CIENTÍFICOS EN LA SELVA

Margaret Mead en clave ficción

La novelista Lily King hizo novela con el triángulo amoroso que protagonizaron Margaret Mead, su esposo y el famoso científico Gregory Bateson, en medio de la precariedad selvática de Nueva Guinea.

Margaret Mead

En 1933 Margaret Mead conoció en Nueva Guinea a quien se convertiría en su tercer esposo, el también célebre antropólogo Gregory Bateson. Viajaba con su segundo marido, Reo Fortune, y los tres se hallaban dedicados a estudiar las culturas aborígenes sobre el río Sepik antes que el contacto con la cultura occidental trastocara la vida de las tribus autóctonas. Entonces Margaret Mead ya había publicado con escándalo y éxito su libro Adolescencia, sexo y cultura en Samoa (1928), uno de los hitos fundacionales de la antropología, que por primera vez negaba la universalidad de los desórdenes adolescentes y vinculaba las relaciones entre los sexos a las tradiciones culturales.

Basada en un episodio de la biografía Margaret Mead: A Life, de Jane Howard (1984), la escritora norteamericana Lily King imaginó la historia del triángulo amoroso que protagonizaron los tres científicos en medio de la precariedad, las enfermedades y el esfuerzo sostenido de sus estudios de campo, naturalmente alejados de los cenáculos universitarios donde habrían de brillar. Su novela Euforia mereció el Premio Kirkus de ficción 2014 y fue considerada entre las diez mejores novelas de ese año según The New York Times Book Review. El título desliza un guiño a la pasión amorosa, pero en verdad alude al momento en que luego del desconcierto frente a los primeros datos recogidos, el investigador vive un período de excitación en el que cree comprender el funcionamiento de su objeto de estudio, hasta el momento en que todo vuelve a desorganizarse en una complejidad mayor a la imaginada. Con esta inteligencia está escrita la novela de King, expresiva de la vocación, pero también del tedio de los exploradores, de sus titánicos esfuerzos por lograr la aceptación de las tribus, aprender sus idiomas, sus costumbres, su mentalidad, siempre al borde de caer en la desesperación, la ruina personal o el sinsentido. Con buen ritmo, la autora logra un retrato convincente de la rusticidad de la vida que llevaron aquellos pioneros enfrentados no solo a sociedades ajenas, también a las limitaciones de sus propios paradigmas de comprensión. En medio de ese limbo cargado de dudas hubo una historia de amor que aquí se narra con el claro aviso de que se trata de una ficción. Más que un amor romántico, se diría que la novela cuenta una historia de amor científico, cargado de conjeturas, prevenciones y deseos de variada y a menudo conflictiva orientación.

EUFORIA, de Lily King, Malpaso, 2014, Barcelona, 266 páginas, Distribuye Océano.

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