abuelos en el cine

Con arrugas y vitalidad

Se acerca el Día del Abuelo y eso nos llevó a revisar varias películas de cine en las que los personajes más veteranos contribuyen con sus acciones y experiencia al impulso y el desarrollo de la trama.

abuelos y abuelas
Gene Hackman, Marlon Brando, Gunn Wallgren y Hume Cronyn-Jessica Tandy

Amenudo quedan relegados a papeles secundarios, pero de vez en cuando asoman en la gran pantalla como los impulsores de la acción, como los hacedores de sus propios destinos, por más que anden cerca del encuentro con la implacable Parca. El cine, al menos el de Hollywood, casi siempre se concentró en la lozanía y el arrojo juvenil. De hecho, un estudio realizado hace tres años por la Universidad del Sur de California analizó las cien películas principales de 2015 y comprobó que en ellas había más de 4.000 personajes parlantes. De esos personajes, solo aproximadamente 11% estaban identificados como mayores de 60 años. No solo eso. El estudio también halló que más de la mitad de las veces, ese tipo de personajes era útil para bromas a expensas de su edad y además muy rara vez eran representados interactuando con tecnología moderna o gadgets.

Ese tipo de retratos empieza a ser cada vez menos coherente con la realidad. Los abuelos y abuelas están cada vez más interiorizados respecto a los vaivenes de la vida actual. El mismo año que se publicó el estudio de la Universidad de California del Sur, un artículo publicado en el medio británico The Telegraph recopilaba una serie de resultados de otras investigaciones, que arrojaban que casi 40% de los adultos mayores usaban regularmente YouTube, y un 54% de ellos eran usuarios activos de Facebook.

Con todo, hubo y hay un puñado de películas de la Meca del Cine que se han ganado un lugar destacado en el rubro de los retratos de adultos mayores y abuelos. Una de las que más se ha fijado en la memoria de quienes hoy ya están empezando a vislumbrar su propia "abuelidad", es Cocoon de 1985 (ver recuadro) Ahí, los protagonistas recobran la fuerza de la juventud sin perder la supuesta sabiduría que viene con los años vividos. Fue la primera película realmente resonante de un por entonces joven Ron Howard, que hoy también es abuelo y uno de los directores más importantes de la industria cinematográfica estadounidense.

Otra película en la que hay un retrato matizado del abuelo es la pequeña joya de Wes Anderson de 2001: Los excéntricos Tenenbaum. Ahí, el ahora retirado Gene Hackman (a quien se lo extraña bastante, dicho sea de paso) da vida a un abuelo pícaro y vigoroso, que saca a sus nietos a pasear y los introduce al mundo de las travesuras y felonías, como robar artículos de una tienda o subirse a un camión de basura a escondidas y así ahorrarse un boleto de ómnibus o metro, todo en una secuencia musicalizada por la canción Me and Julio Down By The Schoolyard, del genial Paul Simon. 

Pero los abuelos no solo pueden ser pícaros. Muy a menudo se encargan de los nietos cuando sus propios hijos tienen que trabajar. Y nada como un abuelo para leerle a los nietos cuentos fantásticos e imaginativos. Como si fueran la voz histórica, los abuelas le dan a esos cuentos una faceta didáctica y, de paso, permiten una mirada hacia mundos e historias sobrenaturales o fabulosos. Es lo que hace Peter Falk como el abuelo del niño enfermo (Fred Savage) en la película The Princess Bride de 1987, una de las pocas películas de Rob Reiner que no tuvo estreno cinematográfico en Uruguay. Falk, con un acento algo "ñery" y a través de un cuento narrado en varias partes, le abre la puerta a su nieto hacia un lugar lleno de héroes, honor, hazañas y amor, en una película que fue ideal para ver durante la niñez.

Llegar a ser abuelo enternece casi a cualquiera. Incluso el temido Vito Andolini —que cuando llega a Estados Unidos desde Sicilia en El Padrino II (1974) y es rebautizado como Corleone— se convierte en un hombre mucho más reflexivo y sereno cuando su nieto anda cerca. Y es jugando con su nieto que el "capo di tutti capi" se encuentra con la muerte, entre los tomates que cultiva en su huerta.

Un retrato de la condición de abuela reciente que no es del todo halagador es el de la película animada Coco, donde el personaje ni siquiera tiene nombre propio (se la conoce, simplemente, como "Abuelita") y que básicamente es usado como pretexto para un momento de reconciliación con un aspecto de la historia

En el cine de otras latitudes, los abuelos también han tenido su cuota de destaque. La actriz sueca Gunn Wållgren interpretó uno de los personajes secundarios pero aún así importantes en el gran fresco familiar de Ingmar Bergman Fanny y Alexander (1982). Ahí, Wållgren daba vida a la abuela y matriarca Helena Ekdahl, quien preside desde el bajo perfil y la sutileza la casa de los Ekdahl, en donde se dan lugar múltiples cruces, encuentros y desencuentros entre los integrantes del clan.

En el cine español, en tanto, hay varios abuelos memorables. Uno de ellos es el interpretado por el gran histrión Fernando Fernán Gómez, justamente en El abuelo (1998) dirigida por José Luis Garci. En YouTube se puede ver un pedacito del film en el cual Fernán Gómez les canta las 40 a un grupo de pusilánimes.

Es probable, a la luz de la cada vez mayor cantidad de gente de tercera edad, que los retratos de abuelos y abuelas empiecen a tener mayores complejidades y profundidades, más allá de algunos ya memorables personajes que han agraciado la pantalla grande con sus arrugas y voces quebradas.

Aventurero y con nieto postizo

Carl Fredricksen en el film Up (2009) nunca pudo ser abuelo, porque nunca pudo ser padre. Pero cuando muere su esposa, emprende un viaje en globo de aire que lo llevará a las alturas del cielo y a las profundidades de las relaciones, en particular las que establece con un niño scout y dos mascotas: una extraña criatura que no figura en ningún registro de fauna y un perro que habla.

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