Literatura israelí

La Katerina de Appelfeld, un periplo judío

Esta novela de Aharon Appelfeld se consolidó como una de las claves de la literatura pos Holocausto.

Aharon Appelfeld
Aharon Appelfeld

No tan conocido en estas latitudes como los integrantes del trío formado por A.B. Yehoshua, Amos Oz y David Grossman, Aharon Appelfeld (1932-2018) también es una de las voces clave de la literatura israelí de la segunda mitad del siglo XX.

Nacido en Zhadova, localidad cercana a Czernowitz, por aquel entonces perteneciente a Rumania y hoy a Ucrania, su vida fue intensa y novelesca. Su madre fue asesinada por los nazis que invadieron la región en 1940, cuando él tenía 8 años, y poco tiempo después fue trasladado junto a su padre al campo de concentración de Transnistria. Con apenas diez años logró huir y luego de pasar largos meses viviendo en los bosques de Ucrania, fue protegido por una prostituta hasta que logró alistarse en el Ejército Rojo como cocinero. Finalizada la guerra, y tras nuevas peripecias, finalmente llegó a Palestina en 1946, donde se reencontró con su padre.

Ha publicado decenas de títulos, entre ellos las novelas Tiempos prodigiosos, Badenheim 1939 y Flores de sombra, y el libro de memorias Historia de una vida. Amigo del estadounidense Philip Roth, éste lo convirtió en uno de los personajes centrales de su novela Operación Shylock. En 1989 Appelfeld escribió Katerina, la historia narrada en primera persona de una campesina rutena que, tras una larga vida de desventuras, ha regresado a su hogar (“Me llamo Katerina y dentro de poco voy a cumplir ochenta años...”). En su adolescencia abandonó el hogar paterno y recorrió en los duros años de entreguerras ciudades y aldeas en las que el antisemitismo estaba extendiéndose rápida y ferozmente. La muchacha se empleó como sirvienta en la casa de un matrimonio judío, donde aprendió el yiddish y donde incorporó las primeras prácticas de una liturgia que le era ajena pero de la que rápidamente se apropió.

Su defensa y aceptación del judaísmo la llevaron a circuncidar a un hijo y a llamarlo Benjamín, aunque más tarde se vería envuelta en una amarga sucesión de desgracias. Su relato, testimonio de una época convulsa, se hace muchas veces monótono y toma las formas de una letanía donde sin descanso se acumulan dramas, sinsabores y tristezas, y todo lo que ocurre parece remitirse de modo excluyente a una sola nación y a una sola tragedia.

KATERINA, de Aharon Appelfeld. Galaxia Gutenberg, 2018. Barcelona, 191 págs. Traducción de Javier Escobar Isaza.

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