POÉTICAS

Perla

Sobre la poesía como perla aislada.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Eduardo Milán

SI "el hombre habita poéticamente la tierra" tiene que mantener un nivel de habitación, revivir periódicamente esa condición poética. "Habitar poéticamente" sugiere todo un territorio para sí, una extensión completa de tierra, un único latifundio. Llegar ahí por contagio sugestivo, lo que genera la imagen, a esa inmensidad, permite imaginar el espacio como el lugar de un afuera donde nadie interfiere. Las cosas se ordenan así: si se acaba la experiencia real me continúo en espacios imaginarios donde un límite apenas visible no opone barrera. Ese pasaje constituye para mí el nivel de lo poético, esa continuidad. Sólo que esa continuidad no se puede fabricar aislada, autoabastecida, específica en forma de pez. Si se la hace hay separación. La poesía como perla aislada. No iba por ningún camino, no dormía ni velaba, no tenía más certeza que este instante de vida y de repente: ¡perla! Lo que interesa ahora, para mí, es no abandonar el recorrido a favor del hallazgo. La poesía como hilacha, donde "se muestra la hilacha", no es tanto la indigencia del decir que sí, en este tiempo, no puede ser opulento ni poderoso sino presentar el proceso como constitutivo del hallazgo. La conciencia del abandono es no olvidar la ausencia no posibilitar que la ausencia adquiera un carácter opuesto a la presencia en el poema: la ausencia en la que el hallazgo quiere transformar a todo eso que no es él mismo. Se combate al latifundio no sólo con la descentralización del poder. Las movilizaciones están siendo hechas en base a poderes descentralizados, varios puntos de la ciudad, varios modos de actuar eso no está resuelto. Lo que late hondo no es por placer de posesión de la planta excesiva, voraz: lo que late hondo es la condición de un ser que quiere continuarse no reptando, no en la aceptación casi mística de decir sí al saqueo, cualquiera que sea saqueo del ser, saqueo de la casa, saqueo de los costales de harina, la inteligencia saqueada, el cactus, está saqueado el cactus, estaba solo a la redonda, saqueo del agua por succión como un poema que suspende la continuidad por elipsis. Habitar poéticamente hoy debe mantener la conciencia de habitar con vacío, habitar con ausencia, con proceso. Desconocer esa completud es conformar un objeto cuyo destino sólo puede ser boca de dios como manjar, mansión de rico, espacio virtual en el archivo de la Biblioteca del Congreso, sinónimos de una durísima duración para los ojos de afuera y para el sueño de abajo.

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