NOMBRES

La abogada que tiene las llaves de Roma

Con una breve carrera en política, la jurista Virginia Raggi se convirtió en la primera mujer que gobernará la capital de Italia. Su programa apuesta a mejorar el transporte público y recuperar la confianza en el sistema.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Italia es un país muy machista, no solo en la política, en sociedad toda", opina Virginia Raggi.

La trayectoria profesional de la italiana Virginia Raggi (37) perfectamente podría haber tenido otro destino. Formada en derecho y especializada en propiedad intelectual, se empezó a interesar en política tras convertirse en madre. Hoy, su hijo Matteo tiene siete años y su carrera en el partido antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S) apenas cinco. El punto de quiebre fue cuando, tras el nacimiento del niño, se dio cuenta de que no podía pasear con el cochecito por las veredas inexistentes, los autos estacionados en doble fila o los parques abandonados. "La pasión y la rabia" de ver su espléndida ciudad "reducida a un estado indecoroso", fue lo que la motivó. "Soy una ciudadana normalísima que en un momento de su vida tuvo un hijo. Llevándolo en el cochecito me di cuenta de las condiciones de deterioro de mi barrio, que antes no había frecuentado porque trabajaba todo el día. Así que, como se dice en Italia, pensé en hacer un mundo nuevo para mi hijo. Me inscribí en un comité ciudadano y, en 2011, fundé junto a mi marido el primer grupo del M5S en mi municipio", contó a El País de Madrid.

Desde ese momento hasta ahora, cuando se acaba de convertir en la primera mujer que gobernará la capital de Italia, el mensaje ha sido claro. Se trata de una madre que como tantas pelea cada día por las calles de Roma "entre transportes que no funcionan e inexistencia de guarderías públicas" sin dejar de ser "una chica romana normal que ama pasear por la sierra, nadar, esquiar y que escucha Vasco, Dire Straits y Subsonica".

Sin embargo, hasta hace pocos meses para el gran público Raggi era una desconocida, incluso en Roma. Fueron los resultados de la primera vuelta de las elecciones municipales los que empezaron a cambiar su futuro y su lugar. "Estamos viviendo un momento histórico", dijo tras imponerse con 35% de los votos al candidato de centroizquierda, apoyado por el primer ministro de Italia Matteo Renzi. Pero el golpe definitivo ocurrió el domingo 19, cuando se convirtió en la nueva alcaldesa de la capital tras una contundente victoria ante Roberto Giachetti, un diputado que milita en el gobernante Partido Democrático, quien obtuvo cerca de 30% menos que la candidata antisistema.

Alternativa.

"El ascenso de Raggi, pese a su relativa inexperiencia (fue elegida por primera vez hace tres años para un cargo público), tiene mucho que ver con el desencanto hacia los partido políticos tradicionales en Italia", escribió por estos días The New York Times. Sin embargo, agrega, también es muestra de que el M5S "se ha logrado posicionar como una opción alternativa" para el votante de centro. "Creo que nos ven como una alternativa. Entienden que no somos solamente un movimiento de protesta", dijo Raggi.

En su caso, insiste en que va a actuar frente a la degradación de la capital, una situación que exaspera a gran parte de sus más de dos millones de habitantes. "Es el espíritu de las madres que quieren cambiar el mundo para sus hijos".

Licenciada en la Universidad de Roma, fue elegida como consejera municipal en 2013, destacándose del montón por su elocuencia y su obstinación. "Con su inseparable bicicleta, con la que se mueve por Roma después de un accidente de moto, Raggi se ha ganado a los ciudadanos romanos con un discurso sencillo y eficaz", dijo sobre ella la agencia EFE.

Pero el rápido ascenso no estuvo exento de críticas. La persigue una imagen de "niña bien" que ella insiste en sacudirse explicando desde su página web que vive en la periferia de Roma, en el barrio de Ottavia, y que de joven realizó pequeños trabajos para ayudar a su familia a pagar la carrera de Derecho. Otros, en tanto, la acusan de ser "demasiado fría" y de repetir solo "una lección bien aprendida", a lo que ella responde: "Vivo de pasiones y así tendríamos que vivir todos".

Propuestas.

Aunque las encuestas ya venían apuntando a su posible victoria, Raggi admite que no esperaba un resultado tan rotundo: "Aún estoy emocionada. Es un hecho histórico que una mujer pueda aspirar a la alcaldía de Roma. Sobre todo porque Italia es un país muy machista. No solo en la política, sino en la administración pública y en la sociedad en general. Aquí las mujeres siguen teniendo que elegir entre hacer carrera en su profesión o ser madres. Una dicotomía a la que no se someten los hombres. Todos los políticos son padres, pero tienen a la mujer en casa o con un trabajo menos exigente".

Raggi sabe de lo que habla. Nació en Roma y se crió en el barrio de San Juan, donde dice que se la pasó estudiando. "Era una niña curiosa, interesada en muchas cosas, pero siempre concentrada en mis objetivos, como lo sigo estando ahora. De hecho nunca me ha faltado la determinación", explica en su web.

Sin embargo, también es consciente de que toma una ciudad devastada en cuerpo y espíritu. Entre el verano (boreal) y la Navidad de 2015 en Roma quedó al descubierto una red criminal formada por mafiosos, políticos, empresarios y funcionarios que venían arruinando desde hace años las arcas de la ciudad. Se trató de un entramado corrupto bautizado como Mafia Capital al que el exalcalde Ignazio Marino intentó enfrentarse y que terminó con su dimisión. Desde noviembre, un comisionado del gobierno central está a cargo de la ciudad.

En consecuencia, más de una vez la prensa europea le ha preguntado a la novel alcaldesa si no tiene miedo. Y ella ha respondido: "No. Tengo mucho más miedo de dejar las cosas así como están. Seguramente todavía hay muchas cosas que permanecen ocultas. Si llegan las amenazas, ya veremos qué hacemos, pero no puedo darle otra respuesta. Si la alternativa es dejar las cosas como están, yo digo: Queremos intentar limpiar esta ciudad".

Lo dice en el sentido metafórico, pero también de un modo literal. Su programa tiene entre sus prioridades el transporte público, la administración de los residuos, la transparencia y el medioambiente. "Los romanos seguimos estando orgullosos de nuestra ciudad, pero el problema es que nos encontramos en una ciudad muy hermosa en la cual es imposible vivir", dice.

El M5S, que tiene 126 de 945 escaños en las asambleas legislativas (Congreso y Senado) ha ejercido "una oposición firme al gobierno y ha presentado una batería de propuestas que, aun sin aprobarse, han influido en la agenda política del país", señala The New York Times. Sus miembros han pedido un referéndum sobre el euro, una renta mínima universal, sostenibilidad para el medio ambiente y acceso libre a Internet para todos los ciudadanos.

En 2016 el movimiento tiene 15 alcaldías entre las que se incluyen las de Parma y Livorno. Ahora, con las llaves de Roma en mano va un paso más allá y se convierten en una alternativa real al gobierno del primer ministro Matteo Renzi.

Un resultado histórico.

El castigo sufrido por el Partido Democrático en Roma el domingo 19 es histórico. Virginia Raggi, la candidata del partido Movimiento 5 Estrellas fundado por Beppe Grillo en 2009, dobló en votos entre el 64%y el 68%— al izquierdista Roberto Giachetti —entre el 32% y el 36%—, quien se apresuró a felicitar a la ganadora y asumir todo el peso de la derrota. Pero el golpe para el partido de Renzi no quedó ahí. La mayor sorpresa se produjo en Torino, donde la candidata del M5S, que en la primera vuelta había quedado 11 puntos por debajo del actual alcalde, Piero Fassino, alcanzó en la segunda el 54,6% de los votos, por el 45,4% de su rival.

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