Coelho piratea sus libros

| El escritor brasileño fomenta que se bajen sus libros por Internet en forma gratuita; dice que eso contribuye a su venta. Editoriales no están tan convencidas.

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William Ferreira

NEWSWEEK | NUEVA YORK

Paulo Coelho no es en el mundo literario el más aficionado a Internet, aunque no hay duda que es uno de los más prominentes. El escritor brasileño ha vendido más de 100 millones de ejemplares de sus libros, entre los que figuran una serie de 14 cuentos y la novela El alquimista. Ha sido hincha de Internet desde los días iniciales de la red mundial a comienzos de la década de los `90. Dedica por lo menos tres horas diarias a estar online, enviando y recibiendo mensajes por correo electrónico con sus lectores y colocando fotos en los sitios Flickr y MySpace, así como tiene un blog.

Las actividades online de Coelho también incluyen una que es bastante inicua: le gusta promover copias pirateadas de sus propios libros. En la reciente Conferencia Digital, de Vida y Diseño, realizada en Munich, Coelho dijo en una reunión con CEO de compañías del área tecnológica y diseñadores, que desde 2005 ha estado orientando a sus lectores a un sitio online, donde pueden descargar sus libros, en idiomas que van del alemán al japonés, sin costo. "Siempre pensé que, en el comienzo de la carrera, había que esforzarse para que a uno lo leyeran. No se puede cambiar de idea después y ser avaro al respecto", manifestó.

Díganselo a su editorial, HarperCollins. Cuando Newsweek estableció contacto con la vocera de HarperCollins, Patricia Rose, ésta dijo que la editorial no tenía conocimiento de las actividades online de Coelho.

Con su declaración, Coelho hace subir la temperatura de un tema que ha estado hirviendo en el ámbito de la industria editorial durante años.

Al complementar las estrategias de promoción tradicionales -como son los casos de autografiar ejemplares y las críticas en los diarios- con descargas gratuitas, Coelho lidera un modelo que gana impulso entre sus colegas, si bien estos son menos conocidos que él.

Autores de manuales técnicos, de libros académicos y de obras de ficción, como es el caso del escritor de ciencia ficción Cory Doctorow, han estado colocando libros enteros online gratis, con el consentimiento de sus casas editoriales.

Algunos escritores sostienen que la publicación online incrementa las ventas de sus libros al estimular el comentario "boca a boca". Las casas editoras, en su mayoría, se han mostrado renuentes a apoyar esa práctica por temer a que termine minando sus ventas y los contratos para derechos de publicación y distribución en el exterior.

El problema es que, en realidad, nadie sabe los efectos que tiene la publicación gratuita online en las ventas de libros, debido a que no existe información al respecto. "Creo que, para las editoriales, Internet todavía es un mundo muy extraño", señala Mónica Antunes, agente de Coelho, desde su oficina en Barcelona. "No pueden decidirse si es bueno o malo".

ESCONDIDO. Mientras la mayoría de los escritores que abrazó la publicación de libros online lo ha hecho abiertamente, Coelho se ha escondido con habilidad detrás del anonimato que asegura el mundo digital. Su sitio, Piratecoelho, recoge versiones pirateadas de sus libros de sitios como eMule y BiTorrent. Paga a diez hinchas diseminados por Francia, España, Brasil, Rusia y Turquía para que encuentren nuevos canales desde los que pueda reunir versiones de sus libros para su sitio. Los visitantes de su blog pueden hacer click en la imagen de Coelho -está resplandeciente con su impecable barba blanca, bufanda y parche (se parece a un bucanero afable, también en la vida real)- y luego continuar hacia el sitio.

Coelho cree que sus actividades online han contribuido a incrementar sus ya saludables ventas. La primera vez que encontró una edición pirata de uno de sus libros, en ruso, en Internet, en 1999, puso el vínculo en su sitio y el impacto fue inmediato. Las ventas de ejemplares de sus obras en librerías de Rusia -un mercado en el que Coelho tenía problemas de distribución y donde había vendido sólo 1.000 ejemplares- despegaron y llegaron a 10.000 ejemplares en 2001. Desde ese momento, ha vendido 10 millones de ejemplares de sus libros, indica su agente.

Sus hinchas han descargado ediciones completas de sus libros, en idiomas que van del español al sueco, más de 20 millones de veces en los últimos siete años. Sostiene que, al publicar online, "se da al lector la posibilidad de leer libros y elegir si desea comprarlo o no".

En lugar de publicar los libros por su cuenta, Coelho aprovecha su comunidad, de considerable tamaño, de admiradores que son conocedores de Internet y pueden escanear copias de sus libros y colocarlos para que sean descargados. Si bien los derechos de autor de las traducciones pertenecen a diversas casas editoras con las que trabaja, Coelho tiene la propiedad de todos los derechos digitales de sus obras, con excepción de su contrato para las ediciones en inglés con HarperCollins. Desde la sorpresa que dio en la conferencia, en Munich, el 20 de enero, Coelho todavía no ha escuchado la opinión de su editorial. "Hasta ahora no hubo reacción", dice Coelho.

ESTRATEGIAS. Lo que ocurra a continuación puede estar a cargo de los editores. Pueden limitarlo a la distribución gratuita online de ciertos capítulos de obras que tienen derechos de autor, o también a fijar las copias en la red con software de administración de derechos digitales que impide a las personas que compraron un libro de un dispositivo móvil, compartirlo con amigos. Amazon adhirió DRM a sus libros digitales con descarga, después que introdujo su lector de libros electrónicos Kindle. "Puede haber un intento de lograr mayor control sobre los lectores, que lo que jamás han buscado hasta ahora editoriales y autores", indica James Boyle, abogado experto en propiedad intelectual, quien se desempeña en la Universidad Duke y también es escritor.

Algunas editoriales ya eligieron subirse al carro de las descargas digitales gratuitas. Yale University Press acordó colocar el próximo libro de Boyle, El dominio público, en Internet sin costo. Yale estuvo de acuerdo en hacer esa jugada después del éxito de otro de sus autores, Yochai Benkler, cuyo libro La riqueza de las redes se convirtió en la obra académica más vendida, pese a que había estado disponible gratis online, comenta Boyle.

La editorial de obras de ciencia ficción, Baen, tiene una biblioteca online, que ofrece sus títulos más antiguos para ser descargados de manera gratuita. "Advierto que hay un elemento de duda, de temor y a veces lo único que se requiere es meter los pies en el agua", dice.

Si las entregas digitales canibalizan o no a los libros impresos, es un tema abierto a discusión, pero Coelho no cree que las editoriales deban preocuparse. Pese a todo el revuelo, existen límites al apetito de los lectores por libros online.

Una colección de cuentos que Coelho escribió especialmente para Internet en el año 2000 fue descargada cientos de miles de veces, pero ni un solo lector respondió a su invitación para que le enviara comentarios sobre la obra.

Los lectores comenzaron a escribirle seis años después, cuando algunos de los cuentos aparecieron en la publicación impresa Como un río que fluye, que vendió 180.000 ejemplares en el Reino Unido y otros países de habla inglesa. "No fue un libro que esperé vender", dice. "Pero, la gente esperó que apareciera en forma oficial". Insiste que los libros son "una tecnología que ha sido desarrollada durante 500 ó 600 años", comenta. "Y, funciona muy bien".

Polémico más que nunca

A través de su página "secreta" el escritor brasileño publicó la traducción al ruso de la novela El alquimista. Hasta ese momento, sólo se habían vendido 1.000 ejemplares de esa publicación en Rusia. Luego de la versión en Internet, la venta en librerías en un año en ese país ascendió a 100 mil unidades.

En esa página en la que se bajan versiones digitales de sus libros y cuentos, se muestra una fotografía del autor posando como pirata. Primero, el escritor creó el blog "Pirate Coelho", haciéndose pasar por un fan de sí mismo, y allí publicó las versiones pirateadas de sus libros en todos los idiomas. Incluso, en su página oficial tiene un enlace hacia el sitio "pirata".

Coelho es tan apasionado a las nuevas tecnologías -fan absoluto de Internet- que en España organizó una fiesta únicamente para las primeras 101 personas que le escribieran a su blog. Lo increíble fue que las respuestas llegaron desde todas partes del planeta, incluido Japón e Irak. Así que la recepción tuvo visitantes de todo el mundo, que se pagaron ellos mismos el pasaje y alojamiento para estar allí.

El escritor confiesa que le dedica tres horas diarias sólo a su blog, para intercambiar correspondencia con lectores y otros internautas.

Controvertido por cierto, Coelho -quien ha vendido más de 100 millones de libros en el mundo- afirma que la piratería no daña sus ventas. Promulga que todo escritor quiere antes que nada ser leído, y que lo que se pierda por piratería es secundario. Las editoriales no están tan de acuerdo.

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