Cartas al padre Flye

Algunos secretos de James Agee

El maestro lo sobrevivió, y terminó publicando el intercambio epistolar

James Agee

James Agee (Tennessee, 1909 - Nueva York, 1955) fue periodista, guionista, critico de cine, poeta y novelista, de obra breve pero sólida, entre la que se destacan el libro/reportaje Elogiemos ahora a hombres famosos, sobre la vida de tres familias de pequeños agricultores del sur de Estados Unidos, los guiones de La Reina Africana, de John Huston, y La noche del cazador, de Charles Laughton, y la novela Una muerte en la familia, cuya publicación póstuma le valiera el Premio Pulitzer en 1958.

Estas Cartas al Padre Flye fueron recopiladas por su destinatario, James Harold Flye, sacerdote episcopal y profesor de Agee en el St. Andrew’s College, un internado al que James, que había perdido a su padre, llegó con apenas diez años. Alumno y profesor trabaron una amistad que se mantuvo por décadas. Los discípulos suelen homenajear post mortem a sus mentores, pero en este caso los padecimientos cardíacos de Agee, empeorados por su adicción al tabaco y el alcohol, hicieron que fuese al revés, ya que falleció en 1955 a los 46 años. Las cartas del antiguo discípulo denotan una bien ganada devoción hacia el maestro, que tiene la modestia de eclipsarse, aludiendo sólo en tres casos a sus propias cartas, por ser ello imprescindible para la comprensión de las de Agee. Flye falleció con 100 años en 1985.

Para el lector interesado en cine y literatura norteamericanas del siglo XX, estas cartas están llenas de observaciones valiosas, no sólo sobre la “cocina” de su propia obra, sino sobre la de otros escritores y cineastas, con valiosas sugerencias de libros o películas –no sólo norteamericanas– a las que el paso del tiempo ha relegado, posiblemente sin justicia, al olvido. Pero lo más interesante es la lúcida e incluso despiadada autoindagación que el escritor hace sobre sus procesos creativos y su propia psicología, incluyendo angustias, bloqueos, crisis de fe y la sensación de impotencia y culpa al ser consciente de qué debería cambiar en su vida, aunque no puede. Muchos creadores que lean estas cartas se sentirán identificados con Agee, que se debate entre la necesidad económica de escribir artículos sobre temas que no colman sus expectativas y la vocación de embarcarse en proyectos que sí le interesan. Proyectos que muchas veces quedan postergados para nunca, mientras la vida pasa, entre el vasto dolor y los cuidados pequeños de los que supo escribir Rubén Darío.

CARTAS AL PADRE FLYE (1925 –1955), de James Agee. Jus Ediciones, 2016. Trad. de Álex Gibert. Barcelona, 240 págs. Distribuye Océano.

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