COLUMNA - CABEZA DE TURCO

Pensamientos inmaduros

Washington Abdala

Todos saben que no pude ser nunca como él, pero yo creí siempre lo que él decía, supuse que era su hijo político, quizás porque junto a él pude dar rienda suelta a toda mi ira (igual que él).

Creo que fue eso lo que sucedió, es que los burros tenemos eso: siempre hay que encolerizarse con algún burdo servidor del imperio para dar rienda suelta a toda nuestra demencia.

Es cierto, pero la gente no lo sabe, al fin y al cabo la política nos ha hecho ricos a muchos pana-revolucionarios. Diosdado (¡joder con el hijoélamadre que le puso semejante nombre!), Vladimiro Padrino (es el primo “macho” de Vladimir), mi señora, la familia entera del jefe, yo que sé, somos un lujete para este país de arepas grotescas y muchedumbres ignorantes que no saben lo que es una verdadera revolución bolivariana.

Por eso aparecimos nosotros, los bolivarianos, para marcarla a fuego con militante servilismo hacia la isla dictatorial. Por eso ya no oigo al pajarito (creo que fue una época mía de mucho consumo de marihuana), al fin y al cabo me llamo Nicolás, y tengo cara de Nicolás, y soy el papá Noel más populista que hubo en toda la historia venezolana. ¡Oigan ya no va más eso de regalar! ¡No hay nada pa regalar! ¡Yo les “robo” a los niños de Venezuela toda posibilidad de nacer con baja mortalidad infantil, con expectativa de vida alta y con empleo digno algún perro día! Les saco todo, les extirpo hasta la esperanza, y todavía algunos idiotas del mundo me aplauden, o se hacen los distraídos por todos los dólares que hicieron conmigo (empresas mías pagaron negocitos varios allá en el sur, guanacos, ¿se creen que me olvido?), sin embargo no advierten mi alienación y la locura en que introduje a todos por acá. Todos hacen colas, por cualquier cosa, porque eso es algo que tiene algún sentido, porque en este país se está perdiendo el sentido de todo, y eso es culpa de Trump, del imperio y del capitalismo pútridoooo.

Pude poco, lo sé, debí seguir conduciendo buses, no sé. Capaz allí terminaba armando un accidente atroz también.

Por eso yo he robado para mí, porque el capitalismo inventó ese “mecanismo” y yo lo aplico. ¡Exprópiese pa’ mí! (esa expresión era del jefe pero yo la aplico literal). Listo, esa es la verdad, pero la uso como se me da la gana. Somos la crème de la crème y moriré robando, entregando todo a China y Rusia que ahora no tienen otra opción que ayudarme (para cobrarse algo) y quedarse con esta barra de forajidos en que se ha convertido este país. ¡Manga de desagradecidos los más de tres millones que traicionaron la patria al huir de este idílico espacio de felicidad planetario! ¡Otra que Disney! ¡Caracas today es lo más! Y Trump, Colombia que siempre nos tuvo ganas y ese mozo de la OEA que tiene algo contra mí, todos ellos sepan que no daré un paso atrás (aunque me temo que me tumben algunos que andan por aquí a mi lado, los huelo, canallas, ratas, roedores comedores de queso cheddar).

¡Oye Vladimir! ¡No te me alejes mucho, hermano, que me están dejando sin aire! ¡Dile al chino, que ni sé su nombre (para mí todos los chinos son iguales) que tampoco se aleje demasiado porque me están asfixiando a democracia! ¡Y al que nos manda las telenovelas turcas -tan apreciadas acá- dile que tampoco se vaya lejos, hermanooo!

¡Esto me pasa porque no está Fidel y ya no hago terapia con nadie! Le voy a escribir a Lula para que sepa que no me olvido de él. A Cristina también la voy a llamar para que me mande saludos. ¡Guacha guerrera! Y a Evo le voy a mandar una postal, a él le gustan esas cosas, no le gusta leer mucho.

Uno hace lo que puede. Pude poco, lo sé, debí seguir conduciendo buses, no sé. Capaz allí terminaba armando un accidente atroz también. Uno nunca sabe pero tengo que aparentar que sé. Pásame una banana, plátano o cambur por favor. Eso me encanta. Ni sé la razón.

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