Biografía del autor de “El Capital”

Paradojas y curiosidades del primer marxista

Una obra que replantea la vigencia de Marx, pero también sus flaquezas y los errores e incongruencias de su obra teórica.

Karl Marx
Karl Marx

La biografía Karl Marx: ilusión y grandeza del historiador británico Gareth Stedman Jones (1942), con ser un trabajo monumental, exhaustivo, agudo y bien documentado -las notas, la bibliografía y el índice alfabético abarcan más de doscientas páginas- no puede ser tal cosa como una “biografía definitiva”. El autor parte de la base de que hay grandes distancias entre Karl Marx (1818-1883) y su pensamiento, y las versiones “canónicas” de los distintos marxismos del siglo XX. El intento de situar al hombre y su obra en su entorno histórico implica asumir que se pueden aún generar nuevas lecturas, políticas y académicas.

Marx y su familia

Aunque a algún lector le pueda resultar molesto, Jones acierta al llamar a su biografiado simplemente Karl, lo que hace más fácil y creíble la exposición de sus flaquezas humanas y los errores e incongruencias en su labor teórica.

Es útil -aunque por momentos detallista en exceso- el estudio de los años formativos de Marx, hijo de un matrimonio de judíos conversos al luteranismo y nacido en la pequeña ciudad de Tréveris, Renania. Esta distancia de una religiosidad sentida puede explicar en parte su adhesión al planteo de Ludwig Feuerbach, de que la religión es una forma de alienación, concepto este último también clave en el pensamiento económico de Marx.

Importa también el estudio de su matrimonio con Jenny von Westphalen (1814-1881), y las décadas de, en medio de la precariedad e incluso de la miseria, intentar darle a su familia por lo menos una apariencia de respetabilidad burguesa, con lo que queda claro que Marx nunca abogó por una proletarización -real o impostada- en el estilo de vida de los militantes revolucionarios.

Las influencias de Marx

No es novedoso el listado de influencias que Jones repasa en su biografiado. Sin embargo, la visión de conjunto tiene la virtud de desarmar, al mismo tiempo, operativos de ocultamiento ideológico de diverso signo. Sin la dialéctica de Hegel -mediado por Eduard Gans en teoría del derecho, así como también por las críticas a la religión de Bruno Bauer y sobre todo de Ludwig Feuerbach- y la obra de los economistas clásicos, padres del liberalismo, como Adam Smith y David Ricardo, Marx no habría tenido base para desarrollar su trabajo. Es importante el estudio de la fuerte influencia teórica inicial de Friedrich Engels, apoyada en décadas de compañerismo y colaboración. Pero importa más señalar el impacto que tuvo en el joven Karl el libro ¿Qué es la propiedad? del francés Pierre-Joseph Proudhon, uno de los padres del anarquismo, de quien luego se distanciaría. Queda claro que, lejos de ser un genio que irrumpe de pronto con una idea luminosa, Marx debe ser ubicado en el proceso intelectual y político de Occidente, y más específicamente, en la historia de las ideas y la acción socialista.

La influencia del marxismo

El peso del marxismo (y sobre todo del marxismo-leninismo pro soviético) en la izquierda del siglo XX, hace que el desinformado obvie el hecho de que la postura de Marx fue en principio una entre varias, y no precisamente la más seguida por los trabajadores del siglo XIX. Por ejemplo, suele asociarse izquierda con irreligiosidad, porque en el pensamiento de Marx lo están. Jones señala, por ejemplo, la extrañeza de su biografiado al hallar, cuando llega a París, que buena parte de los socialistas franceses no hallaban su postura incompatible con el cristianismo.

Se lo haya planteado o no, Jones subraya en su libro una de las principales riquezas de la izquierda: su pluralidad, de la que resulta un constante y fermental debate, que engendra sin embargo una lucha por la supremacía ideológica que pocas veces es de guante blanco, y a la que Marx no estuvo ajeno.

La revolución inminente

Aporta al debate ideológico actual el rastreo que Jones hace de las constantes profecías de inminencia revolucionaria hechas por Marx desde la década de 1840, sistemáticamente desmentidas por la historia. Aunque en los casos en que sí se dio el estallido - las revoluciones de 1848 en Francia, Alemania y Austria, la Comuna de París en 1870- fueron derrotadas. El texto deja claro que las crisis, las guerras y la represión, por sí mismas, no generan un aumento de conciencia en los pueblos. Y que es un error considerar la lucha de los pueblos por sus libertades democráticas como un simple medio para avanzar hacia fines revolucionarios ulteriores.

Minucioso análisis

El autor es a la vez claro y minucioso en su análisis de las principales ideas que Marx fue presentando a lo largo de su obra. Hace un recuento de la evolución de cada una de ellas, en sus marchas y contramarchas, en las influencias que Marx no explicita y en aquellos puntos en los que, como por ejemplo la relación entre valor y precio, a juicio de Jones, las conclusiones de su biografiado no están lo bastante fundamentadas. El estilo de este trabajo es todo lo ágil y ameno que permite un tema de gran densidad intelectual, y el autor hace gala de su honestidad: detractores y adoradores se verán defraudados en su intento de hallar fácil refrendo a sus juicios esquemáticos sobre Marx.

Este es un libro de lectura obligada para quienes, con responsabilidad ciudadana y no por mero impulso o a golpe de eslóganes, busquen posicionarse ante la disyuntiva izquierda/derecha, sin endiosar ni demonizar a un pensador de primera magnitud, que se involucró en los problemas de su tiempo, pero proyectando sobre ellos una visión del futuro.

Son de lamentar en esta edición española -y en una editorial tan prestigiosa como Taurus- un puñado de erratas, varias de ellas graves, sobre todo en fechas, que sin afectar la comprensión del texto disminuyen en algo el valor de este libro (por el precio que paga, el lector se merece mayor cuidado).

KARL MARX: ILUSIÓN Y GRANDEZA, de Gareth Stedman Jones. Taurus, 2018. Madrid, 888 págs. (+ 16 de ilust., sin numerar). Distribuye Penguin Random House.

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