El libro que consagró a Gay Talese

Un puente demasiado largo

Crónica sobre la construcción del Verrazano-Narrows

Gay Talese
Gay Talese

En 1959, cuando se empezó a construir el puente Verrazano-Narrows que une Brooklyn con Staten Island en Nueva York, Gay Talese tenía 27 años y era apenas conocido por sus notas sobre deportes en The New York Times. Cuando cinco años más tarde se inauguró la parte superior del puente, Talese ya había publicado su primer volumen de crónicas sobre la vida cotidiana en la gran ciudad y sus protagonistas casi anónimos, New York: A Serendipiter’s Journey (1961). Pero fue con El puente (1964, recién traducido), que su nombre empezó a destacarse dentro de lo que se conocería como “nuevo periodismo”, con compañeros de viaje como Tom Wolfe y Truman Capote.

Algunos de sus siguientes títulos lo hicieron famoso y millonario. Honrarás a tu padre (1971), acerca de la mafia neoyorquina y la familia Bonanno, La mujer de tu prójimo (1981), sobre las prácticas sexuales en Estados Unidos y la amenaza del sida, y Vida de un escritor (2007), una autobiografía donde repasa algunos casos que cubrió, forman parte de una obra en la que se destaca una pluma estilizada, finísima, y una capacidad para transformar cualquier episodio, por nimio que fuere, en una epopeya.

En El puente Talese avanza trazando los perfiles de algunos individuos claves en la obra, desde el arquitecto Robert Moses y el ingeniero civil Othmar Ammann, pasando por los capataces John “Hueso” Murphy y Benny Olson, hasta llegar a los anónimos remachadores y ensambladores. Pero no queda solo en eso su labor: también investiga el derrotero de los pobladores de una vasta zona de Brooklyn que fueron desplazados tras la demolición de ochocientos edificios: amas de casa, médicos, abogados, un ex boxeador, una vieja bailarina, una familia de diecisiete integrantes (“más perros y un gato”), y “dos amantes: un divorciado de cuarenta y un años y una mujer atrapada en un matrimonio infeliz”, que vivían acera por frente y que debieron separarse sin remedio. Y también nos cuenta de los “trabajadores del hierro” accidentados o muertos, de gestos heroicos y de actitudes sin mayor importancia: casi como en la vida misma.

Cuando se inauguró, el Verrazano-Narrows fue el puente con mayor distancia entre sus cabeceras (una luz de 1.298 metros), y lo fue durante diecisiete años, superado en 1981 por el Humber Bridge de Inglaterra. Hoy sigue siendo el más largo de Estados Unidos, pero ocupa un modesto séptimo lugar en el mundo.

EL PUENTE, de Gay Talese. Alfaguara, 2018. Barcelona, 206 págs. Distribuye Penguin Random House.

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