Poesìa que cuenta historias

María Gómez Lara en plan confidencias

La poeta de Bogotá María Gómez Lara cuenta una historia muy dura de superación y enfermedad desde la primera a la última página.

María Gómez Lara
María Gómez Lara

En estos tiempos los libros de poemas suelen ser la edición de los versos que su autor ha escrito durante un período. A veces, y no importa, sin unidad temática. Son más escasos los libros de poemas con vocación de libro, con unidad temática. Y, mucho más raros, los que cuentan una historia de la primera a la última página: éste es el caso de El lugar de las palabras y la historia que cuenta le sucedió a la propia autora, María Gómez Lara (Bogotá, 1989). Un buen día “en la pantalla una radiografía de tu cerebro/ te muestran una mancha en forma de corazón perfecto bien delimitado/ lesión indeterminada en el lóbulo frontal izquierdo/ los neurólogos no la reconocen/ posible tumor de bajo grado/ y el mundo se te cae al suelo de repente te desplomas”.

La historia que cuenta El lugar de las palabras comienza ahí. Seguirá con “agujas hospitales los brazos maltratados/ ya no me encuentran las venas”. El médico la tranquiliza (“no tienes por qué angustiarte vas a recuperarte”) y también la angustia (“There’s a chance/ that you might lose/ your words”). El miedo de perder las palabras: “… mis palabras/ nunca pensé que estuvieran/ en peligro/ que algún día pudiera/ no encontrarlas / siempre las palabras/ venían/ a rescatarme”. “Tengo tanto miedo/ que no sé dónde ponerlo”. Entonces, después de exámenes y exámenes, los médicos se deciden por una cirugía en la que pretenden extraer aquella mancha en forma de corazón: “me van a abrir el cerebro para sacarme el corazón”.

No; no voy a contar el final, pero sí les digo que es un libro estremecedor. Hay una sinceridad apabullante, honda, sin tapujos. Una sinceridad desbordada que, sin embargo, se expresa con un lenguaje controlado, con mucha carpintería, mucho taller literario y tanta sabiduría poética que las palabras fluyen como poemas y como confidencias. Conmovedor y excelente.

Con su libro anterior, Contratono, obtuvo el prestigioso Premio Loewe a la Creación Joven. En Contratono hay una voz personal que emana de la conciencia del cuerpo, no tanto del corazón (que nunca se menciona), no de ninguna víscera, sino de las partes duras, aquellas que hacen ruido cuando se rompen, huesos, rodillas, cabeza, pies, talones, codos, dedos, manos, nudillos y, la envoltura, la piel. Aquí hay una ruptura. Las vísceras son abandonadas como referente; el cardiocentrismo poético desaparece y se sustituye por otras partes del cuerpo. Y todo lo hace manteniendo un altísimo nivel emocional.

EL LUGAR DE LAS PALABRAS, de María Gómez Lara. Pre-Textos, 2020. Valencia, 88 págs.

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