Carmelo abrió filial en Punta

| Eduardo "Pacha" Cantón abrió "Lo de Narbona", emprendimiento gastronómico, ubicado en la Barra, en Viñedos del Este, donde vive la modelo Valeria Mazza.

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Darwin Borrelli

M.H.

Se encuentra apenas a unos minutos de la movida de La Barra. Sin embargo allí reina un entorno íntimo y tranquilo. Por lo menos, a la hora del mediodía, con el almacén trabajando a pleno, el restaurante que se apronta para los primeros comensales, y los viñedos alrededor, que se observan en su estado más incipiente. Se trata de "Lo de Narbona", emprendimiento que Eduardo "Pacha" Cantón consolidó en Carmelo, y que inauguró en el Este con una propuesta singular.

Lo primero que se divisa es una antigua entrada de piedra, en la que un cartel advierte que en esos predios sucede algo. "Lo de Narbona" se ubica en lo que se denomina "Viñedos del Este", una suerte de country donde vive, por ejemplo, la modelo Valeria Mazza y su familia. Es un enclave particular, ya que las casas se esconden detrás de la naturaleza, bosque o desniveles del terreno. El objetivo: que el paisaje de campo permanezca intacto.

Apenas a unos minutos de la entrada se observa una construcción de paredes blancas y techo de zinc, que no tiene más de seis meses de vida, pero que ha convocado a cientos de turistas en estos días. Al ingresar, la primera puerta conduce a una taberna de paredes color ladrillo, que tiene su piano, guitarras colgadas en la pared, un acordeón, y una barra de bar en la que resalta el color turquesa entre el marrón de la madera. En un espejo antiguo, con función de cartel, se ofrecen el trago medio y medio, vinos y champagne, todo elaborado por ahora en la bodega carmelitana Narbona. En un pizarrón aledaño, la carta sugiere probar la tabla de quesos, pizzetas, las brusquetas de jamón crudo o las mini brochettes.

Contiguo a la taberna, se ubica el almacén, que abre a las 8 y media de la mañana, para ofrecer productos lácteos de Narbona que se producen en Carmelo, como quesos, dulce de leche, yogurt, manteca, entre otros. También, se pueden adquirir mermeladas caseras, y aceite de oliva de los viñedos colonienses. Sin embargo, las plantaciones alrededor del lugar, dan claras señas que en el futuro la idea es producir los vinos en el Este. En cada finca de "Viñedos del Mar" ya crecen las cepas para próximas producciones. De hecho, el restaurante "Lo de Narbona" cuenta ahora con Vinos Valeria, producidos en las cercanías de la residencia de la top-model.

De allí se divisan las galerías, con piso damero blanco y negro, farolitos de querosene o con velas, antorchas en las esquinas, y hasta algunos muebles de estilo, tachos de hierro, y medios toneles de vino, que contrastan adrede con los modernos lounges de madera con almohadones blancos que forman diferentes livings con sugerente visual con la caída del sol.

En el centro, una fuente poblada de plantas sirve de núcleo de la propuesta, que también tiene un restaurante para unas cincuenta personas, que lidera el chef Miguel Báez, muy conocido en La Barra por sus años de trayectoria en su restó "Lo de Miguel".

Con cava incluida, el recinto gastronómico está limitado por una gran biblioteca de un lado, y una pared formada por botellas de vino en estado horizontal. Las cortinitas de crochet, las copas, las servilletas, todo, tiene impreso el sello Narbona, que además queda reflejado en las paredes con cuadros de la antigua estancia y bodega de Colonia, fundada en 1909.

"Mi idea es mostrar Carmelo al mundo, y Punta del Este es el primer paso ya que en verano mueve mucha gente. Este lugar nos da la posibilidad de captar gente del exterior, que hoy se arrime a Punta pero que luego quiera conocer el paraje coloniense," explica el alma mater del emprendimiento, Eduardo "Pacha" Cantón. Agrega que planea abrir filiales en Buenos Aires, San Pablo y otras ciudades del mundo "siempre ofreciendo productos carmelitanos de primera línea".

Durante los primeros días de enero, el restó siempre estuvo repleto. "Hemos convocado a Miguel Báez, que es un clásico de La Barra y ya tenía su clientela en el lugar. Tanto él como sus platos son realmente autóctonos, elaborados con productos Narbona. También se acercan personas que ya han pasado por Carmelo y quieren conocer la filial puntaesteña. Creo que le pegamos con la zona, porque si bien es el campo, estamos rodeados de italianos, brasileros y muchas personas del exterior."

NOCHE. Sobre las 9 de la noche, el restaurante se vuelve a abrir para la cena, que oscila entre los U$S 30 y U$S 40 dólares por persona según el vino que se elija. La taberna sirve como espacio previo para picar o tomar un trago o, también, luego de la cena, el lugar se ambienta con música de diferentes nacionalidades, que muchas veces culmina con pequeñas fiestas íntimas, danza incluida. "La taberna tiene su audio propio, se puede organizar algo allí y queda bien aislada del resto de lugar", explica el ideólogo de "Lo de Narbona" Carmelo y ahora Punta del Este.

La propuesta, en principio, privilegia el entorno. "La idea es aprovechar otras cosas que ofrece Punta además de la movida nocturna. Estamos abiertos durante todo el día, justamente para que pueda venir aquel que quiere tomar un café y de pronto trabajar tranquilo con su computadora, o la persona que se acerca hasta el almacén, compra un yogurt para tomar frente a este espléndido paisaje, o sale a caminar. Esto no será un lugar golondrina, de venir a probar. Queremos, incluso, mantenerlo abierto todo el año. Es para ir despacio, creciendo".

Debido a la gran demanda, el horno de pizza a la piedra funciona a todo ritmo en las noches, sirviendo en las terrazas a todo aquel que no encuentra mesa en el restó.

Cada espacio, mueble, y hasta palmeras, fueron ubicados por "Pacha" Cantón, quien se ocupó de todos los detalles de la construcción, el diseño y la decoración.

"Creo mucho en el producto carmelitano, sus quesos, lácteos, vinos. ¿Qué mejor forma que representar un lugar así a través de sus productos? Son de primer nivel y los mejores embajadores de Narbona", dice Cantón, quien desde hace 20 años se instaló en aquel paraje coloniense, se casó con una carmelitana y está esperando un hijo uruguayo.

Sobre Lo de Narbona en Carmelo, el empresario argentino cuenta que el country ya tiene 78 casas "toda gente amiga, en un ambiente cálido", y un restaurante más pequeño, con un menú de pastas. "Se dijo mucho en la prensa amarilla, pero yo no he jorobado a nadie, prueba de eso es que ando caminando por la calle sin problema. Claro, si no hacés nada, nadie dice nada. Pero yo no soy así: Carmelo en principio no fue un buen negocio. Recién ahora, después de 10 años, se está estabilizando. Hubo que ponerle mucha garra. Hay seriedad y responsabilidad detrás del proyecto, que hoy genera una buena entrada para Carmelo. Antes no había nada".

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