NOMBRES

Amy Lee, la voz del rock cuando arrancó el siglo

La cantante y compositora de la banda Evanescence, Amy Lee,vuelve al ruedo con un nuevo álbum en estos días: The Bitter Truth.

Evanescence
Evanescence con Amy Lee en el centro.

Cuando el siglo pasado terminaba, en el rock surgía el “nü metal”, un estilo que abrevaba de varias fuentes: el heavy metal, el rock industrial y el rap más filoso. Bandas como Linkin Park, Limp Bizkit, Deftones o Rage Against The Machine (salvando todas las posibles distancias entre ellas) eran amas y señoras del rock en inglés. En ese contexto surgió Evanescence, una banda encabezada por la cantante y compositora Amy Lee.

El primer disco, Fallen, es de 2003 y su tapa tiene en un cerrado primer plano al rostro de Lee, con el pelo a lo emo y los ojos marcados por un delineador.

tapa disco Fallen
Fallen, el primer disco.

La foto de Lee está jugada a los contrastes, tal como la música del grupo: un rock duro y denso, empapado en el sonido distorsionado de la guitarra y en el cual la potente —y a la vez etérea— voz de Lee sobrevolaba como la de una sirena. La combinación conquistó a millones, que compraron el primer disco gracias a hits como Bring Me To Life, Going Under y My Immortal, y catapultó a la banda hacia la fama.

Obviamente, gran parte del atractivo de Evanescence es la propia Lee, una morocha de mirada intensa y azulada. El carisma y la centralidad de Lee en la banda es tal que hasta el a veces muy estrafalario baterista Will Hunt es eclipsado.

Lee nació hace 39 años en el estado de California y desde chica desarrolló el amor por la música. Su padre era conductor de un programa de radio musical y ella recordó en una nota del año pasado que siempre había canciones sonando en su casa. “Mi padre siempre traía música nueva y a veces yo iba a verlo a la radio donde ponía discos en un gran sistema de sonido que él tenía y bailaba”.

La familia se mudó más de una vez y finalmente se asentó en la ciudad desde la cual salieron entre otros Bill y Hillary Clinton, o Little Rock (un nombre bastante “Stephen King”).

Según la leyenda, el guitarrista Ben Moody escuchó a Lee hacer una versión de una canción de Meat Loaf y se acercó para proponerle tocar juntos. Ambos reclutaron a otros músicos y ya como Evanescence grabaron varios temas que vendían en sus conciertos como agrupación independiente. Esas primeras grabaciones (tres EP y un álbum llamado Origin) son muy apreciadas por los seguidores del grupo, aunque a Lee no le gustan mucho. “Son como el diario íntimo de alguien muy joven que me da algo de vergüenza mostrar, pero que me lo recuerdan todo el tiempo”, dijo el año pasado.

Un gran sello, Epic, los fichó y ellos sacaron Fallen. MTV todavía era un canal importante para la música y el rock alternativo había ocupado el espacio más grande del género tras la retirada del grunge luego de la muerte de Kurt Cobain (Nirvana). Evanescence chocó de frente contra el éxito comercial y artístico. Ahora, cuando Lee recuerda esos años dice que toda la repercusión le llegó tal vez demasiado rápido.

En un video en el cual ella cuenta sobre cómo fueron esos años, la cantante rememora que varios hechos le quitaron algo del disfrute que podría haber sentido. “Uno quiere llegar ahí, al éxito y la fama, con toda el alma. Cuando llegué, cuando me vi en un video en MTV o me escuché en la radio, no lo podía creer. Al mismo tiempo, es mucho lo que ocurre. Mi hermano estaba enfermo y yo nunca estaba en casa. Teníamos problemas en la banda y teníamos que hacer como que todo estaba bien. Además, yo estaba en contra de la idea de tener una voz masculina en nuestras canciones. Eso fue una idea del sello que quería meter algo más ‘familiar’ en nuestra música, para que llegara a más gente”.

Lee se enojó tanto que dio el portazo y se fue de nuevo a su casa. Finalmente recapacitó y volvió a Los Angeles (ciudad a la que se había mudado junto al resto de los músicos) y accedió a grabar el tema Bring Me To Life con la voz del cantante de la banda 12 Stones Paul McCoy como invitado.

Es relativamente común que músicos de rock anglosajones se quejen por lo que sus sellos discográficos les quieren imponer o sugerir, pero dado el éxito del primer simple de Evanescence es razonable pensar que, después de todo, algo de razón había en la idea que Lee rechazó en una primera instancia. Es que ella siempre pareció tener un carácter fuerte y ganas de “no pertenecer” a lo más aceptado y convencional. “Desde muy joven, supe que no quería ser cool. Quería ser rara. Que me vieras e hicieras una mueca”.

Los ánimos de Lee se calmaron cuando finalmente Epic publicó Going Under como el segundo sencillo del álbum. Esa era la canción que ella quería que se conociera primero, no Bring Me To Life. Sin una voz masculina pero con mucho éxito comercial, la repercusión de la canción hizo que Lee se sintiera un poco más a gusto con el momento de la banda que encabezaba.

De todas maneras, viéndolo en retrospectiva la suerte del grupo estaba echada. Luego de esa explosión en popularidad y ventas, la banda se embarcó en una gira y ahí se acentuaron las diferencias internas: Lee quería hacer algo diferente, único (“Todos mis ídolos musicales, sean Nirvana o Björk, tenían un estilo que no se parecía a nada”), mientras el guitarrista y co-compositor de canciones Ben Moody tenía una sensibilidad más pop y conciliadora con lo que él pensaba que el público podría llegar a querer. Entre la permanencia de la cantante y el guitarrista, la elección no fue complicada: chau Moody.

Tres años después de Fallen salió el segundo álbum, The Open Door, pero ya no quedaba mucho del ímpetu interno que había impulsado a Lee y a los demás en sus primeras épocas. Fue el canto del cisne para la primera etapa de la banda.

Por su cuenta, Lee probó siendo compositora de bandas sonoras para películas y no le fue nada mal. Compuso la música incidental para varios largometrajes, sola o junto a otros, como por ejemplo War Story (2014), protagonizada por Ben Kingsley y Catherine Keener. Pero de tanto en tanto, en entrevistas, dejaba entrever un posible regreso de la banda que en su momento había comandado. Hasta que en 2015 y en Japón, el grupo regresó a los escenarios. Los músicos no tenían canciones nuevas, pero los hits de antaño alcanzaron para volver a despertar el interés de los seguidores de siempre y también de fans más jóvenes.

El grupo publicó un disco de versiones orquestales, Synthesis, para sostener el renovado interés antes de volver con canciones nuevas. The Bitter Truth salió el pasado 26 de marzo. “Para mí, tiene mucho sentido que salga un nuevo disco de Evanescence en estos días, que son el fin de los tiempos”, dijo (suponemos que irónicamente). El grupo ya adelantó más de una canción nueva en su canal de YouTube, y la voz de Lee sigue ahí, intacta.

La politización de Lee

Para la campaña presidencial del año pasado en Estados Unidos, en la cual resultó ganador Joe Biden, Lee autorizó el uso de varias de las canciones de Evanescence para incentivar que la gente tramitara el registro para poder votar. Los cuatro años de Trump como presidente hicieron enojar a Lee. “Me cansé de tantas mentiras, me sentí muy frustrada. No puede haber dos verdades. Tiene que haber una sola”, le dijo a la publicación Consequence Of Sound. En particular, Lee cedió una canción de cosecha reciente -llamada Use Your Voice- para intentar generar conciencia sobre la importancia de votar, pero sobre todo como una declaración feminista. Inspirada en el caso de una mujer abusada sexualmente, la canción pretende ser una fuente de empoderamiento para que aquellas mujeres que hayan sido discriminadas o abusadas no se callen. “No quise ser demasiado explícita y política, pero estoy orgullosa de haber contribuido a que hubiese un cambio. Y tienen que haber más”, sostuvo sobre uno de sus aportes al debate político en su país. Aunque tampoco piensa que todo está bien. “Algo ha cambiado. Cuando era más joven, había mucho menos mujeres en el rock. No es que haya muchas ahora tampoco, pero la mente de mucha gente está más abierta ahora”.

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