Singular libro de la periodista sueca Elisabeth Åsbrink

La vida al borde de la Guerra Fría

Lo más relevante de un año bisagra donde pasó de todo: 1947

Elisabeth Åsbrink

1947. El año en que todo empezó es un libro extraño. Escrito por la dramaturga y periodista sueca Elisabeth Åsbrink (1965), es una suerte de biografía fragmentada cuyo protagonista central es el tiempo, dividido mes a mes y a cuenta de lo que sucedía cuando la segunda guerra parecía terminada pero los nazis seguían agrupándose o escapaban a América del Sur, cuando miles de refugiados deambulaban por las ruinas de Europa y el viejo colonialismo, sobre todo británico, comenzaba a dar paso aceleradamente a la hegemonía de Estados Unidos.

Aquel también fue el año en el que la India se dividió en dos estados (por un lado hindúes, por otro musulmanes de Pakistán) y en el que también lo hizo Palestina (por un lado árabes, por otro judíos, condenados a enfrentarse de allí a la eternidad), y en el que los protocolos de la Guerra Fría empezaron a delinearse para reinar sobre el planeta durante casi medio siglo. “Los embriones estaban allí y de repente se hicieron visibles”, dijo Åsbrink tras una exhaustiva investigación en libros, prensa y documentos que vertió en su tercer título, publicado en 2016 y casi de inmediato traducido a unos veinte idiomas.

Pero 1947 es también el año en que Simone de Beauvoir se enamoró perdidamente del escritor Nelson Algren y empezó a escribir El segundo sexo, George Orwell terminó el primer manuscrito de 1984, Primo Levi dio a conocer la primera edición de Si esto es un hombre, Thelonius Monk firmó contrato con el sello Blue Note, Billie Holiday protagonizó el filme New Orleans, del director Arthur Lubin (quien luego inauguraría las listas negras de Hollywood) y Christian Dior organizó su primer desfile debiendo soportar las más ácidas críticas debido a la cantidad de tela que usaba en sus confecciones. Y mientras todo ello ocurría, Benjamin Ferencz, un fiscal jefe de veintisiete años abrió en Núremberg el juicio número nueve contra los Einzatzgruppen utilizando por primera vez la palabra “genocidio”, y un ingeniero de veintiocho diseñó el fusil de asalto que luego llevaría su nombre, Kaláshnikov (AK-47). El amor, el arte, la justicia y la muerte.

Åsbrink obtuvo el premio Ryszard Kapuscinski, que se otorga en homenaje al gran periodista polaco, y el premio August al mejor libro de no ficción publicado en su país en 2011 por Y en Wienerwald los árboles siguen en pie, que gira en torno a las cartas escritas a un niño enviado a Suecia en 1939 por sus padres vieneses, aún sin traducción al español.

1947. EL AÑO EN QUE TODO EMPEZÓ, de Elisabeth Åsbrink. Turner, 2018. Madrid, 261 págs. Distribuye Océano.

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