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Cómo se aprende a gritar los goles en ruso

El Mundial de Fútbol despertó el interés por la cultura rusa y cada vez hay más interesados en aprender la lengua. Para otros significa una vuelta a las raíces, saber su historia y costumbres.

Mercedes Martínez le da la bienvenida a sus alumnos de ruso.
Mercedes Martínez le da la bienvenida a sus alumnos de ruso. Foto: Francisco Flores. 

Abre la carpeta sobre la mesa de trabajo. Busca una lapicera en su cartera y por último coloca la muñeca sobre la mesa, la abre y extrae otra y luego otra y otra, en total son cinco. No hay un número determinado para la cantidad de Matrioshkas, la única regla es que sea un número impar. Cuando ve la sonrisa de sus alumnos explica: "El nombre correcto es Matrioshka, sospecho que Mamushka es un invento rioplatense", apunta Mercedes Martínez.

Mercedes es uruguaya pero vivió y estudió en Moscú durante cinco años. Se graduó en filología rusa y en pedagogía del idioma. Cree fervientemente en la oración que escribe con un marcador rojo en la pizarra: "Amamos el idioma ruso".

Comenzó estos días a impartir un curso de ruso en uno de los salones de Escaramuza Libros y Café. Hay una media docena de inscriptos, todas mujeres y algunas de ellas con ascendencia eslava, motor principal de su interés en el idioma. Lo cierto es que para muchos desde fines del año pasado el gusto por Rusia se despertó súbitamente cuando la Celeste clasificó directo, un jalón histórico que llenó de alegría a muchos uruguayos. Pero para las alumnas de Mercedes el interés es bastante más amplio y tiene que ver con la cultura y las costumbres del gigante euroasiático. "Una de las alumnas me comentó su interés en leer a Chéjov en el idioma original, y yo le aseguré que es una experiencia exquisita", apunta la profesora de ruso.

Mercedes se jacta de tener un alto nivel de ruso, le costó mucho adquirirlo y ahora puede hablarlo con fluidez. Como muchos uruguayos debió salir del país durante la dictadura. Vivió unos años en Suecia con su familia, mientras se postulaba para varias becas de estudio. En 1979 la llamaron de Moscú, la habían aceptado para estudiar en la capital rusa y así lo hizo hasta 1985.

"Por entonces yo tenía una visión romántica de la revolución y de la vida en el socialismo, pero esa visión fue cambiando cuando empecé a tratar con el ruso común, con mis compañeros de universidad. En el ambiente universitario conviví con todo tipo de personas", recuerda.

Pronto la experiencia soviética empezó a mostrarse tal cual era. Lo primero que le llamó la atención era la omnipresente burocracia que parecía tener que ver con absolutamente todos los aspectos de la vida. "No vi pobreza, no veías gente en las calles, prácticamente", asegura.

Lo cierto es que la vida académica le resultó totalmente absorbente.

"Las clases eran muy exigentes, había que estudiar mucho porque el nivel era muy alto. Pero llegué a hablar ruso prácticamente sin acento, a veces me preguntaban si yo era ucraniana porque me notaban algo que no encajaba del todo, pero nunca sospechaban que yo era sudamericana", dice Mercedes.

La primera barrera que tiene que atravesar un hispanohablante es el alfabeto. El ruso es una variante del cirílico, raíz que comparten los idiomas eslavos, y su alfabeto está compuesto por 33 letras. Tiene menor cantidad de vocales que de consonantes, algunas vocales son intermedias entre otras, otras tienen una pronunciación dura o blanda según sea su posición.

"El idioma expresa la psicología de un pueblo", apunta Mercedes. Y pone como ejemplo la palabra tristeza que en ruso tiene una fonética parecida a "grost", pero que tiene una connotación mucho más intensa que la que solemos darle en castellano. Un idioma lleno de complejidades, arraigado en una historia también plagada de ellas. Pero no todos pretenden conocer los secretos del idioma, algunos aspiran tan solo a comunicarse de manera aceptable o aún básica.

Mirando al Mundial.

La Academia Montevideo tiene un curso de un año con distintos niveles de complejidad. Pero también ideó una capacitación intensiva para aquellas personas que quieren viajar por el Mundial de Fútbol.

Ekaterimburgo Arena, el primer estadio en el que jugará Uruguay.
Ekaterimburgo Arena, el primer estadio en el que jugará Uruguay.

"Nosotros solemos tener, además de los cursos normales de marzo a diciembre, lo que llamamos cursos de verano. Este año se atrasó un poco pero vamos a comenzarlo el 14 de marzo y llegará hasta el 8 de junio", explica Maira Pírez, coordinadora académica del instituto.

"Lo que se pretende es dar las herramientas básicas, aunque sabemos que no es lo ideal para tener un manejo adecuado del idioma. Lo ideal sería contar con setenta u ochenta horas de curso", señala la docente.

Ya son muchos los interesados en el curso intensivo que comienza en pocos días y se extenderá hasta una semana antes del Mundial, casi con un pie en la escalerilla para quienes vayan a viajar.

"La profesora que imparte este módulo intensivo, además de haber sido alumna nuestra, estudió en Rusia y tiene experiencia en cursos para gente que viaja", comenta Pírez.

Los otros cursos de ruso, tanto el de mayor extensión como el intensivo, comenzaron en 2016. Durante el año y meses que siguió a su implementación los docentes de la academia vieron cómo se incrementaba el público. "Hay muchas personas con interés por idiomas y culturas nuevas, nos pasa algo parecido con el japonés", apunta Pírez.

Para algunos el interés por el idioma es bien concreto, de orden funcional. Es el caso del periodista Rodrigo Romano que viaja a Moscú para relatar los partidos de la Celeste. Por su cuenta Romano comenzó a aprender el idioma, al principio se anotó en un instituto con la intención de hacer un intensivo, pero no le ofrecía el nivel y, sobre todo, los tiempos que necesitaba manejar.

"Siempre tuve facilidad para los idiomas, desde chico, así que no tuve ningún problema en empezar a aprender a través de tutoriales", dice Romano a Domingo.

Ya había tenido un primer encuentro con el complejo alfabeto ruso cuando le tocó relatar partidos de la liga eslava y tenía que familiarizarse con los nombres de los jugadores que, por supuesto, estaban en nóminas escritas en ruso.

La posibilidad del viaje durante el mes que dura la copa le planteó nuevos desafíos. "Yo creo que es muy necesario el aprendizaje porque vamos a ciudades alejadas de Moscú donde el inglés directamente no existe. Por ejemplo, el primer partido que jugamos con Egipto en es la ciudad de Ekaterinburgo, que lleva el nombre de la esposa del Zar de Rusia. Por lo que he sabido es una ciudad preciosa, pero tiene esta dificultad del manejo exclusivo del idioma ruso", explica.

Sucede que, a diferencia de la mayoría de las ciudades europeas donde el inglés es lingua franca, en Rusia eso no ocurre. Esto pasa a medida que el viajero se aleja de Moscú, más cosmopolita donde el francés y el inglés no son idiomas extraños. Y precisamente la selección uruguaya deberá jugar en tres ciudades distantes de Moscú: Ekaterinburgo, Rostov y Samara, donde enfrentará al local.

"La primera gran dificultad con la que te encontrás es con el alfabeto, el cirílico, que es completamente distinto al nuestro. Tiene letras que directamente no existen en el nuestro, como una M invertida, o la F que se escribe como una O con una raya al medio, o una E que es como un 3 invertido", ilustra Romano.

El periodista aspira a contar, además, con el apoyo de la embajada rusa a la que pedirá asesoramiento para moverse con la mayor autonomía.

Muchos uruguayos empiezan a abrir la Matrioshka y a descubrir una a una las figuras de una cultura de varias centurias, una estepa gigantesca y engañosamente uniforme. Desde Rusia con amor Celeste.

El itinerario de la Celeste en el mundial

Edinson Cavani, uno de los gladiadores para la lucha en arenas rusas.
Edinson Cavani, uno de los gladiadores para la lucha en arenas rusas.

Ekaterimburgo Arena será el primer estadio en el que le tocará jugar a la selección de Uruguay, contra Egipto el 15 de junio. Es el estadio más raro de los escenarios en los que se disputará la copa debido a su original diseño. Ekaterimburgo es la cuarta ciudad más poblada de Rusia. Allí fue fusilado el zar Nicolás y su familia tras la revolución bolchevique.

En la ciudad de Rostov será el segundo partido que disputará Uruguay, en este caso contra la selección de Arabia Saudita. El Rostov Arena está ubicado en la ribera del río Don y tiene un aforo de 45.000 espectadores. Se destaca el entorno natural del estadio de moderno diseño.

Samara será la ciudad donde Uruguay completará su serie enfrentando al dueño de casa, la selección de Rusia. Ubicada entre los ríos Volga y Samara, fue la segunda capital durante la era soviética. Es además famosa por ser sede de la industria aeroespacial rusa. El Samara Arena cuenta con una capacidad de 45.000 personas.

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