NOMBRES DE DOMINGO

Carlos Slim, el retiro del más rico

El magnate mexicano Carlos Slim anunció su retiro, deja a sus hijos y familiares al frente del poderoso grupo de empresas que lideró durante más de medio siglo y lo convirtieron en el más influyente.

Carlos Slim
Foto: AFP

Es el séptimo hombre más rico del mundo. Inventó el servicio de telefonía celular prepaga, modalidad que se expandió rápidamente por el planeta. Es filántropo, poseedor de un infalible olfato para las inversiones y, sobre todo, un gran estratega.

Cuando hace unos días el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador anunció que Carlos Slim le había comentado su intención de retirarse la bolsa de valores experimentó un sacudón.

“Él quiere terminar su vida empresarial ayudando al crecimiento económico y al bienestar durante este sexenio, eso fue lo que me ofreció. Quiere retirarse y quiere hacerlo en este sexenio, por lo que está dispuesto a apoyar no sólo en la parte empresarial, sino también en estas acciones de bienestar para nuestra población”, dijo López Obrador.

Y ahora la gran pregunta es qué pasará con la fortuna de Slim y con sus inversiones. Según la revista Forbes actualmente su fortuna está estimada en unos 61.600 millones de dólares. El Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay en 2017 fue en términos nominales de 58.415 millones de dólares, según datos del FMI.

Slim colocó en los puestos principales de sus empresas a familiares directos y “ha trabajado en la sucesión desde que sus hijos han sido capaces de tomar las riendas de sus negocios, él siempre los preparó para dirigir las compañías y lo han hecho toda su vida, conocen el negocio, tienen los estudios necesarios y conocen la visión de Carlos Slim”, comentó Alfonso Aguilera, director general del Centro de Formación y Perfeccionamiento Directivo para Mandos Intermedios.

Visionario

En 1902 Julián Slim Haddad llegó a México. Tenía 14 años y había nacido en Líbano, no hablaba una palabra de español. Como muchos de sus compatriotas el joven Slim Haddad huía del yugo del voraz imperio otomano.

Años después conoció a la que sería su esposa, Linda Heliú, nacida en México pero hija de inmigrantes libaneses. Con sus tres hermanos habían logrado establecerse en el convulso territorio azteca. En 1914 don Julián le compró a su hermano mayor la empresa que tenían en común. “Si mi papá, en plena Revolución, con el país sacudido, sin todavía tener familia, siendo extranjero y sin el arraigo que te da el tiempo, confió en México y en su futuro, cómo no iba a hacerlo yo”, contaría más tarde Carlos Slim.

El negocio familiar del que Julián Slim tomó las riendas, La Estrella de Oriente, se convirtió en la principal mercería de su época. A comienzos de la década de 1920 la compañía había crecido a las primeras posiciones y Slim había adquirido 11 propiedades en el activo centro de la capital.

El 28 de enero de 1940 nació Carlos Slim. Desde pequeño don Julián comenzó a inculcarles a sus hijos la necesidad de ahorrar, les entregó a cada uno de ellos una libreta de ahorros y con apenas 12 años ya tenía su primera chequera y compraba acciones en el Banco Nacional de México. Carlos y sus cinco hermanos fueron muy unidos y tal vez gracias a ello pudieron sobreponerse en 1953 a la muerte de don Julián, cuando Carlos tenía tan solo 13 años.

Años después ingresó a la Universidad Nacional Autónoma (la Unam), de donde egresó con el título de ingeniero civil. Continuó impartiendo clases de álgebra y programación lineal en la mencionada casa universitaria, mientras se dedicaba al negocio de bienes raíces.

Tenía 25 años cuando sentó las bases de su primera compañía, el Grupo Carso, dedicado a bienes inmobiliarios. Se casó con Soumaya Domit Gemayel, la que terminó aportando dos letras de su nombre para la compañía, Carso reúne las tres primeras letras del nombre del magnate y las dos primeras de su esposa.

Con un ojo infalible para las inversiones el grupo de Slim comenzó a crecer y a ramificarse: bienes raíces, seguros, finanzas, minería, papel, artes gráficas, entre otros. También se interesó por el fútbol y adquirió acciones de dos de los grandes equipos, el León y el Pachuca.

En 1990 da un paso estratégico al adquirir Telmex y entrar de lleno en el mundo de las telecomunicaciones. Desde allí construirá una plataforma tecnológica poderosa que cambió para siempre los modelos de negocios del sector. Slim fue el creador de la modalidad de telefonía celular prepaga, modelo que terminó por masificar las comunicaciones móviles a fines del siglo XX.

Las inversiones de Slim se vincularon a varias grandes marcas, tales como Firestone, o los chocolates Hershey. Desde 2008 es accionista de The New York Times, Slim pasó a ser el tercer mayor accionista de uno de los periódicos más prestigiosos del mundo.

Pero más allá del mundo de los negocios, si algo ha caracterizado a Slim ha sido su inclinación por la filantropía. Desde 1986 la fundación que lleva su nombre se ha dedicado al desarrollo del capital humano en su país. En 2007 amplió el capital de la fundación en 4.000 millones de dólares para dedicar mayores esfuerzos en infraestructura, promover la educación y contribuir a la reducción de la pobreza. Asimismo, el Museo Soumaya, nombre en homenaje a su difunta esposa, es uno de los más importantes recintos del arte mexicano y patrocinador de investigaciones en artes plásticas.

En la lista de los más ricos

En 2010 según la revista Forbes Carlos Slim disputó a Bill Gates la posición de “hombre más rico del mundo”. Durante la presidencia de Enrique Peña Nieto sus economías se vieron disminuídas, pero desde hace más de una década ronda los primeros lugares en la lista de las diez personas más ricas del mundo. Las listas más recientes lo ubican en el séptimo lugar, al menos en 2018.

Carlos Slim en sus propias palabras

“La ocupación desplaza a la preocupación, y los problemas al enfrentarlos desaparecen. Así los problemas deben hacernos más fuertes, de los fracasos aprender y hacer de los éxitos estímulos callados”, reflexiona Slim. En otro momento el magnate sostiene: “El trabajo bien hecho no es sólo una responsabilidad con la sociedad, es también una necesidad emocional”. En otro momento se refiere a un tema que lo define, pero que viniendo de una persona como él adquiere una tónica distinta. “En la riqueza misma, lo importante no es cuánto se tiene, qué se tiene; sino qué se hace con ella”, dice. Para un hombre con fuertes intereses económicos en Estados Unidos, la crisis en la frontera entre los dos países y, en particular, la posición del presidente estadounidense respecto de los inmigrantes parece por demás significativa. “Donald Trump no cree que los mexicanos tengamos tanto ingenio… pero él trabaja para mí”, ironizó.

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