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Abuelos siglo XXI

| Los nonos de hoy consienten, malcrían y acompañan. Y algunos les permiten relatar fútbol, firman libros a los compañeros de clase y hasta dan consejos sobre cómo tocar rock and roll.

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Siempre habrá abuelos, esos que pasado mañana celebran su día, que canten canciones, que cuenten cuentos, que cocinen delicias y que cumplan con su deber más sagrado: consentir a los nietos. Y siempre habrá chicos que disfruten de estas situaciones y de otras, como pedirles que vayan a cantar a la escuela, que los dejen relatar en el estadio o, cosas que están empezando a verse con el tiempo, que los enseñen a colgarse una guitarra eléctrica.

"Al principio les enseñaba a tocar la guitarra, afinarla, agarrarla, qué significa cada cuerda, cada traste". Jorge Abuchalja (67), hoy presidente de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) y del consejo de administración de la Universidad de la Empresa, hace 40 años era violero y voz de Los Delfines, banda fundacional del rock nacional. Agustín y Martín, sus dos nietos mayores -tiene cinco, de entre dos y 15 años- , ya tienen un grupo, Action 4 All. "Y cuando tienen oportunidad, seguro tocan algo de Los Delfines".

Tener un abuelo que no huya despavorido con Iron Maiden, Nirvana o AC/DC al mango aún no está en el imaginario de la mayoría de los adolescentes. "Me gustan, aunque tienen un componente más rítmico y fuerte que melódico y armónico", acota. Y haber tenido un abuelo que supo ser un ídolo juvenil supera en mucho, a la hora del encuentro familiar, toda inquietud por los almuerzos de ADM. "Quieren saber cómo eran los shows, cómo se comportaba el público y también si teníamos `arrastre` con las chicas. Me preguntan de todo, y les cuento las anécdotas que son `contables`...".

Abuelo desde sus 39 años, y con una "cosecha" hoy de siete nietos de entre tres y 17, Roy Berocay (57) también tiene una veta rockera considerable: tocó en El Conde de Saint Germaine, en La Conjura y ahora forma parte de Ruperto Rocanrol, destinado al público infantil y basado en su personaje literario más conocido. "Es raro que un chico diga `voy a ver a la banda de mi abuelo`, pero uno es lo que es", afirma. Sus hijos lo han acompañado en sus proyectos musicales; algunos nietos también prometen: Maia (17) canta, Mateo (17) toca la guitarra y Rodrigo (13), la batería.

Pero su faceta más conocida -así lo reconoce- es la de escritor. Y sus lectores tienen la edad de sus nietos. "Ha pasado que si algún amiguito de mis nietos sabe que voy a visitarlos, vayan a la casa con un libro mío para que los firme. Lo mismo pasa en un cumpleaños. Creo que a ellos les enorgullece... aunque a veces pueda resultarles medio pesado".

IAIA ACTRÍZ. Hace siete años que Mary da Cunha (70) es parte del elenco de Rescatate; la misma edad tiene su única nieta, Marcia. Ella, que nunca había visto actuar a la abuela, debutó como público en el teatro "para grandes" justo en esa obra, que tiene momentos muy fuertes y saltos temporales que la hacen muy difícil para un niño. "Le expliqué de qué se trataba, la puse al tanto de algunas cosas... ¡y la adoró! ¡Ya la vio tres veces!". También quiso ir a ver a la "Iaia" en De repente en el verano, tampoco recomendable para chicos, como todo Tennessee Williams. "¡Y quedó fascinada! El otro día la llevé a ver dos obras para niños, también en ese teatro, y quería quedarse para verla de nuevo".

Mary se considera distinta en su especie. "Yo no soy como esas abuelazas, ¡si ni cocino! Lo único que cada tanto le hago son unos tallarines que le encantan, y siempre me termina rezongando la madre (Julieta Denevi, también actriz). Hace colegio tiempo completo, así que no la veo muy seguido. Eso sí: la llevo a ver todo el teatro que puedo. Ya va a entender que las abuelas estamos para malcriarlas". Si bien asegura que su nieta ya sabe proyectar la voz, no aventura que siga los pasos de su madre y sus abuelos (el exmarido de Mary es el director teatral Jorge Denevi).

Marcia también ha visto viejas filmaciones de su abuela durante sus años televisivos: Telecataplum, en los `80. "No lo puede creer, yo estaba joven, hermosa (se ríe), cantaba... `Ay, Iaia, esa no parecés vos`, siempre me dice".

TANGOS Y GOLES. Olga Delgrossi (79) es "la Dama del Tango" de Uruguay. Pero siempre se hizo un tiempo para sus nietos Carlos (28), Juan Ignacio (27) y Lucía (15). "Yo siempre fui familiera, de cuidarlos. Era `la abuela que canta`, ¡incluso iba a cantar a la escuela, a pedido de ellos! Cuando eran chicos me pedían `pájaro baubau`, ¡que en realidad era `pájaro bagual! (del tango Chingolito). Ellos se emocionaban y me la pedían de nuevo". Definitivamente, se alista dentro de las abuelas "clásicas", de esas que consienten. "Límites que le pongan los padres", se ataja.

También el periodista deportivo Ricardo Piñeyrúa (59) se incluye en esa misma lista. Eso sí: a los varones, muy futboleros, los ha llevado a la cabina de transmisión de radio El Espectador en el Centenario. "En un partido de los torneos de verano, los dejamos relatar la definición por penales ¡al aire!". El contacto es permanente: con los cuatro -Ignacio (11), Matías y Leandro (8, mellizos) y Julia (7)- almuerza una vez a la semana, suele llevarlos a la escuela o al club y organiza viajes con ellos: el próximo destino proyectado es Temaikèn, un zoo al estilo bioparque en Buenos Aires. "No sé si soy moderno o tradicional, pero sí trato de cumplir con un rol que se ha perdido, y que consiste en ser el transmisor de la historia oral de la familia, de la construcción de la sociedad. Tal vez soy un abuelo de esos pesados que cuentan historias, pero que al mismo tiempo asientan la personalidad del niño contándole de dónde viene".

Tal vez por su ADN rockero, Berocay y Abuchalja, por separado, dicen no encajar en el arquetipo. "La `abuelitud` ha cambiado. Mi abuelo materno, con quien tuve una relación muy especial, era jubilado y estaba todo el día en casa. Hoy uno es abuelo y está en plena actividad", dice el creador del Sapo Ruperto. "El mundo cambia y nosotros también", afirma el presidente de ADM, y agrega: "Quizá siga existiendo el abuelo de bufanda y bastón, sentado frente a la estufa, leyendo Caperucita Roja. Pero a diferencia de décadas pasadas, los actuales hacemos gimnasia, tenemos relaciones sociales, actividades laborales, nuevos proyectos de vida.... y tenemos una relación con nuestros hijos y nietos, de mucho respeto sí, pero con gran amor, comprensión y participación en sus actividades, así como ellos de las nuestras". Eso sí, más modernos o más tradicionales, con más o menos tiempo, cuando pueden hacerlo todos cumplen con su deber más sagrado.

Nico Fattoruso, ¿el futuro tecladista de un tal Hugo?

"No sé... es probable que comenten que soy músico de profesión. No creo que me rotulen de rockero que, además, nunca fui. Soy de la `canción`". Así, por email -a causa de vivir entre giras y preparativos de giras- respondió Hugo Fattoruso (69) sobre si sus nietos le comentan a su amigos acerca de quién es su prestigioso abuelo.

Fattoruso es uno de los músicos uruguayos más reconocidos en el mundo. Su currículum musical incluye a Los Shakers (lo que lo transforma en un "padre" del rock nacional), Opa, Los Pusilánimes, Rey Tambor y ahora Dos Orientales; además de colaboraciones con Ruben Rada, Jaime Roos, Hiram Bullock, Hermeto Pascoal, Chico Buarque o Milton Nascimento. Su legajo de abuelo está compuesto por Luana (12), Max (12), Nicolás (7), Santiago (3) y Mia (abajo con él en la foto, ahora de 3 años).

Luana, la mayor, que comenzó a estudiar música con él, puede jactarse de que tiene como profesor a uno de los tecladistas más reconocidos del mundo, quien asegura ser un abuelo "habitual". Ella y Mia, la más pequeña, regresaron de vivir en el exterior junto con su padre, Francisco Fattoruso, hijo de Hugo y excelente bajista. Max, Nicolás y Santiago siguen viviendo afuera. "Nico es un excelente estudiante", dice el abuelo. "Se entiende con el piano y tiene muy buenas condiciones. Estudia hace tres años y lo toca muy bien. Si estuviéramos en la misma ciudad, seguro que era tecladista de mi banda".

RICARDO PIÑEYRÚA

Abuelo consentidor, aun así no puede con su genio docente. "Con mis hijos capaz que era más estricto. Pero si los tengo que retar los reto. De mi época de educador -soy profesor de educación física- aprendí que los límites son lo mejor que puede aprender un niño para crecer con seguridad".

JORGE ABULCHALJA

Agustín (15) y Martín (13) ya tienen su banda. "Les digo de tocar bajito, de sentir todos los instrumentos y que ninguno termine tapando a otro. Que la guitarra base, el bajo y la batería, se compenetren para sacar un solo sonido". Tal vez en un futuro, Sophia (10), Valentina (7) y Mathias (2) se sumen.

OLGA DELGROSSI

La nieta menor, Lucía, una vez debió llevar a su colegio a "un abuelo que haga algo". Llamó a Olga y le pidió que cantara tangos. En un instituto céntrico, a capella, arrancó con Nostalgia y Hasta siempre, amor. Las maestras, que no la conocían, quedaron asombradas. La nieta, orgullosa al máximo.

MARY DA CUNHA

Rescatate y De repente en el verano no son, definitivamente, obras para niños. Pero actuaba la "Iaia" y había que ir a verla. A Marcia le encantó. "Ella tiene muchas aptitudes físicas para la actuación. En el colegio al que asiste hacen representaciones en inglés y ella ya sabe proyectar la voz", dice Mary.

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