UNA NOVELA CIUDADANA

William Thacker advierte y provoca

En Lingua Franca, su nueva novela, Thacker avisa sobre los riesgos de convertir a la lengua en un commodity.

William Thacker
William Thacker

La lengua puede ser una oportunidad para hacer buenos negocios. De eso trata la última novela del inglés William Thacker, Lingua Franca. Su protagonista, el ex profesor de lengua inglesa Miles Platting, crea la empresa Lingua Franca, emprendimiento que busca dar valor a los centros poblados ingleses mediante el esponsoreo corporativo. Ciudades como Liverpool pasarían a llamarse Liverpool Stella Artois, o a llevar sólo el nombre de la cerveza; pueblos más pequeños cambiarían su nombre por el de una famosa marca de caramelos, o de pescado congelado. El cambio atrae turistas, negocios, mueve la economía, por lo que cuenta con el apoyo de las autoridades locales. La novela sumerge al lector en el vértigo de una Lingua Franca que ya ha renombrado a muchas localidades, y parece no parar: tiene por delante a las 48 mil ciudades, pueblos y aldeas del Reino Unido esperándolos. Pero lo que parece un brillante negocio, tiene su lado B: la empresa es resistida, sufre atentados, o provoca una violencia latente que se corta en el aire.

Convertir a la lengua en un commodity es corromperla. Algo que el lector sólo comenzará a percibir promediando la novela. Con inteligencia, Thacker pone a sus protagonistas en medio del vértigo de la mercadotecnia, de la adrenalina de vender en una corporación que crece, que fuga hacia adelante, a pesar de las señales de que algo no anda bien. Las voces discordantes como la de Kendal, esposa de Platting, parecen anacrónicas, como las típicas quejas de esa izquierda que cree que los términos dinero y negocios son viles sin redención. Pero el mundo de Lingua Franca deslumbra. Hay que venderse a una marca, o sucumbir.

El desenlace no solo toma al lector con la guardia baja; las discusiones con Kendal se ponen jugosas, centradas en los peligros que acechan hoy a la lengua. Kendal argumenta: “El lenguaje es autoexpresión. Es comunicar información. Es poesía. Pero también es quienes somos, nuestra historia, nuestro hogar… ¡nuestra sensación de estar vivos!” El nombre de tu ciudad es, por lo tanto, algo que no tiene precio, sagrado.

Desde la contratapa alguien escribió que esta novela es “elegante”. Se quedó corto. Es una obra valiente, ciudadana, bien ejecutada, que además discute en términos conceptuales el problema de la corrupción actual del lenguaje, y lo hace de forma clara, comprensible para cualquier lector.

LINGUA FRANCA, de William Thacker. Edhasa, 2018. Buenos Aires, 204 págs. Traducción de Teresa Arijón y Bárbara Belloc. Distribuye Gussi.

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