Aforismos de erika martínez

Lenguaraz

¿De qué agujero salen los aforistas? se pregunta la poeta española.

Erika Martínez. Foto Lucía Martínez Cabrera
 Erika Martínez (foto Lucía Martínez Cabrera)

Somos capaces de sentir con cada parte del cuerpo. Quisiéramos poder pensar de esa manera.

El centro es una fuerza que prepara con paciencia sus fragmentos.

Cuánto debemos crecer para pasar inadvertidos.

Quien se desprende de lo que da es maravillosamente egoísta.

El amigo que perdiste es el juez más implacable de tu conciencia.

La familia nos sobrevalora porque formamos parte de ella. Los amantes nos sobrevaloran porque los sobrevaloramos. Los amigos consideran que valemos lo justo.

Las personas modestas reciben grandes alabanzas: la modestia no es soberbia ausente, sino satisfecha.

La muerte de un hombre redimió a sus verdugos: esa es la aportación más peligrosa del cristianismo a la humanidad.

Hay que ser muy coqueta para escribir aforismos.

Somos mujeres contra la Mujer.

La emancipación comienza con el descubrimiento del tirano interior.

Los hombres no se maquillan porque ya se les ve.

El victimismo es una forma de sumisión.

Puedo reconocer a mi padre: no soy hija de su yugo sino de su delicadeza.

El aborto es un naufragio que me salva.

Los poetas dan mucha importancia a la poesía, los médicos a la medicina, los aforistas a su nariz.

La poesía vincula.

Una autobiografía es un escondite muy sofisticado.

Ninguna víctima salvará el mundo, porque el mundo se acaba con cada una de ellas.

En cada objeto un ser, nunca al contrario.

Para zafarse de su soga, cada mujer necesita emprender un viaje de ida y vuelta: llegar a ser para dejar de ser.

El amor incluye, la posesión concluye.

Ciertos hombres prefieren creer que fingimos los orgasmos.

Nos hicieron creer que el alma de una mujer era impenetrable.

¿Qué penetración temían?

Emily Dickinson escribía para creer. Dios quisiera ser Emily Dickinson.

Hay más lectoras porque más mujeres dudan.

La verdadera desnudez es transparente.

La inmensidad puede emerger de un centímetro, de un clítoris, de un aforismo.

Marginales, apátridas, esclavas, extranjeras, adefesios, castradas, escuálidas, obesas, confusas, deslenguadas, maledicentes, necias, mudas, avergonzadas, masoquistas, soberbias, brujas, traidoras, sibilinas, pérfidas, neuróticas, celosas, virginales, estrechas, descreídas, beatas, putones, tortilleras, perras judías, negras de mierda, malas pécoras, todas y cada una de ellas
     preparan en venganza
     un abrazo, un inmenso abrazo
     que nadie espera.

Dos formas especulares de infantilismo: la corrección política y la fe en la provocación como fundamento de la inteligencia.

La poesía es una aleación muy afilada de luz y oscuridad.

Una larga convalecencia engendra novelistas. La proximidad de una catástrofe, poetas. ¿De qué agujero salen los aforistas?

Los ejemplos golpean al pensamiento abstracto. El aforismo es su hematoma.

Detrás de cada conclusión hay algo roto. 

La autora

ERIKA MARTÍNEZ (Jaén, 1979) es académica y poeta. Con su primer poemario, Color carne (Pre-Textos, 2009), obtuvo el Premio de Poesía Joven Radio Nacional de España. Su segundo poemario, El falso techo (Pre-Textos, 2013), fue escogido como uno de los cinco mejores del año por los críticos del suplemento español El Cultural. En 2017 ha publicado el poemario Chocar con algo (Pre-Textos). Como aforista ha publicado Lenguaraz (Pre-Textos, 2011) del que se tomaron los aforismos adjuntos. Ha sido incluida en varias antologías de aforismos. Es profesora de literatura hispanoamericana en la Universidad de Granada.

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