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Atrapadas entre los muros

En medio del denso entramado de la capital donde reinan los altos edificios, todavía hay algunas casas que se mantienen de pie.

Rambla República del Perú 1371
Rambla República del Perú 1371
Juan María Pérez 2706
Juan María Pérez 2706
Montero 3094
Montero 3094
Coronel Mora 602
Coronel Mora 602
Pedro Bustamante 1211
Pedro Bustamante 1211
21 de Setiembre 3060
21 de Setiembre 3060

DANIELA BLUTH

Es viernes por la mañana y el trabajo en el predio que rodea a la Vivienda Ellis, en la esquina de José Ellauri y Juan María Pérez, comenzó temprano. El nuevo edificio que ocupa el otrora jardín ya cobró forma y el sol se refleja en los ventanales. A nivel de la vereda, un barro mezcla de portland y tierra todavía abunda. Sobre la transitada Ellauri, la fachada de la imponente obra de Julio Vilamajó pelea el protagonismo con los carteles de Kosak, Sures, Poggio y otras tantas inmobiliarias, que apuestan a comercializar el novedoso emprendimiento. Es que luego de marchas y contramarchas, la que fuera residencia del embajador de Israel, declarada Monumento Histórico, tiene nuevo dueño y planes. Con un moderno proyecto del estudio de Fernando Giordano y Rafael Lorente como vecino, fue completamente restaurada para convertirse en un museo o centro cultural. Por lo delicado del proyecto, donde se le da un nuevo fin a un bien patrimonial, los encargados de comercializar la propuesta prefirieron mantener reserva, rehuyendo a los nombres y plazos. Mientras, la casona luce reluciente por dentro y por fuera, obra de la constructora Arca, quien también le dio nuevo nombre: Proyecto Legacy.

La historia de la Vivienda Ellis es peculiar pero no única. De todas maneras, no hay muchas casas en Pocitos y Punta Carretas que hayan corrido con su misma suerte. En cambio, la mayoría terminó siendo demolida o, en el mejor de los casos, atrapada entre altos muros de cemento. "Ese caso fue relativamente bien resuelto, porque el edificio no está superpuesto sino adjunto", opina la arquitecta Gabriela Pallares. La franja costera es el contexto más claro y donde hoy se erige una única sobreviviente: la casa Bauzá, en la rambla República del Perú, entre Buxareo y Pereira de la Luz.

La casona, propiedad de la familia Bauzá, también es obra del arquitecto Julio Vilamajó. Durante la última campaña electoral, su ancho frente lució un cartel del actual presidente Tabaré Vázquez. Para algunos, ese fue un presagio de una pronta demolición que hoy, más de seis meses después, todavía no ha ocurrido. La atención pública recayó sobre esta casa unos años atrás, cuando la firma de los arquitectos Ricardo Weiss, Néstor Sztryk y Daniel Weiss (WSW) adquirió la majestuosa propiedad del ingeniero Isidoro Vejo —ministro de Obras Públicas entre 1963 y 1967—, en la misma cuadra pero unos metros más al Este. Allí, hoy está avanzada la construcción del proyecto Imperiale Rambla, que atraviesa la manzana hasta Echevarriarza y contará con lujosos apartamentos con vista a la playa Pocitos.

Alberto Bauzá, médico y último dueño y habitante de la casa Bauzá, siempre se negó a vender. Con total lucidez, rechazó todas las ofertas que las inmobiliarias le ofrecieron por esa joya en extinción en que se convirtió su residencia. El hombre, profesor de pediatría y autor de un libro sobre la historia del puerto de Montevideo, no siempre vivió allí. En la década de 1930, cuando la rambla era tierra virgen y poco poblada, sus padres le encargaron a Vilamajó construir su casa de veraneo. Luego de que sus padres fallecieran, Bauzá se mudó allí con su esposa.

No hay una solución única ni mágica a la evolución y los cambios en la ciudad. Sin embargo, es posible construir escenarios más amigables con el entorno. Para la arquitecta Pallares, en la rambla montevideana una alternativa hubiera sido aplicar "una política de alturas en gradiente hacia el interior", liberando la primera fila o manzana a viviendas de una o dos plantas. "Eso permitiría que más gente disfrute de vistas y conexión con el mar. Además, habría menos calles túnel, como hoy es Benito Blanco en algunos sectores", agrega. En el mundo, las alternativas han sido dispares: viviendas en altura en Rio de Janeiro, construcciones bajas en San Sebastián y con graduación hacia el Támesis en Londres. "Las ciudades que tienen edificios muy altos y veredas angostas frente a los ríos es porque no tienen playas o el uso de las mismas no es tan turístico de verano, como ocurre en Chicago".

Aunque en la rambla el fenómeno se hace más notorio, las casas atrapadas entre altas medianeras también aparecen al interior del denso entramado de varios barrios. Casualidad o no, en esa línea un caso emblemático es la casa Francisco Casabó, en 21 de Setiembre y Benito Blanco, también obra de Vilamajó. Declarada Monumento Histórico, durante años perteneció a la familia Notaro, propietaria del jardín y vivero Las Palmas, en una apuesta por contar con una presencia más cercana a la costa y la zona este de la ciudad. Hoy, luce nuevamente vacía y en alquiler. "Oportunidad de instalarse en una de las esquinas más transitadas de Pocitos-Punta Carretas (...) Grandes posibilidades. Apto para todos los rubros", dice el aviso de SM Studios, inmobiliaria que pide 5.000 dólares de renta.

Claro que un rápido recorrido que se extiende a zonas como Punta Carretas y el Puerto del Buceo arroja muchos otros ejemplos, menos majestuosos y más anónimos. ¿La razón? La especulación, resume la arquitecta Pallares. Y ahí la responsabilidad juega a dos frentes: la de los empresarios que construyen aprovechando normativas que ignoran los vecinos y la de los dueños que se juegan a elevar los precios en busca del mejor negocio.

La única sobreviviente.

En la misma época en que estaba embarcado en el proyecto de la Facultad de Ingeniería, Julio Vilamajó construyó la entonces casa de veraneo para Julio Bauzá, que sigue de pie en la Rambla. Si bien no es una de sus obras más llamativas, el arquitecto William Rey la define como una casa "de muy buena factura".

Con el aroma del mar.

Omar Rodríguez (85) nació en el mismísimo Puerto del Buceo, igual que su padre y su abuelo. En su casa, el agua del Río de la Plata entraba como un habitante más. Por eso, cuando el arquitecto Andrés Mokobocki le ofreció comprarle su actual vivienda, en la esquina de Pedro Bustamante y Pablo Galarza (próximo a Montevideo Shopping), a cambio de un "cómodo apartamentito", Omar se negó. Él y su esposa Carmen viven allí desde hace 45 años y aunque ella estaría dispuesta a mudarse, él dice que quiere morir allí. Finalmente, Mokobocki construyó un edificio de calle a calle en el terreno contiguo. El barrio, coincide la pareja, viene cambiando a pasos agigantados. "Con todas las obras que hay se junta una mugre impresionante", se queja Carmen. Omar, en cambio, no puede imaginar su vida en otro lugar.

21 de Setiembre 3060.

Perfil: La casa, construida por Julio Vilamajó en 1925, tuvo como primer destino la vivienda de Francisco Casabó. En las últimas décadas pasó a tener uso comercial. Allí funcionó el Jardín y Vivero Las Palmas. Son 375 metros cuadrados de terreno y 388 edificados en dos plantas.

Montero 3094.

Perfil: Esta típica casa de Punta Carretas hoy está alquilada. Una familia ocupa el área de vivienda y en el subsuelo (exgaraje y lavadero) funciona el autoservice Ghandi. El edificio contiguo, aún en construcción, sobrevuela la vivienda a partir del tercer piso en busca de las mejores vistas.

Juan María Pérez 2706.

Perfil: Obra de Julio Vilamajó, la casona de 1918 construida como vivienda de Héctor Ellis es Monumento Histórico. Acaba de ser reconstruida con un proyecto del estudio Giordano-Lorente, también responsable del edificio que se construye en el otrora jardín de la residencia.

Castillo Pittamiglio.

Perfil: Es una de las construcciones más llamativas de la Rambla de Pocitos. Su autor, el alquimista Humberto Ponciano Pittamiglio, cedió la propiedad a la Intendencia de Montevideo al momento de su muerte. A partir de 2015 está "en custodia" de la Gran Logia Femenina del Uruguay.

Pedro Bustamante 1211.

Perfil: Esta pequeña vivienda familiar no tiene valor histórico ni patrimonial. Sin embargo, para sus dueños está en un lugar clave: cerca del mar. Por eso, siempre rechazaron las ofertas para vender. La construcción de un edificio contiguo les sacó sol y los obligó a cambiar el parrillero de lugar.

Coronel Mora 602.

Perfil: En el corazón del tradicional barrio Punta Carretas, esta casa de unos 10 metros de frente quedó atrapada entre el parking para proveedores del Devoto y el propio supermercado. Hasta esta semana lucía carteles de que estaba a la venta.

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