Libro de Claire-Louise Bennett

Una soledad en Irlanda

Escritura del Yo generada en una cabaña, en contacto con la naturaleza.

Claire-Louis Bennett

Pese a que ha escrito relatos y ensayos para distintas revistas y obtenido el premio White Story Short Story en 2013, Claire-Louise Bennett es la joven autora de un solo libro, Estanque, con el que fue finalista del Dylan Thomas Prize 2016. Nacida en Wiltshire, Inglaterra, tiene poco más de treinta años, visitó Montevideo en el marco del FILBA 2017 y ha conocido una rápida circulación impulsada por el interés de la crítica en el carácter poco convencional de sus textos.

Estanque reúne una veintena de narraciones que recuperan la estadía de la autora en una vieja cabaña de piedra ubicada sobre la costa oeste de Irlanda, en una localidad semi rural, no muy alejada de la vida moderna pero con una fuerte presencia de la naturaleza. El punto de partida de Bennett no es la ficción, ni la vocación de contar una historia. Ha escrito estos textos a mano, como quien drena una necesidad interior, y luego, según manifestó en varias entrevistas, revisó el caos, seleccionó y organizó su libro sobre la búsqueda de una relativa unidad.

Es notorio que buena parte de las experiencias que asoman en sus páginas son biográficas y podrían asignarse a las llamadas escrituras del Yo, aunque la voz narradora no necesariamente coincida con la de la autora. El juego está asumido desde hace años como una tendencia que suele reunir más expectativas que logros, y en el caso de Bennett, con marcado acento en las percepciones de la soledad sobre la vida doméstica y los protagonismos de la naturaleza, a veces aliadas y a veces hostiles a las confianzas depositadas en ellas. Casi siempre de modo fugaz o aleatorio, cruza la figura de un amigo, de un familiar o de algún vecino, pero la mayoría de los textos transitan por la descripción de secuencias solitarias y triviales, avivadas por descripciones agudas, conjeturas delirantes y algunos pasos de humor que desacomodan el tono de la narración cada vez que parece hacerse previsible o excesivo.

El carácter del libro es fuertemente especulativo, y puesto que se trata de un soliloqui0 sin consecuencias, Bennett a menudo parte de la expresión de un deseo, que después niega para pasar a narrarlo como si en verdad hubiese sucedido, y así trastoca la lógica de unos hechos que afirman su naturaleza en la pura imaginación, a veces en su condición de restos de experiencias no confesadas, y en algún caso en la alegoría, como en el excelente “Asunto terminado”, casi un cuento.

Escribe Bennett en otro de los textos: “Debido a mi radical inmadurez —caracterizada por una persistente falta de ambición— los hechos reales me son irrelevantes, y por lo tanto el impacto que tienen en mi mente es inexistente o bien feroz, de modo que, naturalmente, tengo que dudar de mi facilidad para formar recuerdos con algún tipo de congruencia con lo que en efecto sucedió —incluidos los acontecimientos decisivos y todo eso”. La confesión agrega luz a la intención de la autora y, sobre todo, a su punto de partida para tomar la palabra. El talento es evidente, como la dificultad a la hora de discriminar qué importa y qué no en los juegos de la realidad en la cabeza. Es el viejo problema del Yo, que cuando no encuentra su límite, tampoco encuentra su esperanza.

ESTANQUE, de Claire-Louise Bennett. Eterna Cadencia, 2016. Buenos Aires, 156 páginas. Traducción de Laura Wittner. Distribuye Escaramuza.

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