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Así es la magia del agua

Stravaganza, del argentino Flavio Mendoza, es el espectáculo del verano. Domingo estuvo en el backstage y esto es lo que sucede.

Stravaganza es el espectáculo del verano. Foto: Ricardo Figueredo.
Gisela Bernal es una de las figuras del show desde hace seis años. Foto: R. Figueredo
Abigail Pereira fue la última en incorporarse al elenco. Foto: R. Figueredo.
Los artistas se maquillan solos antes de cada función. Foto: R. Figueredo
Darío y Pedro, dos de los acróbatas del show. Foto: R. Figueredo
Maxi de la Cruz, al frente del espectáculo. Foto: R. Figueredo
Gerardo, uno de los bailarines, lee mientras calienta. Foto: R. Figueredo
Los artistas calientan y estiran antes de la función. Foto: R. Figueredo
Claudia Fernández, otra de las figuras del elenco. Foto: R. Figueredo
Todo el elenco justo antes de empezar la función . Foto: R. Figueredo
La argentina Barby Franco se luce en el show. Foto: R. Figueredo
Gisela Bernal y uno del cuadros destacados de la obra. foto: R. Figueredo
Maxi de la Cruz está a cargo del humor. Foto: R. Figueredo
El show mezcla danza y acrobacia. Foto: R. Figueredo
El elenco se despide al final de la función. Foto: R. Figueredo

La fuerza del agua inunda tu alma". Todavía no hay fuerza ni agua. Son las 20:03 del domingo 14 de enero. El salón Montecarlo de Enjoy Punta del Este está vacío. "Dibuja en tu mente océanos, mares y vertientes". En la sala las luces están encendidas, totalmente encendidas. Sobre un escenario que fue montado exclusivamente para el espectáculo, una chica canta sola, mientras alguien la mira y le dice que sí, que así está bien. "La fuerza del viento se lleva tus miedos, renacen tus sueños". Las estrofas de la canción que canta resuenan en un salón inmenso, que dos horas después tendrá un cartel en la entrada con letras negras y grandes que dirá "función de hoy localidades agotadas".

Es que Stravaganza Water in Art, la pieza creada y dirigida por el bailarín y coreógrafo argentino Flavio Mendoza es, sin dudas, el espectáculo del verano. Y el público lo sabe. Desde que comenzó la temporada en Punta del Este, el 16 de diciembre, las funciones han sido a sala llena. Uruguayos pero también turistas argentinos, brasileños, chilenos, paraguayos y de todas partes, lo eligen como parte de sus vacaciones y el equipo de Stravaganza se los agradece dejando todo en cada función (de miércoles a lunes a las 21.30).

No resulta sencillo describir de qué se trata el espectáculo. Tampoco es fácil nombrarlo ni ponerlo en una categoría. Stravaganza es una experiencia en sí misma, eso sí. En una hora y veinte minutos sucede todo lo que puede suceder, y más. Más de 30 personas en escena bailan, cantan, gritan, sonríen, sufren, nadan y vuelan. Vuelan, no es una metáfora.

Stravaganza no es un musical, ni un espectáculo de revista, no hay vedettes que bajan escaleras, ni plumas, ni erotismo estridente. Este es un espectáculo intenso, una sucesión de cuadros que no dan respiro, un micro universo que sucede entre el agua, las acrobacias, la música y el aire. Pero, ¿qué hay detrás de este show?, ¿cómo se preparan los artistas?, ¿quiénes son? Domingo estuvo en el backstage del espectáculo y esto es lo que sucede.

"La vida es una elongación"

Es domingo. Afuera llueve. Es el primer domingo lluvioso del año. El movimiento en Punta del Este es, como siempre durante la primera quincena de enero, intenso. Hoy es más intenso aún: la lluvia hace que los turistas salgan a recorrer las calles esteñas para buscar un lugar donde refugiarse del agua. Sin embargo, el Enjoy y sus alrededores están tranquilos, como si allí todavía no hubiese llegado la tormenta.

Faltan más de dos horas para que comience la función. Las localidades para el domingo 14 están agotadas pero los artistas aún no lo saben. La sala Montecarlo todavía está vacía y algunos acróbatas y cantantes ensayan los últimos ajustes antes del show.

Al detrás de escena se llega luego de abrir una puerta (claro) y de recorrer un pasillo. Es un lugar amplio y alfombrado en donde hay unos camarines improvisados y hay espacio —mucho espacio— para que los artistas calienten y estiren antes de cada función. Hay, también, perchas y en ellas vestuario y accesorios que esperan colgando ordenados. Hay una camilla y una silla de ruedas, hay médicos, hay máquinas de coser, hilos de colores, agujas, maniquíes desnudos y otros vestidos como para salir a escena, hay maquillaje, hay mucho maquillaje y, como en todos los camarines, hay espejos.

Allí todavía todo está en calma. En uno de los camarines que hay en el lugar, Gisela Bernal y Abigail Pereira empiezan a maquillarse. Junto a Claudia Fernández, Maxi de la Cruz y la argentina Barby Franco, son las figuras que tiene esta versión "uruguaya" de Stravaganza.

Abigail fue la última en incorporarse al elenco. "Yo estaba en Miami, donde vivo hace seis años y Flavio me llamó para hacerme la propuesta de incorporarme al elenco. Tuve mucho menos tiempo que los otros compañeros para hacer todo lo que hago en el escenario, fue alrededor de un mes en el que tuve que ponerme las pilas y sacar mi parte más profesional para poder lograr lo que Flavio, Facundo Mazzei y Georgina Tirotta me indicaban y llegar bien al día del estreno".

Es un espectáculo exigente físicamente, ¿llegaste en el nivel que esperabas?

Bueno, la respuesta de la gente ha sido maravillosa, pero independientemente de eso, la respuesta de Flavio, de Facundo y de la gente que sabe también fue divina, o sea que sí, cumplí las expectativas del desafío que me habían propuesto.

Gisela, una de las figuras de la danza y el espectáculo argentino, en tanto, fue de las primeras bailarinas que formó parte de esta pieza, cuando se estrenó hace seis años en Carlos Paz. "El show fue evolucionando bastante desde lo técnico pero también desde lo artístico, fue creciendo desde muchos lugares, y mejorando mucho, porque obviamente, si estrenás una obra y la reponés varias veces, siempre tratás de ir superándote. Si bien fue un boom desde el primer momento, que fue espectacular nuestro estreno porque fue el récord máximo en la historia del teatro en Argentina, llegar a este punto de llevarlo a nivel internacional acá en Uruguay, es un mérito muy grande así que estoy muy contenta de ser parte de él", cuenta, mientras se repasa el delineado de los ojos. La bailarina dirá después que el espectáculo es muy exigente a nivel físico, que "toda la obra tiene cuadros muy arriesgados" pero que es muy satisfactorio hacerlos, a pesar del riesgo y a pesar del cansancio. Dirá, también, que en cada función se sigue emocionando tanto como la primera vez: "Antes de salir a escena tengo unos nervios, es algo que nunca se me fue en todos estos años, es una adrenalina única, es muy lindo. Además, cuando terminamos un cuadro que siempre hacemos con Flavio y que ahora estoy haciendo con otro compañero, siempre es una ovación general y se te pone como la piel de gallina, es un sentimiento muy lindo".

"Más de 30 artistas en escena", dice el spot promocional de la obra. Sin embargo, al equipo de Stravaganza lo forman entre 45 y 50 personas que se encargan de que toda la maquinaria compleja y meticulosa que es el espectáculo, funcione a la perfección. Sobre las 20.30 la calma del Enjoy empieza, de a poco, a quedar atrás. Maquillados o aún sin maquillar, los artistas comienzan a moverse, a ajustar detalles de vestuario, a calentar los músculos, a elongar. Pero también personas encargadas de vestuario, del catering, de la producción y de aspectos técnicos, empiezan a caminar de un lado a otro, como si algo importante estuviese a punto de suceder. Es que, aunque la temporada haya empezado a mediados de diciembre, aunque más de 15.000 espectadores hayan visto la puesta y aún queden unas cuántas funciones por hacer (irá hasta marzo), cada día es distinto. Y ellos lo saben.

Cada artista es, digamos, una historia en sí misma. Cada uno de las 30 personas que forma parte del elenco de Stravaganza tiene una trayectoria distinta y una anécdota que contar. Entre ellos, Pedro Caffaro y Darío Bishels — Pepo y Chaco, como le dicen sus compañeros—, están en uno de los camarines terminando de maquillarse antes de empezar el calentamiento. Los dos argentinos son acróbatas y hace varios años que trabajan junto a Flavio. Dicen que Flavio los hace cuidarse antes, durante y después de las funciones, que esa es la forma para que todo salga bien, dicen que aunque el espectáculo es muy exigente, la energía que se llevan en cada función es más fuerte. "Hay veces que no podés dormir por tanta adrenalina", comenta Damián. "Después de que termina la función tardás un ratito en volver a bajar, pero está bueno eso, a mí me gusta mucho", agrega Pedro.

Media hora después, el lugar empieza a tener vida propia. El suelo alfombrado se llena de cuerpos que se mueven y se estiran. Entre ellos, una Claudia Fernández que vuelve a los escenarios para bailar después de diez años, se suma a Gerardo, que hace abdominales mientras lee un libro, El oso, el tigre y el dragón. "Me gusta leer y cuando todo está tranquilo acá puedo hacerlo mientras caliento. Me ayuda a agilizar la cabeza, nada más", dice el artista.

Uno de los últimos en sumarse es Maxi de la Cruz, que está al frente del espectáculo en su versión uruguaya. "Es una responsabilidad importante, la verdad que sí, es un lugar que Flavio decidió darme y estoy muy contento y agradecido, pero además lo estoy compartiendo con el resto de los chicos y las chicas que hacen este espectáculo. Detrás de lo que ven en el escenario hay todo un equipo sosteniéndonos", cuenta el humorista. Maxi, que fue parte del elenco de Stravaganza durante cuatro años y se presentó en Carlos Paz y Buenos Aires, entre otros lugares de Argentina, es el encargado de sacarle una sonrisa a los espectadores.

—¿Es difícil hacer reír al público de Stravaganza?

Yo estoy como muy expuesto en este espectáculo, estoy ahí adelante solito hablándole a la gente y remándola con el humor para lograr que se rían. Y eso al principio te genera unos nervios tremendos, más allá de que hay cosas que ya sabía que funcionaban, este es un público distinto, aunque hay muchos argentinos y brasileños, entonces a medida que fui avanzando con el show acá tuve que ir adaptándolo para ver por dónde entrarle a la gente, para poner cosas locales. Pero uno sabe que no hay que desesperarse, hay que ir dándole de a poco a la gente para que pueda ir descubriendo todo lo que es el show.

Maxi dice que a veces se dedica a mirar al público, a observar sus reacciones. "Los mirás y algunos se asustan, se tapan la cara, porque los chicos hacen cosas de mucho riesgo. Igual, para hacer lo que hacen en el escenario entrenan como unas bestias todos los días, están todo el tiempo estirando, la vida es una elongación para ellos", se ríe.

A las 21 alguien grita que dieron sala y los artistas empiezan a cambiarse pero se siguen moviendo, nunca dejan de estirar. Unos minutos después, todos hacen una ronda y se agarran de las manos. Uno, dos tres, cuentan. "Mu-cha-mierd-da", dicen. Ahora sí, que comience la función.

Más allá de los límites

A los espectadores que están en la primera fila al ingresar se les entrega una capa para protegerse del agua que salpica desde la piscina del escenario. Las luces se apagan y Maxi aparece en escena para contarle al público que "este es un show de alto voltaje, no se lo pierdan, es electrizante". A continuación en una pantalla aparece la figura de Flavio Mendoza, como adelantando lo que será todo el espectáculo. A partir de entonces empiezan a sucederse uno tras otro más de diez cuadros distintos y cerrados en sí mismos. Cada uno cuenta una historia diferente usando diferentes lenguajes: la acrobacia (en el agua y en el aire) la danza en varios géneros, el canto, la actuación y la música.

La puesta en escena se divide en seis bloques que a su vez se dividen en varios números. Los números suceden en un escenario que se triplica, o incluso, cuadruplica. Uno es la piscina, el otro está sobre la piscina y se eleva para algunos cuadros, y, además, a ambos lados hay otros dos en los que también se montan partes del show.

En la apertura participa todo el elenco. Allí, a su vez, las figuras van apareciendo de a una. Así sucede en toda la obra: Gisela Bernal, Claudia Fernández, Abigail Pereira y Barby Franco se adueñan del escenario y destacan en sus cuadros. También, por supuesto, están presentes en el final. Como siempre, —o casi siempre— sucede con las estrellas de la pantalla, verlas en vivo resulta impactante e incluso por momentos avasallante. Ellas saben que el público quiere verlas y pisan fuerte las tablas, como entregándose al aplauso, como diciendo "acá estamos".

El espectáculo se sucede entre números de tango, de danza afro, de hip hop, de flamenco, entre danzas acuáticas, acrobacias aéreas, una cantante en vivo y un tributo a Soda Stereo. Además, entre cuadro y cuadro Maxi de la Cruz se presenta con monólogos que van desde imitaciones a Flavio hasta interacciones con la pantalla. El público aplaude prácticamente todos los cuadros. Al final, toda la sala está de pie.

Así como no resulta sencillo describir a Stravaganza en su totalidad, tampoco lo es encontrar las palabras adecuadas para hablar de cada uno de los números; es mucho lo que los ojos tienen para ver en una hora veinte. Aunque lo cierto es que tampoco hace falta describirlos. Basta con decir que la magia del agua sí existe.

El creador de un show a su medida
Flavio Mendoza, creador y director de Stravaganza

El bailarín y coreógrafo argentino Flavio Mendoza es el creador y director de todo el show. Esta temporada se encuentra en Carlos Paz protagonizando Mahatma, alma grande, una obra que tiene su sello, y al igual que Stravaganza combina danza, acrobacias, humor y música. Sin embargo, durante algunos lunes de enero, el bailarín está en Punta del Este para ser la cabeza de su espectáculo.

Una idea que se sabe reinventar.

Era 2012 cuando Flavio Mendoza estrenó Stravaganza Water in Art en Carlos Paz. En ese entonces fue el éxito de la temporada en Argentina, con más de 165.000 espectadores. Luego, el coreógrafo decidió llevar el espectáculo a la emblemática Avenida Corrientes, de Buenos Aires. En ese momento tenía como figuras a Cinthia Fernández, Gisela Bernal, Noelia Pompa y, claro, al propio Flavio.

Un año después, en 2013, el coreógrafo estrena una nueva versión del espectáculo: Stravaganza Estados del tiempo, esta vez con Federico Molinari, Belén Pouchan y Adabel Guerrero como protagonistas. El espectáculo también incluía piletas y la fusión de varias disciplinas y se presentó en Buenos Aires y Carlos Paz.

En 2015, el argentino volvió a apostar y creó Stravaganza Tango, y sumó a la figura del actor Nicolás Vázquez. A cada uno de los espectáculos, el bailarín los fue reinventando, apostando a más y sumándole figuras (como Facundo Mazzei, Nacha Guevara, Fernando Dente, Eleonora Cassano o Felipe Colombo).

Las cinco estrellas del espectáculo: de las dos orillas

Claudia Fernández: hacía diez años que no se subía a un escenario a bailar. La última vez fue para celebrar el centenario del teatro Maipo, en Buenos Aires. En es Stravaganza muestra toda su destreza en un número acrobático.

Abigail Pereira: vive en Miami hace seis años. Flavio Mendoza la llamó para hacer el espectáculo Taboo, pero finalmente se incorporó al elenco de Stravaganza. La uruguaya se luce en un cuadro de flamenco y otro de hip hop.

Maxi de la Cruz: hizo Stravaganza por cuatro años, en Buenos Aires y Carlos Paz. Es el elegido por Flavio para estar al frente del espectáculo en Punta del Este. Además, es el encargado de todos los cuadros de humor.

Gisela Bernal: estuvo en el estreno de Stravaganza Water in Art en 2012 y desde entonces ha sido parte del show. Es protagonista de uno de los cuadros más ovacionados del espectáculo, que consiste en acrobacias acuáticas y aéreas.

Barby Franco: se hizo conocida como una de las azafatas de Guido Kazcka en A todo o nada y luego estuvo en el programa de Marcelo Tinelli. Es una de las figuras del momento y protagoniza varios números, entre ellos el hip hop.

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