Ensayo histórico

James Holland, Alemania y lo inútil de una guerra

Alemania nunca estuvo a punto de perder, o de ganar, la Segunda Guerra Mundial. El por qué de esta tesis es lo que explica el historiador inglés James Holland.

James Holland
James Holland

Hay libros que valen la pena a pesar de sus muchas y graves erratas y descuidos. Es el caso de de El auge de Alemania, del británico James Holland (Salisbury, 1970), hermano menor del célebre historiador Tom Holland. Abundan en esta edición los errores en nombres de personas, lugares y buques, rangos militares y fechas. Algunos de ellos son groseros —la batalla de las Termópilas ocurrió en el año 480 aC, y no en el 48— y otros los son más, pero requieren ojo experto para notarlos: es disparatado el número de doscientos noventa y ocho acorazados que se menciona en los planes de rearme norteamericano, cuando la Marina Imperial Británica, la mejor de esos días, tenía sólo diecisiete.

No obstante, el libro tiene valores. La bibliografía es amplia y seria. Holland escribe un libro panorámico y ameno, fruto de su intención inicial de escribir novelas sobre la Guerra, que lo llevó a estudiar las más diversas clases de participantes en el conflicto: gobernantes, mandos militares, soldados de tropa, grandes empresarios y civiles de a pie. Haciendo foco en sus historias a lo largo del texto, entreteje un cuadro vívido y veraz de cómo se vivió el inicio de la Guerra en todos los países implicados.

El mayor mérito del libro es su tesis central, para nada novedosa entre los historiadores profesionales, pero no siempre conocida por el lector común: Alemania nunca estuvo a punto de perder la Guerra ni Alemania de ganarla. Cuestiones estratégicas como la penosa falta de puertos, barcos y materias primas que padecía Alemania, u operativas, como una industria alemana capaza de producir muchos modelos sofisticados de armas y vehículos, pero en cantidades escasas y generando graves dificultades a la hora de proveer repuestos, no estaban al alcance de Hitler, que en la Gran Guerra sólo había ascendido al rango de cabo. Aciertos tácticos alemanes —conjugados con errores políticos y tácticos en el bando aliado, y sobre todo de Francia— permitieron a los nazis un espectacular empuje inicial, condenado luego al fracaso.

Sería buena cosa que la editorial española que encaró la traducción de esta obra corrigiese estos defectos en futuras rediciones, y pusiera más cuidado al editar los siguientes volúmenes de la historia de la Segunda Guerra Mundial en la que Holland viene trabajando.

EL AUGE DE ALEMANIA: LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN OCCIDENTE 1939–1941, de James Holland. Ático de los libros, 2020. Barcelona, 896 págs.

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