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10 cosas para saber antes de viajar a Japón

Un decálogo para aprovechar algo de lo que el país de samuráis, cerezos, sushi y Super Mario tiene para ofrecer al viajante. Desde opciones “gasoleras” hasta ofertas para gente más pudiente.

En Japón todos los parques, plazas y calles son prolijas.
En Japón todos los parques, plazas y calles son prolijas.

Parques tan prolijos como bonsáis pero con árboles de hasta 40 metros de altura, atención más que amable aunque la conversación se base solo en gestos torpes, y platos de comida que parecen armados con reglas y escuadras. Tentados por los paisajes, el sushi o el manga (el género de historietas nipón), muchos dejaron de verlo como un destino demasiado exótico y sacaron sus pasajes. Si estás entre ellos, seguí estos consejos antes de aterrizar.

1 - Sobre el viaje.

Aún pagando el trayecto más directo, el viaje resulta tedioso. Son por lo menos dos tramos de más de 10 horas cada uno. Acá hay que tomarse en serio las precauciones de un viaje largo como no tomar alcohol, comer liviano, hidratarse y dormir lo más que se pueda para vencer el jet lag.

2 - Internet móvil.

Los departamentos en alquiler aclaran que tienen WiFi portátil antes de decir en qué zona están ubicados. Así de importante es tener conexión todo el tiempo. Y no solo para chatear o subir fotos a redes. Un poco es porque no hay tantas zonas de internet libre y otro poco porque moverse por las ciudades es casi imposible sin estar conectado. Las calles son muy complicadas, los carteles no están en inglés y no está permitido descargar Google Maps de la zona. La mejor opción es alquilar una tarjeta SIM en el aeropuerto (alrededor de 30 dólares la semana, el precio disminuye en los períodos más largos y es similar a alquilar un WiFi móvil).

3 - Transporte.

Viajar en transporte público en Japón es más fácil que caminar (las ciudades no están en cuadrícula y hay que estar muy atento). Hay decenas de líneas de subte en cada ciudad y todos los puntos del país están conectados con trenes puntualísimos. Gracias al mundial de 2002, en todas las estaciones hay carteles en inglés. Y si algo no está claro, siempre se puede recurrir a los amables japoneses que se ofrecen a acompañarte al vagón si es necesario. Lo caótico son las estaciones grandes en las que confluyen varias líneas. Es normal tener que caminar varias cuadras bajo tierra para encontrar la salida buscada. Para moverte por diferentes ciudades, conviene sacar el JR Pass, solo disponible para turistas, de 7 (253 dólares), 14 (404 dólares) o 21 días (517 dólares) que abarcan casi todos los trenes, incluyendo el Narita Express que conecta el aeropuerto de la capital con la ciudad y es un viaje de dos horas. Este vale también para la mayoría de las líneas de Tokio (como la Yamanote, circular, que conecta el centro). Si solo se va a Tokio, se puede comprar pases por 24, 48 y 72 horas o cargar tarjetas tipo con el monto que deseado. Conviene tener efectivo para las máquinas. Los taxis, que aceptan tarjeta en su mayoría, son accesibles para distancias cortas, pero no convienen para trayectos de más de 10 minutos. Para horarios y salidas de los trenes, consultar la página Hyperdia y para más consejos, el blog Japonismo en español.

4 - Costos cotidianos.

Primero lo primero: la comida. Se puede hacer muy gasolero almorzando por dos dólares o sentarse a comer por 20 con buen servicio y linda vista. Lo ideal es un equilibrio. Algunos recurren a las cadenas de autoservicio (algo así como kioscos que además tienen platos de elaborados), otros prefieren la comida callejera y otros cocinar. Los souvenires son muy tentadores y baratos, pero la ropa resulta mucho más cara que en Estados Unidos o Europa, salvo en las tiendas internacionales como H&M y Zara. Un dato es que muchas de estas, como Uniqlo, tienen Tax Free cuando se pasa un monto mínimo determinado. Solo hay que tener encima el pasaporte para poder hacer el trámite en cada local.

5 - Dónde quedarse.

Algunos eligen el "hotel cápsula" para probar una noche, pero el resto se quedan en hoteles o hostels en menor medida, según cifras de Booking. Lo cierto es que por tan poco espacio se gasta lo mismo que en un hotel accesible (algunos encapsulados escalan a los 60 dólares la noche). Otra muy recomendable para sentirse un local es alquilar un departamento (6 millones de turistas eligieron hacer eso el último año). Airbnb en ese período tuvo 59.400 departamentos y habitaciones disponibles en la página en todo Japón. Hay habitaciones privadas a alrededor de 70 dólares en zonas centrales y departamentos con espacio para 4 personas por no más de 100 dólares la noche. ¿Otro plus? Se puede cocinar algo para descansar de los sabores asiáticos que pueden cansar a quienes no estén acostumbrados. Para todos los gustos: quienes prefieran zonas muy concurridas tendrán que pagar más que los que prefieran un área alejada y silenciosa. Humilde consejo, alejarse de los focos de turistas para tener una estadía más apacible.

6 - Sí al efectivo, no a la propina.

Todas las tiendas aceptan tarjetas, pero no todos los restaurantes, taxis y máquinas expendedoras (como las de Ramen). Siempre es más cómodo tener una base de efectivo para moverse. Es fácil manejar los cajeros automáticos del aeropuerto una vez que se haya sacado el PIN internacional. Lo de la propina es un no rotundo en todas las situaciones, salvo en algunos restaurantes de lujo. A saber: existe algo que se llama otoshi, un platito misterioso de comida que cuesta entre 2 y 5 dólares y viene siempre que se pide un trago en un bar. No se puede elegir y es obligatorio consumirlo.

7 - Darse aire.

Japón puede ser la paz absoluta y también la definición más clara de "demasiada información". El secreto para sobrevivir —con 12 horas de diferenci y el jet lag que eso genera— es el equilibrio. Un poco de luces, otro de parques. Unos días de ciudad, otros de pueblo en la montaña. Muchos eligen quedarse una noche en un hotel típico con termas, ryokan, una experiencia que limpia en pocas horas el estrés de la gran ciudad. Si la agenda tiene muchas obligaciones turísticas y recomendaciones de viajeros, meterle en el medio una experiencia con locales de las 300 que ofrece Airbnb. Puede ser aprender a pintar con la técnica típica japonesa, hacer la ceremonia del té en una casa de familia, recorrer la ciudad en kayak o tocar tambores Wadaiko.

8 - Paciencia.

Ansiosos: bajen un cambio, por su bien y el de los japoneses. Van a tardar más de lo que calculan en llegar al restaurante y todavía más en pedir la comida. El idioma y las distancias, sobre todo en la enormidad de Tokio, no son para ser tomadas a la ligera. Todo esto enmarcado por un jet lag imposible de ignorar que se apodera del cuerpo. Calcular cada plan con mucho margen y pasear sin dejar que el ritmo intenso de las ciudades les pase por encima. Ah, y se camina como se maneja, por la izquierda, para aumentar la confusión.

9 - Animarse a probar.

Hay que saber que no se va a saber qué es cada cosa que se come. Hay mucho prueba y error hasta en el sushi, que no es solo de salmón rosado, queso blanco y palta. Algunos son fanáticos de los dulces típicos a base de porotos, otros odian el aroma del dashi (caldo de pescado y algas). Hay que guiarse por los menús con fotos, señalar platos de otros comensales que resulten tentadores o entregarse a lo que el lugar proponga. Lo bueno es que la base es segura: hay agua gratis e ilimitada en todos lados.

10 - Silencio.

"Hay que ser silencioso en espacios cerrados. Hablar bajito en el transporte y los cafés, y salir del lugar para hablar por teléfono", explica Christopher Pellegrini, un estadounidense que vive hace más de una década en Tokio. Esto es lo más extraño para alguien que viene de un país latino, pero al aterrizar ya resulta imposible subir la voz. Ni para grabar un audio ni para llamar a alguien que está a algunos metros de distancia. Aún así, silencioso no quiere decir quieto y menos todavía frío. El ambiente es cálido y el respeto por el otro es prioridad. 

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