Novela de luis do santos

No sobra nada

Un narrador artiguense que se las trae.

Luis Do Santos
Luis Do Santos

HAY UN nuevo empuje de escritores del interior en la narrativa uruguaya. A las frecuentes presencias de Gustavo Espinosa, Fabián Severo, Martín Bentancor, Damián González Bertolino y Valentín Trujillo, entre otros, se han sumado las voces de Juan Estévez y de Luis Do Santos (Artigas, 1967). En este contexto, la aparición de El zambullidor, de Do Santos, no pasará inadvertida.

La ficción transcurre en un lugar costero del interior, cerca de la frontera con Brasil. El elemento dominante es el río. Como la selva en las narraciones de Quiroga o el campo en las de Espínola, el escenario es central en el desarrollo de la acción. La novela narra en primera persona la historia de un niño que vive con su familia cerca de la costa. Es un mundo hostil y el protagonista debe aprender a golpes a valerse por sí mismo. Su padre es el primer zambullidor. Su oficio es encontrar a los muertos que el río se traga, en lo que puede interpretarse como la manifestación de un pacto entre la naturaleza y el hombre, una conexión mística en la que se abisma un poco más cada vez. Otros personajes destacados son la madre, siempre amorosa y dispuesta. Y Emilio, el compañero de aventuras de la infancia, que vuelve a la narración muchos años después para probar que el paso del tiempo solo produce olvidos.

Pero el personaje más enigmático es Martinidad, un solitario pescador que vive en la costa y que llega a la familia después de rescatar al perro del protagonista de la mordedura de una víbora: "Martinidad se acercó al perro, sacó el cuchillo largo de cuerear carpincho y sin que temblara el pulso le cortó la oreja derecha de un solo golpe. La sangre brotó hasta dejar un reguero humeante entre los pastos. Después lo levantó en brazos con algo parecido a la ternura. 'Me lo llevo a ver si lo puedo salvar', creo que dijo, la voz infestada del cigarro, hablándole al Titán apagado, a los árboles, al río, al silencio mismo, sin mirar a nadie." Su presencia desbarata la poca armonía que existe entre padre e hijo y anuncia el desenlace de la narración.

Ocho capítulos breves, desarrollados en poco más de noventa páginas, alcanzan para dejar planteada una historia interesante y dinámica. El lenguaje duro y bello es otra cualidad de esta novela corta o nouvelle. La escritura es directa y esencial. No sobra nada. Nada queda por decir. Habrá que estar atento a la futura obra del narrador artiguense, que ha dado un excelente puntapié inicial en la cancha de la mejor narrativa nacional.

Letrista de murga y canciones, ha publicado cuentos, poesía y la novela La última frontera, editada por la Intendencia de Salto.

EL ZAMBULLIDOR, de Luis Do Santos. Fin de Siglo, 2017. Montevideo, 91 págs. Distribuye Gussi.

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