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Caitlyn Jenner, de la pista al "clan" Kardashian y la política

Medallista olímpica, parte del “clan” Kardashian. Se ha convertido en ícono de la transición de género. Ahora se postula como gobernadora.

Caitlyn Jenner. Foto: Getty Images
Caitlyn Jenner. Foto: Getty Images

"Llámenme Caitlyn”. Esas dos palabras recorrieron el planeta. Bruce Jenner ya no era Bruce Jenner. Hacía mucho que no se sentía así, porque Caitlyn estaba emergiendo dentro de su cuerpo. Hacía mucho que ella (ahora 71) se sentía atrapada dentro de Bruce. Y fue así (año 2015), con ese título en la portada de Vanity Fair, con aquella foto tomada por Annie Leibovitz, que Caitlyn Jenner se sintió ella misma.

Ella, con su pelo castaño suelto sobre los hombros, ella, sensual, ella, con el torso cubierto por un body color crudo diciendo: “Call me Caitlyn”.

Su transición había empezado antes. En abril de ese año todavía él, Bruce, concedió una extensa entrevista a ABC. Por entonces dijo que quería que le siguieran llamando “Bruce” por un tiempo más. Estaba viviendo su propio proceso.

Ya había enfrentado a su familia, ahora debía relatar los hechos frente al mundo. No por obligación, sino por creerse en el deber de. Después de todo ya Bruce había expuesto su vida desde hacía mucho tiempo. La fama del medallista olímpico se había transformado en la fama por mostrar y exponer y contar el día a día de la familia con el reality Keeping up with the Kardashians de la cadena E!

Bruce había estado casado con Kris Jenner, ya madre de Kim, Kloe, Kourtney y Bob Kardashian y juntos tuvieron a Kendall y Kylie Jenner.

Caitlyn Jenner junto a Kendall y Kylie
Caitlyn Jenner junto a Kendall y Kylie

Puede que esos nombres resuenen en la cabeza del lector o puede que los conozca de memoria. La familia Kardashian Jenner ha sido casi como una monarquía televisiva. Aparte del programa matrix, varios de ellos han tenido sus secuelas especiales. Caitlyn, la mujer que se presentaba ante el mundo en aquella entrevista de junio de 2015, no tardó en tener el suyo propio: I am Caitlyn.

Problemas de audiencia hicieron que el show fuese cancelado tras la segunda temporada, pero ahora muestra buena parte de su vida en su canal de YouTube.

En 2021, a seis años de aquel primer paso que la convirtió en ícono transgénero, tras polémicas y vivencias que la hicieron cambiar de perspectiva ante el mundo, Caitlyn avanza un poco más y se presenta como candidata a gobernadora de California por el Partido Republicano. Sus inclinaciones políticas son, en parte, motivo de controversia alrededor de su nombre, sobre todo porque aunque defiende los derechos trans, sus proyectos en otras materias sociales —las cárceles, por ejemplo— se asemejan demasiado a las que antes presentó el expresidente Donald Trump, a quien apoyó en su momento.

Se ha replicado por todas partes una frase que emergió de su entrevista con la revista People el año pasado: “He cambiado de muchas maneras. Todavía me identifico como alguien conservador en lo económico, pero muy progresista en lo social. Por eso creo que necesitamos defender la igualdad de todos esté quien esté en la Casa Blanca”.

Conseguir el oro y parar

En los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976 Bruce Jenner tenía 26 años. Allí, vestido en su short azul y su musculosa roja, con el número 935 pegado como un parche gigante sobre su abdomen, corrió, saltó, lanzó. Aquel deportista casi amateur que hacía solo cinco años se dedicaba al atletismo, ganó la medalla de oro en la categoría decatlón. Así como empezó —de forma inesperada a los 21 años para convertirse en uno de los más mirados y aplaudidos— lo terminó todo.

A la vuelta de Montreal Bruce decidió que era momento de aprovechar la fama, de dejar las exigencias del deporte. Se había convertido en un héroe americano, podía hacer algo con eso: publicidad, entrevistas, conferencista.

Años más tarde, Caitlyn, que posó con la medalla olímpica en la portada de Sports Illustrated, dijo que aquella época de deportista también fue incitada por su propia cabeza obligándolo a mostrar la masculinidad a toda costa, para mantener a raya a la mujer que sentía por dentro.

El deporte fue parte de su vida desde la niñez. Jugó al fútbol americano, se graduó en Educación Física hasta que se pasó al decatlón por sufrir una lesión en la rodilla que lo llevó a alejarse de las canchas.

“Sales allí, trabajas duro, entrenas, ganas los Juegos. Estoy muy orgullosa de esa parte de mi vida. No quiero desecharla. Con lo que me enfrento ahora, es sobre quién eres como ser humano”, dice en diálogo con la revista.

Como ser humano su vida ha transcurrido gran parte en los tabloides: se casó y se divorció tres veces, tuvo seis hijos, dos con cada matrimonio. También en la televisión. En ese tiempo —lo dijo en su biografía Los secretos de mi vida— sentía que no estaba contando su historia con sinceridad, que callaba algo que tenía que ser. Pero, reconocerá después en una entrevista en The Ellen Show, ha atravesado su transición con un montón de privilegios.

Le costó reconocerlos, pero ahora habla a partir de ahí y busca que todo aquello que hace —que suele estar acompañado casi naturalmente de visibilidad— ayude a transmitir un mensaje y educación sobre diversidad.

“Dicen que soy demasiado controvertida. Eso duele. Creo que lo veía todo de color de rosa, pensé que podía cambiar el mundo. Ahora sé que solo puedo ir cambiando persona a persona”.

El futuro era algo que le preocupaba a los 65 años cuando Bruce le dejó paso. Él, decía ella en su momento, había logrado de todo y entonces no tenía muy claro qué le quedaba por hacer más allá de reconciliarse con su familia y vivir la vida plena y feliz. Ahora, el desafío personal de Caitlyn Jenner ya está instaurado.

lO QUE DIJO kENDALL jENNER

Una familia asidua a la pantalla

Caitlyn tiene seis hijos: Kendall y Kylie de su último y popular matrimonio con Kris Jenner son quienes han expuesto sus sentimientos alrededor de la transición de su padre. Unas palabras de Kendall a Harper’s Bazaar lo resumen bastante bien: “Si me ponía a hablar de ello, lloraba, solo porque estaba de luto por alguien. Era mi padre con el que había crecido durante toda mi vida y el que me crió. Es un período de ajuste, por supuesto. Pero, sinceramente, te empiezas a dar cuenta de que esa persona todavía está viva. Esa persona todavía está ahí, todavía es una bendición, todavía es increíble. Me di cuenta de que solo debería estar agradecida porque todavía tengo a mi padre”.

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