Poéticas

El problema es el verbo "volver"

"Volver" es un tango. ¿Por qué el Río de la Plata no se llama "Volver"?

Eduardo Milán

Nostalgia con gracia no se ve mucho en estos días nublados. Nublado es poco: días de nudo desatado en rublo, atado en corazón de roble. Ni con el apoyo de la imagen que sigue el sonido como los economistas clintianos seguían el dinero. Tal vez porque la gracia ya no se exprime de la teta de la diosa que daba por debajo.

También son días doblados. No por extras caídos de La Bestia en películas de Hollywood sobre migrantes Centroamérica-Estados Unidos que cruzan tierra de México. Son días que se repiten después, versión camuflada por su propia cobertura, días de su propio cover. Un sondeo no bucea en el carácter hundido de lo nuevo. La mercancía desbordará el Pacífico. Pero no hay nada nuevo. La ausencia de mercancía desbordó el Potosí, allí donde la Corona despiadó mina y minero, oriundos del oro, no orientales del Uruguay. En cuanto a las montañas del Sureste o del Tibet buenos sitios para terminar de una vez con estos días ninguna encuesta sube a ver dónde se escondió lo nuevo-nuevo. Sólo el sol en su locura sugiere un día nuevo y pone en boca de los bienaventurados un "En este nuevo día". Sólo el sol no sabe que no hay nada nuevo bajo él. Carlos V no murió del todo. Ni el franquismo ni el fascismo. Nada nuevo en nostalgia y gracia, salvo, en ambas, la vuelta de cabeza para ver si viene o no. ¿Quién viene? Eurídice. Pero el centinela el puesto ahí para atisbar el sentido de la noche lo que preguntaba es "¿Quién vive?" Entre venir y vivir hay un lazo estrecho, una avanzada que ve antes, una vanguardia, la Internacional Situacionista. En el 67 del siglo XX se publicó La sociedad del espectáculo, un año antes del 68, que ahora se conmemora. Pero el jet set del intelecto prefiere La civilización del espectáculo. Y hablando de Internacional: el 5 de mayo nació Karl Marx, hace sólo cinco meses si hoy es realmente 14 de octubre. Nunca pasaron 200 años. Marx está en dos lugares: ahí mismo o sea aquí y en la moda Marx, la que dice "Hay que volver a Marx". El problema no es el imperativo ni el espectro derridiano: el problema es el verbo. No hay que volver a Marx. "Volver" es un tango. Por qué el Río de la Plata no se llama Volver es lo que no sé. Hay que ir a Marx. Martí quería poblar el mundo de sinceros. Sugiero el seguimiento ejemplar. De mi generación no sé quién leyó El Capital, ni siquiera el Libro Primero, aplastados por la mercancía. Y la nostalgia y la gracia sepultadas por la mercancía.

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