Poéticas de Milán

Sísifo como un rolling stone

Sísifo es el principio del canto rodado

Eduardo Milán
Eduardo Milán

Las crisis son más lentas que la urgencia de disolverlas. La poesía es la abeja contra sí misma: a la vuelta se clava su miel. El mito, el verdadero mito que se quedó en la lírica (aunque la lírica se desplazó de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro mientras los sabios golpeaban la mesa al gestionar el poder secular, es decir, el Poder que baja a poder del cielo a la Tierra que hoy padece como ninguna hija legítima lo hizo) es el de Orfeo. El mito sigue al lenguaje como Eurídice seguía a Orfeo hasta que Orfeo dio vuelta la cabeza. Entonces el lenguaje, aquel lenguaje que vestía el alma en invierno, aquel lenguaje que se multiplicaba, se hablaba, se cantaba a sí mismo como si Dylan le cantara, desapareció. El mito de Orfeo quiere decir dos cosas: a) desaparición y b) volver la cabeza.

Así en la realidad como en el verso, lenguaje también quiere decirlas. El lenguaje lírico avanza deseante de lo que atrás deja y lo sigue. Y deseante de eso como un síndrome de Estocolmo, como militantes que se volvieron Poder en Acto, da vuelta la cabeza. El lenguaje lírico avanza deseante de desaparición. Los deseantes del síndrome de Estocolmo desaparecen un pueblo. El lenguaje lírico es Orfeo contra sí mismo: a la vuelta de cabeza se clava su canto crítico. Por eso nadie lo ve, por eso nadie lo sabe. Por eso se celebra y se canta. Por eso entre ganar y perder preferiría no hacerlo. Y no lo hace. Se sigue a sí mismo. Y si se sigue a sí mismo es Sísifo por definición. Sí, sí, dice Sisífo a la piedra que rueda en su canto redondo. Sísifo es el principio del canto rodado. Ahí empieza el rolling stone. Eso era lo que no se sabía. Por eso poesía es ir de un no-saber a otro no-saber. Entonces Orfeo y Sísifo se dan un abrazo.

Son los dos mitos que tenemos los que escribimos. Pero hay gente que no tiene nada. El día en que Sísifo y Orfeo se abrazaron. No lo sabía Whitman, no lo sabía Melville, no lo sabía Dylan. Sísifo es el principio del rolling stone. Eso no lo sabía nadie. Tampoco yo. Qué hubiera pasado si no llego hasta aquí.

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