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La Casa Blanca al cine

Las películas mostraron presidentes de EE.UU. heroicos, malvados, manipuladores y románticos. Pero también se animaron a otorgarle el cargo a negros y mujeres antes de que ocurriera en la realidad.

Harrison Ford como el presidente Marshall en Avión presidencial.
Harrison Ford como el presidente Marshall en Avión presidencial.
Kevin Spacey como el presidente Underwood en House of Cards.
Kevin Spacey como el presidente Underwood en House of Cards.
Ernestine Barrier hizo de Madame President en Project Moonbase.
Ernestine Barrier hizo de Madame President en Project Moonbase.
Bill Pullman como el presidente Whitmore en Día de la Independencia.
Bill Pullman como el presidente Whitmore en Día de la Independencia.
James Earl Jones como el presidente Dilman en The Man.
James Earl Jones como el presidente Dilman en The Man.
Martin Sheen como el presidente Bartlet en El ala oeste.
Martin Sheen como el presidente Bartlet en El ala oeste.

LUIS PRATS

Las dos principales opciones electorales de este año en Estados Unidos pueden provocar mil reacciones, salvo la indiferencia: será la primera mujer presidenta de la historia de ese país o, en su defecto, un empresario imprevisible, bufón y acaso peligroso. Por supuesto, el cine y la televisión ya han ofrecido muchos gobernantes de ficción capaces de cualquier cosa, hasta de subirse a un caza para enfrentar extraterrestres o de tomarse a golpes con un terrorista, en una larga lista que vale la pena repasar.

Sin embargo, en defensa de los guionistas de ágil imaginación, debe decirse una cosa: la pantalla anticipó que habría mandatarios de raza negra o del sexo femenino mucho antes de que eso ocurriera.

De hecho, ya en 1953 Hollywood fantaseó con una dama al mando de la mayor superpotencia. Era una película de ciencia ficción (Project Moonbase), cuya trama transcurría en un futuro año... 1970. Se suponía que para esa fecha habría bases lunares y que la igualdad entre los sexos sería una certeza. Madame President, como se la presentaba, sería una consecuencia natural de eso. A la actriz Ernestine Barrier le tocó la responsabilidad de adelantarse 46 años (por lo menos) a la historia.

Cambio.

En 1964, la posibilidad de una mujer en la Oficina Oval fue centro de la comedia Kisses from my President. Polly Bergen interpretaba a Leslie McCloud, que ganaba las elecciones y se instalaba en la Casa Blanca junto a su esposo, Thad McCloud (MacMurray). El argumento giraba más bien alrededor de los enredos de Mr. McCloud como "primer caballero" del país. La película termina con la presidenta embarazada, por lo cual renuncia para dedicarse a su familia, una moraleja al estilo del más conservador Hollywood.

Más cercana en el tiempo, Cherry Jones hizo de la presidenta Allison Taylor en las últimas temporadas de 24, la serie de Fox, 24, lo que le valió un premio Emmy como mejor actriz de reparto en una serie dramática. Los tiempos han cambiado, por lo cual Jones se las ingeniaba para gobernar, discutir un plan de paz para Medio Oriente y también solucionar los temas domésticos de su familia. El papel le exigió aparecer a veces algo demacrada, porque se suponía que como gobernante se enfrentaba a crisis que le quitaban el sueño.

No fue el caso de la siempre perfecta Sharon Stone en la serie Agente X, de TNT, pero en su disculpa debe decirse que interpretaba a la vicepresidenta estadounidense.

Para 2014, Obama ya había hecho real la posibilidad de un mandatario afroamericano, por lo cual la serie State of Affairs redobló la apuesta y mostró a la actriz Alfre Woodard como Roberta Payton, presidenta y negra.

Afroamericanos.

Hollywood demoró más en avizorar un presidente negro que una mujer al mando. La película que se atrevió fue The man (El hombre) de 1972, basada en una novela de Irving Wallace. Además, el film se anticipó a la llegada a la Casa Blanca de una persona no elegida directamente para eso, como ocurrió poco después con Gerald Ford.

James Earl Jones interpreta allí a Douglas Dilman, quien como presidente del Senado tiene que asumir ante el asesinato del mandatario y la enfermedad terminal del vice. No se trataba sin embargo de un alegato a favor de los afromericanos, al punto que en su crítica, The New York Times señaló: "Si fuera una buena película, podría ser ofensiva. Pero no lo es, porque es tonta e inocente".

Años más tarde, a Morgan Freeman le tocó la ingrata tarea de ser el presidente justo cuando el planeta se aproximaba al cataclismo del meteorito en Impacto profundo. Pese a la terrible perspectiva de terminar achatado por la roca del espacio, el mandatario se mantiene siempre calmo. Al final sobrevive y se pone al frente de la reconstrucción del país.

Piñas y tiros.

Si se trata de argumentos más convencionales y al gusto de los grandes estudios, el presidente más adecuado fue James Marshall (Harrison Ford) en Avión presidencial. Allí logra vencer a un grupo de terroristas encabezados por Gary Oldman que le copan el Air Force One, gracias a su astucia pero también a sus puños. Eso le valió ser elegido "el mejor presidente de película" en 2008 por un millón de seguidores del sitio moviefone.com.

Otro "héroe de acción" fue Thomas J. Whitmore, interpretado por Bill Pullman, que no parece muy despierto, pero se sube a un avión de combate para enfrentar a los invasores extraterrestres y logra derrotarlos justo un 4 de julio, en Día de la Independencia.

En Siete días en mayo, rodada en 1964, durante la Guerra Fría, el presidente Jordan Lyman (Fredric March) se enfrentaba a los militares halcones por su decisión de firmar un tratado de paz con la Unión Soviética.

Mucho menos heroico y principista era James Dale (Jack Nicholson) en ¡Marcianos al ataque! pero eso no lo salva, pues lo achicharra el rey de los marcianos. Otro presidente villano fue Jack Cagill (Cliff Robertson) en Escape de Los Angeles: un demagogo autoritario que prohibe de todo, desde las drogas hasta la carne roja y las malas palabras.

Muy diferente es el mandamás estadounidense que representa Michael Douglas en Querido presidente: el hombre es viudo pero encuentra consuelo en los brazos de una ecologista, interpretada por Annette Bening: una historia más rosada que política.

Los Simpson, además de postular como presidenta a Lisa en un capítulo (ver aparte), imaginan a Arnold Schwarzenegger como mandatario en su película. Cuando en medio de la crisis de Springfield le presentan documentos con varios posibles cursos de acción, Arnold elige uno al azar: "¡Me eligieron para gobernar, no para leer!", explica. Más ejecutivo, imposible.

TAMBIÉN EN LAS SERIES DE TELEVISIÓN.

Brillante y excéntrico.

Martin Sheen, como el presidente demócrata Jed Bartlet, encabezó la serie El ala oeste, elogiada por la verosimilitud de su retrato de un gobierno por dentro. Era un mandatario brillante, excéntrico y con claroscuros.

Pérfido e intrigante.

Frank Underwood, interpretado por Kevin Spacey en la serie de Netflix House of Cards, es un político que hace carrera manipulando gente y pisando cabezas. Y en esa trayectoria llega nada menos que hasta la Casa Blanca.

Lisa viene después de Trump.

Lisa Simpson es presidenta de Estados Unidos en un capítulo de la serie en la cual a su hermano Bart le adivinan el futuro. Lo curioso es que en la trama, Lisa debe solucionar todos los problemas económicos que dejó su antecesor en el cargo, un tal Donald Trump. La familia se muda a la Casa Blanca, que sufre varios destrozos debido a que a Homero se le da por buscar el tesoro de Abraham Lincoln.

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