Novela que es memoria

María Tena revive su Montevideo

Una evocación entrañable, y también una indagación

María Tena
María Tena

Hija de un diplomático español, María Tena (Madrid, 1953) recibió su primera educación en Montevideo y en Dublín. En 1975 se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid con una tesis dedicada a “Las Revistas Poéticas en España de 1900 a 1936”. Desde entonces, se desempeñó en múltiples cargos públicos y ministeriales vinculados a la cultura, y publicó su primera novela, Tenemos que vernos, en 2003. A ella le siguieron Todavía tú, 2007, La fragilidad de las panteras, 2010, y El novio chino, 2016. A fines del año pasado le fue otorgado el XIV Premio Tusquets Editores por la novela Nada que no sepas, por decisión de un jurado presidido por Almudena Grandes.

En casi todos estos títulos los temas más recurrentes han sido la vida familiar, la soledad y las complejas relaciones que unen a mujeres y hombres, la infancia y la adolescencia perdida, el paso del tiempo, la culpa. Algo de todo ello se anida en Nada que no sepas, historia en la que una mujer adulta regresa a Montevideo obsesionada por el secreto que rodeó a la prematura muerte de su madre, ocurrida a principios de los 60, cuando su familia vivía en el barrio Carrasco y alternaba con algunos integrantes de aquella sociedad acomodada y culta.

Todo ocurre tiempo antes del estallido de la violencia política en Uruguay, y está teñido por la crisis matrimonial no solo de la pareja de sus padres sino por las crisis sentimentales de todo su entorno. Todo tiene también su reflejo en la vida de la propia narradora, quien decidió hacer ese viaje cuarenta años después de los hechos que investiga, tras descubrir que su esposo la engaña con otra mujer. Lentamente, las charlas con antiguas amigas le permiten reconstruir parte de lo ocurrido, pero es sobre todo su reencuentro con Yuyo, compañero de infancia que debió pasar trece años en el Penal de Libertad, la puerta a la versión final de la suerte de su progenitora, que obligó a la familia a regresar a España.

La novela tiene algunos problemas, a veces atribuibles a las voces supuestamente “uruguayas” (los “che” usados arbitrariamente, los “gauchos” cuando se quiere hablar de peones rurales, los “aguacates” en una época que difícilmente se conocieran en los jardines montevideanos, y hasta la imposible esquina de “Dieciocho de Julio y Pueyrredón”), y a veces a ciertos facilismos a propósito del carácter o la situación social de los uruguayos. Y quizás también hubiera sido bienvenida cierta elipsis en las escenas de sexo, innecesarias por trilladas y triviales. De todos modos, el racconto evocativo es entrañable y certero, y el libro se lee con interés.

NADA QUE NO SEPAS, de María Tena. Tusquets, 2018. Montevideo, 239 págs. Distribuye Planeta.

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