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Coaching, lo último antes de dar el sí

En Estados Unidos cada vez más parejas apelan al “entrenamiento prematrimonial”, centrado en cómo afrontar las expectativas poco realistas de los novios.

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En Estados Unidos, la última tendencia en coaching para parejas se llama coaching prematrimonial. Se trata de encuentros que los novios mantienen con un coach antes de casarse para enfocarse en la relación —y no tanto en los estresantes preparativos de la boda— y en el compromiso que van a asumir en poco tiempo, cuando se conviertan en marido y mujer.

Según un artículo aparecido la semana pasada en The New York Times, a diferencia de la clase de asesoramiento que puede venir años después, el coaching prematrimonial es menos sobre los problemas domésticos que aparecen inexorablemente con la convivencia, y más sobre cómo lidiar con las expectativas poco realistas típicas de los finales felices de Hollywood, esas que terminan con un "y vivieron felices por siempre". Según los expertos consultados, una vez pasado el gran día, y tras volver de la luna de miel, las parejas experimentan el "bajón posmarital", que suele venir con una mezcla de desilusión, cansancio y vacío porque ese gran objetivo que era casarse y que demandó mucho tiempo de preparación ya pasó.

"A medida que se acerca el gran día, todo el mundo está atrapado en la acumulación de emoción, todo lo cual lleva a algunas parejas a confundir la celebración como el final del proceso, cuando en realidad es todo lo contrario", dice Debbie Martínez, una coach especialista en relaciones que vive en Miami.

Pero esto que parece una obviedad —que el matrimonio es un comienzo y no el fin de algo— no lo es tanto para ciertas parejas estadounidenses. "Aquellos novios de entre 20 y 30 años con buenos empleos y dinero ahorrado ven el matrimonio como el momento culminante. Ellos han llegado", plantea Martínez. Como consecuencia, algunos no están preparados para lo que viene después, y no saben qué hacer con la decepción que sienten.

El rabino Jonathan Blake, quien asesora a parejas en cuestiones seculares, así como en temas religiosos y espirituales, llama a este período antes de que se concrete la boda distorsión idealista. "Yo arranco la flecha de Cupido—contó a The New York Times— . Mi trabajo es desilusionarlos sobre el matrimonio. No soy un sádico, pero esto es necesario para llevar la relación hacia una dirección más positiva."

"Si el objetivo principal de la pareja está en el día de la boda en sí y no el matrimonio, un accidente es inevitable", vaticina la psicóloga Jocelyn W. Charnas, que asesora parejas en Manhattan. Pero además de la decepción emocional por la boda, los factores de estrés pueden incluir una cuenta bancaria vacía (para parejas que pagan la factura de la boda ellos mismos), las relaciones familiares tensas y la necesidad de enfocarse en otras áreas de la vida tales como la carrera profesional. "Todo esto puede hacer pensar que todo lo divertido y emocionante está detrás y no delante de la pareja", afirma.

Según Charnas, “hay cosas que pueden mitigar su impacto, incluyendo hablar de ello con antelación. Anticipar cuestiones que son de interés, como si una novia está preocupada por volver a trabajar después de la boda, o si un novio está preocupado por sus padres, que ponen presión sobre la pareja para tener hijos pronto. Acá se les dan estrategias sobre cómo gestionar estos temas que pueden ser tremendamente útiles”. 

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