Un asesinato por encargo

Lulukhy Moraes: sicariato, sexo y gitanos en Punta del Este

El caso de la princesa gitana Lulukhy y su Mansión del sexo que conmovió a Punta del Este mereció un libro de investigación de la periodista Fernanda Kosak.

Fernanda Kosak
Fernanda Kosak

El caso del asesinato del profesor de inglés Edwar Vaz en julio de 2018 en Punta del Este acaba de llegar a libro, La mansión del sexo, El caso de Lulukhy, la princesa gitana, de la periodista uruguaya Fernanda Kosak (n. 1994). Ella estuvo presente en todas las instancias judiciales y realizó una vasta tarea de recopilación de datos y testimonios.

Las figuras centrales son Lulukhy Moraes, gitana, ex esposa de Vaz y actualmente en prisión, y el propio Edwar Vaz. Lulukhy lo habría mandado matar con la participaron otros (sicarios, choferes que los trasladaron, y más), pero la historia cobró vuelo mediático por las fiestas swinger para millonarios que Lulukhy organizaba, la presencia del ex jefe de gabinete de Carlos Menem, Jorge Rodríguez, quien puso el dinero para la construcción de “la mansión”, y otras extravagancias propias del balneario. Hoy casi todos los imputados tienen sentencia de hasta 24 o 25 años de prisión. Están apelando.

La narración de Kosak, muy nutrida en datos, es desconcertante. La periodista hace un esfuerzo honesto por dar congruencia a un relato donde las incongruencias de los testimonios son muy curiosas, donde hay testigos protegidos, teorías para todos los gustos, y protagonistas que quedan fuera de cuadro como los sicarios, de quienes el lector sabrá poco. Aun así logrará armarse una imagen de quién es Lulukhy y quién fue Vaz, tras remar por un relato tedioso.

Parte del tedio lo da el caso, motivado en apariencia por la vulgar codicia, pero también por impericia de la propia Kosak, cuyo protagonismo rivaliza con la historia. Queda evidente en la prosa, en el “yo”, el “me di cuenta”, “mi convencimiento”, “yo agradezco”, “me decepcionó”, “me acostumbré”, “incluso yo”, “yo no diría lo mismo”, “lo que me enteré no lo diré”, “me permito especular”, y más. Si se eliminan, el relato crece.

Sobre el final la autora tira frases arriesgadas. “A veces lo decimos de forma elegante: ‘el periodismo es contar historias’. Pero es una frase hueca que nos pone en el lugar de entretenedores”. Depende de quién las cuenta. Hay historias que solo entretienen, y otras que conmueven, porque provocan evocaciones y relaciones inesperadas en la cabeza del lector. Muchos periodistas talentosos las escriben, inspirados quizá por una Leila Guerriero, o Helen Garner (La casa de los lamentos) o el García Márquez de Noticia de un secuestro. Se practica en diarios, lo hizo Leila en El País Cultural durante años. No es una frase hueca.

LA MANSIÓN DEL SEXO, de Fernanda Kosak. Fin de Siglo, 2020. Montevideo, 174 págs.

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