Ensayo de Rocío Antúnez

Onetti el urbanita

Las ciudades reales de la ficción del gran escritor uruguayo.

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EN 1939, AÑO de su novela corta El pozo, Juan Carlos Onetti publicó en Marcha con el seudónimo "Periquito el aguador" una columna de crítica literaria. Durísimo contra el estancamiento y provincianismo de los escritores uruguayos de esos días, llamaba a crear una literatura y una novela "nuestras".Urgía a los escritores a tomar en cuenta la ciudad —la Montevideo recién salida de la euforia social y edilicia del primer centenario de la República, pero también de la dictadura de Terra— como ámbito rico y cambiante en lo arquitectónico, pero sobre todo con tipos sociales y vivencias no abordados aún por nuestros creadores, enfocados a un medio rural al que a veces sólo conocían de visita.

Rocío Antúnez en Juan Carlos Onetti: Caprichos con ciudades estudia el cumplimiento de estas premisas críticas en el primer tramo narrativo de Onetti, enfocándose en cuentos publicados en periódicos durante la primera residencia de Onetti en Buenos Aires —"El posible Baldi" y "Avenida de Mayo/Diagonal Norte/Avenida de Mayo"— y en las novelas El pozo y Tierra de nadie. Estos textos prefiguran mucho de lo que Onetti, a partir de La vida breve y hasta Cuando ya no importe, desarrollará en la ciudad mítica de Santa María. Pero los lugares que nombra, alude, o describe, y que marcan la psicología de sus personajes, se ubican todavía en ciudades reales que él conoce: Montevideo y Buenos Aires. Y no en su pasado, sino en el presente del autor y sus lectores.

Uno de los principales aciertos de Antúnez es señalar la doble extranjería de Onetti: es el montevideano que escribe sobre Buenos Aires, pero cuando crea El pozo, donde Montevideo no es nombrada pero se reconoce, tiene fresca su primera residencia porteña. Esto le permite presentar a la ciudad a la manera pictórica del "capricho", como los de Canaletto sobre Venecia, yuxtaponiendo elementos de la realidad urbana reconocible con otros de su invención.

Este trabajo también traza una red de conexiones válidas entre este Onetti inicial y otros escritores rioplatenses de las décadas del veinte al cuarenta, en relación a su abordaje de la ciudad y los tipos urbanos. Debe prestarse atención especial a lo que escribe sobre Felisberto Hernández y a los vínculos que establece entre lo planteado por "Periquito el aguador" y los reclamos de renovación vanguardista planteados por Alfredo Mario Ferreiro en la revista Cartel, en la década del veinte. Consciente de que este fenómeno de la literatura de la ciudad es mundial, la autora establece acertadas relaciones entre la narrativa del primer Onetti, el Joyce del Ulises y el Dos Passos de la Trilogía USA.

Antúnez se apoya en los estudios del sociólogo alemán Georg Simmel (1858-1918) sobre la gran ciudad moderna y su habitante, el "urbanita". La hiperabundancia de estímulos y el vértigo de la vida ciudadana llevan a este tipo humano a desarrollar un mecanismo defensivo, la indiferencia, que termina empobreciéndolo. La captación de este fenómeno por parte de Onetti se hace evidente —ya desde el prólogo— en Tierra de nadie.

La autora es uruguaya y egresada del IPA. Obtuvo la maestría y el doctorado en Letras Hispanoamericanas por la UNAM, México. Enseña en esa Universidad. Ha publicado trabajos sobre Felisberto Hernández, Martí, Cortázar, Borges, Juan Parra del Riego, Armonía Somers y Carlos Martínez Moreno.

JUAN CARLOS ONETTI: CAPRICHOS CON CIUDADES, de Rocío Antúnez. Gedisa/Universidad Autónoma Metropolitana, 2013. México DF, 216 págs. Distribuye Océano.

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