosquilleo (las "corrientes" de Rosario y Bárbara) que solo se calma al mover las piernas y que a algunas personas también les afecta en los brazos, para lo cual siguen el mismo tratamiento: moverlos. Algunos pacientes señalan que se calman poniendo los pies en agua fría, una solución poco recomendable, especialmente si hace mucho frío.

Pero no solamente al tratar de quedarse dormido se presentan los síntomas: también en el cine (especialmente si se va a una función nocturna) o en viajes largos en avión u ómnibus. "Básicamente, cuando se está en reposo, sin mover las piernas y más aún si es de noche", comenta el neurólogo Leonardo Serra, médico coordinador del Centro del Sueño de Clínica Alemana, en Chile, quien explica que es una condición que puede tener varias causas y orígenes.

Los síntomas.

Las piernas inquietas se pueden diagnosticar por ciertos síntomas fundamentales. Tal como indica Serra, "primero, un malestar que habitualmente afecta las piernas, a veces los brazos y que obliga a moverlos para que se pueda aliviar. Otra característica es que se presenta en la noche, provocando insomnio, porque con el malestar es imposible que la persona concilie el sueño y, finalmente, afecta cuando se está en reposo".

Los pacientes consultan por insomnio o porque les cuesta quedarse dormidos, explica el especialista. Al comenzar a preguntarles por otros síntomas, se descubre que, al tratar de dormir y estando en reposo en la noche, comienzan a sentir este cosquilleo, "a veces tan intenso, que muchas personas lo alivian caminando a pies pelados por baldosas o un piso lo suficientemente frío".

En la mayoría de los casos, el origen de la enfermedad es genético y se transmite de padres a hijos. También se produce por haber tomado medicamentos antidepresivos, por falta de hierro o anemia y en algunos embarazos, como también en personas con insuficiencia renal.

Dependiendo de los casos, si es genético, los pacientes lo sufrirán de por vida. Si es por otra causa, como falta de hierro, al ingerirlo se puede mejorar. Además, hay medicamentos que controlan el síndrome.

Difícil de diagnosticar.

Existe una diferencia entre el síndrome de "piernas inquietas" y los movimientos periódicos de las piernas. Andrea Contreras, neuróloga del Centro del Sueño de la clínica chilena Las Condes, lo destaca: "No son lo mismo y la gran diferencia es que uno no provoca molestias y el otro sí".

Mientras los movimientos periódicos de las piernas se descubren únicamente cuando los pacientes se someten a estudios del sueño, el síndrome de piernas inquietas se manifiesta estando en reposo, dice Contreras en coincidencia con el doctor Serra. Y añade: "Pero no en cualquier reposo, sino en el nocturno. En cuadros severos se puede presentar durante todo el día, y la mayoría de las personas, si no están con tratamiento, se levantan y caminan, porque eso alivia bastante las molestias".

Es un cuadro clínico difícil de diagnosticar, agrega la médica, "porque la gente no consulta por esto, cree que se les produce por estar estresados o dicen van a pensar que estoy loco y siguen con la verdadera tortura que esto significa".

Para toda la vida.

Si el síndrome se produce por una causa secundaria, como la falta de hierro, al ingerir esa faltante se pasa la molestia. "Pero a otro grupo uno los trata con medicamentos, que pueden ser recetados en forma permanente, una vez a la semana o en un tratamiento intermitente, dependiendo de cada caso", dicen los especialistas.

Contreras aclara que hay tratamientos específicos para cada caso "y con los medicamentos el objetivo no es curar la enfermedad, porque si es genético lo sufrirá de por vida, pero se puede neutralizar".

Por su parte, Serra comenta que lo sufren por igual hombres y mujeres, y agrega que la enfermedad se conoce también como síndrome de Ekbom, debido a que fue el científico noruego Karl Ekbom (1907-1977), quien publicó en 1945 un estudio con la descripción del mal, conocido en inglés como restless legs o la sigla RLS.

Una enfermedad frecuente y más común en las mujeres

El origen de la enfermedad es genético y se transmite de padres a hijos.

También se produce por haber tomado antidepresivos, por falta de hierro y en algunos embarazos, como también en personas con insuficiencia renal, según asegura el neurólogo chileno Leonardo Serra.

Afecta a un 10 por ciento de la población europea y estadounidense.

Lo sufren más mujeres que hombres.

Puede comenzar a cualquier edad, pero los más afectados suelen ser las personas mayores.

La enfermedad también se conoce como acromelalgia, síndrome de Ekbom, síndrome del pie inquieto y, más coloquialmente, "piernas locas". En inglés se le llama restless legs y de ahí su sigle RLS (restless legs syndrome).

A los pacientes con este síndrome los llaman "andadores nocturnos".

No es una enfermedad grave, pero sí "torturante", según quienes la padecen, y además disminuye la calidad de vida. Asimismo, puede afectar la rutina social, al generar molestia en actividades como salir a comer o ir al cine de noche.

Algunos estudios afirman que es provocado por una falla en el sistema nervioso central, además de la falta de hierro.

Puede haber pacientes que no solo tienen los síntomas en las piernas, sino también en los brazos.

La sensación de molestia se alivia al moverse.

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