CIENCIA

Tras una bacteria hecha a medida

No se trata exactamente de fabricar vida, pero los científicos están avanzando a grandes pasos en la manipulación de estos organismos para que sean inmunes.

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George Church es un pionero en la manipulación de bacterias.

Aparecieron en la Tierra hace mil millones o dos mil millones de años, y son los organismos vivos más abundantes del planeta. Son las bacterias. Unos 40 millones de ellas pueden estar en un solo gramo de tierra, casi la mayoría aún no se conoce y estos microorganismos son capaces tanto de permitir como eliminar la vida. Con ello, desde hace algunos años aspiran a convertirse en una herramienta de la biotecnología, la que podría ser programada para una función específica y así nacer como la primera bacteria sintética.

A mediados de los 90, Craig Venter, uno de los científicos que han impulsado la carrera mundial de crear vida artificial, tuvo la idea de generar en el laboratorio un organismo con el mínimo de genes necesarios para que sobreviva. En estos 20 años se han dado varios pasos. En 2008, Venter y compañía lograron fabricar un genoma bacteriano 100% artificial, mientras que en 2010 consiguieron activar por primera vez una célula con un genoma sintético. Y este año, el grupo creó una célula con el mínimo de genes necesarios para que esta viva en forma independiente. Todas, metas alcanzadas por primera vez.

No se trata de bacterias hechas desde cero, pero es un avance en la manipulación de las herramientas con las que la naturaleza produce vida. A ello se suma un logro reciente e igual de gigante.

Encabezado por George Church, científico de la Universidad de Harvard y otro de los pioneros en la manipulación de bacterias, un equipo de investigadores dio con un modelo de una bacteria de Escherichia coli en la que reprogramaron una cantidad de genes que hasta ahora no se pensaba fuera posible. Y, al mismo tiempo, lograron hacer que esa bacteria sea una especie de alienígena de la vida de la Tierra, haciéndola inmune a ataques de virus o de otras de su especie.

"Este trabajo pone de manifiesto la viabilidad de reescribir genomas y establece un marco para el diseño, el montaje, la resolución de problemas y el análisis del fenotipo de organismos sintéticos a gran escala", asegura el trabajo publicado recientemente en la revista Science.

Básicamente, lo que hizo el equipo es una especie de chasis o carcasa en el que se pueden "instalar" diversos elementos, en el que se podrán reescribir diferentes genes para convertir a la E. coli en una fábrica de laboratorio que produzca una vitamina del tomate, por ejemplo, de la forma más eficiente.

"Esto es un eslabón más entre los grandes progresos del último tiempo relacionados con técnicas de ingeniería genética", opina Carlos Pérez, infectólogo clínico y académico chileno.

Fábrica a pedido.

Si bien la vida sintética puede ser el gran objetivo de todas estas técnicas, el tener bacterias que produzcan a voluntad (humana) distintos compuestos, es una de las grandes metas paralelas.

"Lo que hace la biología sintética es ocupar las herramientas que nos entrega la naturaleza para lograr procesos biotecnológicos más eficientes", explica María Paz Ramos, investigadora posdoctoral del Centro de Terapia Celular C4C de Chile.

En otras palabras, la idea no es crear vida, pero sí manipularla. Algo de lo que aún la ciencia está lejos de alcanzar, pero que de todas maneras está más cerca de ser real que el fabricar una bacteria desde cero.

"Si se piensa que a Craig Venter le tomó 15 años conseguir algo desde que partió con toda esta idea, con este nuevo trabajo y otros se puede decir que ha habido un avance notorio en los últimos cinco años", opina Ramos. El progreso en la tecnología y la baja en los costos en la decodificación y edición de genes estarían acelerando todo.

Peter Carr, bioingeniero del Laboratorio Lincoln del Instituto Tecnológico de Massachusetts, puso en contexto el avance. "No será fácil, pero podremos diseñar vida a escalas básicas. Incluso, algo tan fundamental como el código genético", aseguró a Science. *EL MERCURIO/GDA

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