NOMBRES DEL DOMINGO

Cecilia Roth, una artista entre Buenos Aires y Madrid

Es una de las actrices más importantes de Argentina y la región. Se transformó en una “chica” Almodóvar, tiene dos premios Goya y más de 35 películas estrenadas. La última se puede ver en Netflix. 

Cecilia Roth estrenó película en Netflix
Cecilia Roth estrenó película en Netflix. Foto: Archivo El País

Alicia abre la puerta de su casa en la oscuridad. Le dice a Santi —un niño pequeño y morocho que le dice tía, hijo de la mucama de su casa— que no corra, apoya el abrigo en una silla y escucha (y nosotros con ella) el ruido de algo rompiéndose, partiéndose en pedazos. Alicia pregunta qué pasó y prende la luz de lo que fue el living de su casa, que ahora está convertido en una sala lista para mudarse, con muebles y objetos en cajas, en una sala que ya no es más la de su hogar. Avanza y se encuentra con el ruido en un juego de té que está destrozado sobre el piso. Se sienta en el suelo, toca los pedazos de loza con la suavidad con la que se acaricia a un enfermo y llora, se envuelve el cuerpo con sus brazos como si intentara mantenerse entera, agarra un plato partido en tres y llora. Entre Alicia y el plato hay una vida destrozada. Entre Alicia y el plato hay un cuerpo y hay experiencia y sensibilidad. Entre Alicia y el plato está Cecilia Roth.

Crímenes de familia, disponible en Netflix, es la última película de Roth. Dirigido por Sebastián Schindel, el film se transformó rápidamente en uno de los más vistos tanto en Argentina como en Uruguay. Está basado en hechos reales que sucedieron de forma aislada pero que el director y los productores unieron en una misma historia: la de Alicia, una madre dispuesta a hacer lo que sea para que su único hijo, Daniel (Benjamín Amadeo) no vaya a prisión. Daniel es acusado de abuso y maltrato por su exesposa y madre de su hijo (interpretada por Sofía Gala). También es la historia de Gladys, la empleada doméstica que vive en la casa de Alicia, la madre de Santi. La película contó con el apoyo de ONU Mujeres y de la Organización Mundial del Trabajo. Porque también es una historia que habla de violencia basada en género, de sometimiento, de diferencias de clases.

Roth, que dice que durante su carrera ha tenido el privilegio de contar solo las historias en las que cree, recorrió un camino largo para encontrar a Alicia.

“De ninguna manera podés juzgar a un personaje para hacerlo. Todo lo contrario. Todo tiene que estar justificado desde adentro del personaje (...) Ella es una mujer que vive para afuera y que lo que no quiere saber no lo sabe. Alicia es una negadora. Y yo quise trabajar eso, quise desconocer, como desconoce el personaje, esas cosas tan importantes que están pasando en el mundo. A mí me ayudó mucho sentarme en una mesa de una zona de Buenos Aires muy particular, escuchar conversaciones y mirar físicamente cómo unas mujeres se vinculaban desde otro lugar con el mundo”, contó Roth en una entrevista para Netflix Argentina.

El resultado es un trabajo delicado, cuidado, sensible y elegante de Cecilia Roth. Porque para ella todo tiene que ser así. “El sentido de la vida es poder transitarla con elegancia”, dijo una vez en entrevista con Luis Novaresio.

Cecilia Roth, 64 años, más de 35 películas, más de 10 series de televisión, obras de teatro, dos premios Goya, argentina, feminista y madre de Martín, es una de las actrices más elegantes del Río de la Plata: que tiene distinción o gracia, resulta de buen gusto o destaca por su sencillez.

A los dos lados del océano 

Cecilia Roth tiene el pelo rubio y ondulado, los ojos claros, intensos y rasgados, la piel blanca y lisa marcada por el tiempo, la voz oscura y espesa como el barro. Cecilia Roth tiene una trayectoria como actriz que empezó en 1976 en España y la transformó en una “chica Almodóvar” y también en una actriz respetada y admirada tanto en España como en Argentina (y en América Latina).

Cecilia Roth se llama Cecilia Edith Rotenberg Gutkin y nació el 8 de agosto de 1956 en Buenos Aires. Es hija de Dina Gutkin, cantante, musicóloga y pianista, y de Abrasha Rotenberg, contador y periodista ucraniano que en la década de 1930 se había instalado en Argentina.

En la casa de Roth se vivía el arte. No solo por sus padres, sino por las visitas constantes de artistas. En el colegio Roth también vivía el arte: había un salón que se parecía a un teatro y que ella sentía como si fuese el Teatro Colón. Allí montaba obras que escribía, dirigía y actuaba.

Primero quiso ser bailarina. Del ballet clásico pasó al contemporáneo y después a una clase de danza teatro. Y ahí supo que a la estructura de la danza le quería agregar la interpretación, la emoción.

En 1976, ella y su familia se exiliaron en Madrid por la dictadura en Argentina. En España empezó una carrera como actriz que la llevó a cruzarse y a conocer a personas que vibraban en la misma frecuencia que ella. Al poco tiempo volvió a Argentina para hacer un papel secundario en la película Crecer de golpe.

En los años que siguieron vinieron títulos como De fresa, limón y menta (1978), Las verdes praderas (1979), La familia, bien, gracias (1979) o Arrebato (1980). Ese fue el mismo año en que Roth participó de la primera película de un chico que se llamaba Pedro y trabajaba en una telefónica pero quería hacer cine: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón.

No recuerdan, ni él ni ella, cómo ni cuándo fue el primer encuentro. Las hipótesis son dos: o fue en un Festival de San Sebastián, el primero en el que ella participó y al que él iba siempre de puro cinéfilo, o fue en una cena que organizaron amigos que tenían en común. Lo que sí saben es que la química entre los dos fue instantánea. Cecilia Roth y Pedro Almodóvar nunca dejaron de trabajar juntos: Laberinto de pasiones, Entre tinieblas, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Todo sobre mi madre, por la que Roth ganó el Goya a la Mejor Actriz Principal, Los amantes pasajeros y Dolor y gloria.

Hubo más películas españolas y más películas argentinas. También hubo otros premios y otro Goya que, en realidad, fue el primero: fue por Martín Hache, una película dirigida por Adolfo Aristarain. Otros títulos por los que se la recuerda son: Yo, la peor de todas, Un lugar en el mundo, Una noche con Sabrina Love, Otros días vendrán, Matrimonio o El ángel. También hizo televisión. En Uruguay hay quienes todavía la recuerdan por Nueve lunas, una serie en la que compartió protagónico con Oscar Martínez.

Roth está pasando la cuarentena (la de Argentina es la más larga del mundo) con su hijo Martín y la novia en su casa de Buenos Aires. En todas las entrevistas que ha dado desde marzo hasta ahora se la ve en el mismo lugar: un espacio en el que hay una biblioteca repleta de libros y de premios, sentada, sin maquillaje y sin producción, tomando algo en la tapa gris de un termo de colores. Ha dicho que no le molesta el encierro, que no se autoexigió nada, que se ha dedicado a leer y a escribir. Porque Roth también escribe. No hace otra cosa que escribir.

Cecilia Roth es la persona que inspiró uno de los álbumes más bonitos del rock latinoamericano. “Te vi fumabas unos chinos en Madrid, yo sé que hay que cosas que te ayudan a vivir, no hacías otra cosa que escribir y yo simplemente te vi”, le escribió Fito Páez en la canción Un vestido y un amor que forma parte del disco El amor después del amor, uno de los más vendidos de la historia de la música en Argentina. La actriz estuvo casada con el músico rosarino durante cuatro años y juntos adoptaron a Martín. Hoy, ha dicho en entrevistas, que Fito es un gran amigo; es parte de su familia.

Cecilia Roth tiene el pelo rubio y ondulado, los ojos claros, intensos y rasgados, la piel blanca y lisa marcada por el tiempo, la voz oscura y espesa como el barro. Cecilia Roth tiene películas y tiene premios, tiene Madrid y Buenos Aires, tiene vestidos y tiene amores.

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